Carta del Obispo Iglesia en España

Acojamos la Palabra de Dios, por el obispo de Sigüenza-Guadalajara

Acojamos la Palabra de Dios, por el obispo de Sigüenza-Guadalajara, Atilano Rodríguez 

El pasado sábado, memoria de San Juan Pablo II, celebramos en la Casa diocesana “María Madre” el encuentro de los monitores de los grupos de Lectura creyente y orante de la Biblia. Con el salón a rebosar y con un ambiente de auténtica fraternidad entre todos los participantes, hemos escuchado con atención las orientaciones y las claves de lectura del Evangelio de San Mateo, que utilizaremos este año para descubrir la identidad de nuestro Dios.

Por medio de estas líneas, quiero agradecer el interés y la preocupación de los sacerdotes, religiosos y cristianos laicos por la difusión e impulso de la lectura orante de la Palabra de Dios en las parroquias, en los movimientos apostólicos y en otros grupos eclesiales. La experiencia de estos años nos enseña que es un medio magnífico para profundizar en el conocimiento de Jesucristo, para descubrir la voluntad de Dios y para asumir con gozo que no estamos nunca solos en el camino de la vida. El mismo Señor que nos habla por medio de su Palabra, nos acompaña también durante la peregrinación por el mundo hasta que lleguemos a la plena comunión con Él y con todos los santos.

Por otra parte, hemos de tener presente que, si queremos impulsar la nueva evangelización o favorecer una nueva etapa misionera en la Iglesia, hemos de acercarnos antes con fe a la Palabra de Dios para escucharla, meditarla, venerarla y hacerla vida de nuestra vida. Es imposible ser evangelizadores y ofrecer a los hermanos razones para vivir y esperar, si no dejamos que la Palabra de Dios nos empape y transforme interiormente. Por ello, quiero seguir animando a todos los cristianos a participar en los grupos de lectura creyente y orante de la Biblia.

Los sacerdotes, los catequistas y todos los bautizados, además de estudiar y meditar asiduamente la Escritura para no convertirnos en predicadores vacíos de la Palabra que comunicamos a todos los fieles, especialmente en las celebraciones litúrgicas, no debemos olvidar nunca en el ejercicio de nuestra misión aquellas enseñanzas de San Jerónimo, cuando afirmaba que “desconocer la Escritura es desconocer a Cristo”.

Sin duda, una de las causas de la indiferencia religiosa y del alejamiento de la Iglesia que descubrimos actualmente en las palabras y comportamientos de muchos bautizados está en el desconocimiento de Cristo como consecuencia del desconocimiento de las Escrituras. Teniendo esto en cuenta, en el necesario diálogo que hemos de mantener con la cultura actual, los cristianos hemos de actuar con respeto a las propuestas razonadas de nuestros semejantes, pero no podemos callar ni ocultar la verdad del Evangelio, pues el anuncio de la Buena Noticia del amor de Dios y de su salvación será siempre la principal contribución y el mejor regalo que podemos ofrecer a los creyentes y a quienes confiesan vivir al margen de la Iglesia.

Pensando con perspectiva de futuro, si queremos que surjan discípulos misioneros que prolonguen en el tiempo la misión evangelizadora de la Iglesia, hemos de poner los medios para favorecer en toda la actividad pastoral el encuentro personal con Cristo, que quiere comunicarse con nosotros a través de la Palabra para descubrirnos nuestra verdadera identidad y para invitarnos a salir en misión hasta los confines de la tierra.

En la realización de este proyecto, así como en la acción evangelizadora de la Iglesia, siempre encontraremos dificultades, pero las dificultades contempladas desde la fe y desde la acción constante del Espíritu se convierten siempre en posibilidades. El Señor nos recuerda que lo que parece imposible realizar de acuerdo con los criterios humanos, es siempre posible para Él. Que nadie nos robe la esperanza.

Con mi sincero afecto, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

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