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Abrir nuevos caminos al Evangelio con «lo viejo» y con «lo nuevo» – editorial Ecclesia

Abrir nuevos caminos al Evangelio con «lo viejo» y con «lo nuevo» – editorial Ecclesia         Resuena todavía en los oídos de la Iglesia en España el llamamiento que el Papa Francisco realizó el 3 de marzo de 2014 a nuestros obispos en visita ad Limina de ponernos en actitud y acción de misión permanente y de «no ahorrar esfuerzos para abrir nuevos caminos al Evangelio». Y en este empeño, y como la misma Palabra de Dios indica en Mateo 13, 52,  nuestra Iglesia se afana para sacar del arca «lo viejo» y «lo nuevo»…

         La historia de nuestra Iglesia, al efecto, es testigo de la importancia, más en unas épocas que en otras, del fenómeno de las romerías y de las peregrinaciones, que tanto auge tuvieron durante el medievo, el barroco, el siglo XIX, final del siglo XX, al igual que acontece hoy. Prueba de ello son las tan veteranas como exitosas y multitudinarias peregrinaciones a Santiago de Compostela. La UNESCO, por cierto, acaba de declarar patrimonio de la humanidad al Camino Norte y al Camino Primitivo de Santiago, como ya hiciera hace más de dos décadas con el Camino Francés. La semana próxima ofreceremos información al respecto. En la página 12 de hoy, ecclesia informa ampliamente del nuevo Camino de San Ignacio de Loyola, que discurre ya, a lo largo de setecientos kilómetros, entre Loyola y Manresa; y semanas atrás, lo hicimos del nacimiento del Camino Teresiano entre Ávila y Alba de Tormes.

         No cabe duda de que no son solo reclamos religiosos los que llaman a recorrer estos y otros caminos y rutas. Pero no cabe tampoco ninguna duda de que sus señas de identidad son inequívocamente cristianas y que han de ser empleados para la evangelización y para el cultivo de esas virtudes humanas, tan arraigadas en el alma cristiana, como la búsqueda, el esfuerzo, el compañerismo, la solidaridad, el redescubrimiento del otro, de la naturaleza y del arte, la hospitalidad, la acogida, el silencio, la apertura…

         Nuestra Iglesia, en el corazón ahora del verano, debe asimismo aprestarse a intensificar todos sus esfuerzos y creatividad en el cultivo de la gran cita de la piedad popular del entorno del 15 de agosto (Asunción de María). En este sentido, el reencuentro con las raíces que es siempre la celebración de las fiestas, ha de ser aprovechado por todos, evitando la tentación de la inercia, de las prisas, de la religiosidad a la carta o de la cómoda invocación al “lo que siempre y como siempre se ha hecho”.

         La semana pasada, al igual que otras tantas ocasiones, ecclesia actualizó datos e informaciones sobre las exposiciones Las Edades del Hombre, la espléndida iniciativa de la Iglesia en Castilla y León que, tras casi tres décadas de andadura, mezcla también «lo viejo» y «lo nuevo», sigue creando escuela y contribuye a poner en valor y en luz nuestro esplendoroso arte cristiano. Este, el arte cristiano, es llamado desde la época medieval «El Evangelio del pueblo»,  «la Biblia de los pobres». En tiempos como los actuales en los que tan reiterada como dolorosamente constatamos el crecimiento del «analfabetismo religioso», las exposiciones artísticas promovidas por nuestra Iglesia, en el nivel que sea, tienen el reto de servir a la formación y de suscitar la piedad, incluso de abrir caminos al reencuentro y a la misma conversión.

         Treinta años va a cumplir una de las intuiciones y creaciones más geniales de san Juan Pablo II. Solo por ella ya habría merecido entrar por la puerta grande la historia de la Iglesia. Nos referimos a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), que preparan su trigésimo primera edición, que será precisamente en patria de su creador. Nuestra pastoral juvenil ha, pues, de ponerse ya en camino hacia la JMJ 2016 Cracovia. Y ha de aprovechar al máximo y con toda ilusión y generosidad precisas otras «JMJ» nacionales, diocesanas, locales… En una de ellas, nos hallamos ahora (ver páginas 8 y 9), además con santa Teresa de Jesús como modelo, intercesora y referencia. Es el Encuentro Europeo de Jóvenes, que la CEE, la diócesis abulense y la Orden del Carmelo Descalzo promueven del 5 al 9 de agosto en la ciudad de Ávila.

         Esta es, sí, nuestra tarea: abrir nuevos caminos al Evangelio, vivir en misión permanente  y en conversión pastoral y sacar del arca  «lo viejo» y «lo nuevo», lo mejor que somos y que tenemos.

 



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