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Opinión

Acogida a refugiados: Sigüenza sabe hacerlo

Acogida a refugiados: Sigüenza sabe hacerlo

Europa se prepara la acoger a cientos de miles de refugiados. España está intentado negociar un número tal que no sea tan grande que desestabilice algunos aspectos económicos y sociales, es decir, un número que pueda “integrar”. Que pueda ser acogido. Porque acoger es algo más que darles un techo y comida. Hay que atenderlos sanitariamente, tener plazas educativas para los niños, enseñanza de idioma para los adultos, puestos de trabajo y sobre todo un clima social que los trate con la dignidad que tienen por ser personas, iguales a todos sin ningún tipo de discriminación.

El papa Francisco reclama que cada parroquia, santuario o comunidad religiosa, acoja una familia. Se ha formado una comisión interministerial para gestionarlo. Ayuntamientos se ofrecen para la acogida. Pero todos piden cautela porque hay que saber organizarlo.

En Sigüenza sabemos hacerlo. Una pequeña ciudad que no llega a los 5000 habitantes, lleva desde el año 1992 acogiendo refugiados en número proporcionalmente importante con respecto a su población en el Centro de Acogida a Refugiados de ACCEM. Merece especial atención la acogida a los refugiados albano-kosovares del año 1999. También acogió a un centro de Proyecto Hombre para personas que abandonan el mundo de la droga, cuando otras localidades se manifestaron en contra de que se instalará en ellas. Sin que desde entonces hasta hoy haya ocurrido ningún incidente reseñable.

No es solo trabajo de ACCEM –la ONG que gestiona el Centro con su buen hacer. Es fruto del talante tolerante, culto,  y abierto de sus ciudadanos. De sus médicos y personal sanitario que hacen el esfuerzo por atender a personas que desconocen el idioma. De los profesores de los colegios que dedican un especial esfuerzo a esos niños que necesitan educación. De los empresarios que dan trabajo y dignidad a muchos de esos refugiados. De las parroquias y de sus caritas parroquiales que ayudan a las familias que una vez ha terminado su estancia legal en el centro permanecen en Sigüenza. De los voluntarios que dedican su ilusión y esfuerzo a este grupo de personas. De los ciudadanos de Sigüenza que muestran su cariño, cercanía y solidaridad.

En Sigüenza sabemos hacerlo. Sabemos acoger emigrantes y refugiados, sabemos tratar con dignidad a todas las personas. Porque todos somos iguales en derechos sin distinción de raza, sexo o religión. Llevamos muchos años mostrando que los ciudadanos de esta ciudad abierta, culta, solidaria y tolerante somos capaces de devolver la dignidad a las personas que necesitan que sus derechos sean respetados.

Rafael Amo Usanos, profesor de la Universidad Pontificia Comillas



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