Inmaculada Concepción

A la Inmaculada Concepción

Hay realidades que no se descubren hasta que se ven sus efectos. Hay acontecimientos que, aunque pueden cambiar la historia, quedan ignorados en el momento en  que tienen lugar. Lo más hermoso de la vida y lo más terrible acontece tantas veces en lo íntimo del corazón.

 

En el silencio de los tiempos, en el anonimato y el secreto del espacio más íntimo, Dios actúa discreto, amoroso, extasiado, con mimo de artesano a la hora de infundir en la criatura privilegiada, escogida para ser su madre, el alma limpia de toda mancha.

 

Nadie fue testigo de esta acción, no se cuenta que el cielo se estremeciera, ni que los ángeles cantaran, y sin embargo, el nuevo tiempo, la nueva tierra comenzaron con la concepción inmaculada de la hija de Joaquín y de Ana.

 

El Papa Benedicto describe la diferencia que hay entre los relatos de la anunciación del ángel Gabriel a Zacarías, sacerdote, cuando oficiaba en el templo, a la hora del incienso, la hora de la tarde, en el santuario, en el esplendor del lugar sagrado, y los que narran el anuncio del Ángel a María, una muchacha desconocida, en un lugar sin tradición bíblica, en una casa humilde.

 

Si el anuncio de la concepción de Jesús se desarrolló en las circunstancias más humildes y sencillas, la concepción inmaculada de María, la obra preciosa del Creador, tuvo lugar en la más estricta intimidad, silencio y secreto. Sólo Dios conocía el privilegio de la pequeña. Sólo Dios se complacía cada vez que miraba el crecimiento del ser más hermoso.

 

En las estancias de nuestras casas, muchas veces guardamos algún recuerdo entrañable, que nos acompaña en el corazón; puede que lo tengamos expuesto, como decoración que alegra y embellece el espacio de trabajo, pero puede que lo llevemos oculto, colgado en la cadena del cuello, o guardado en la mesilla de noche, como joya espiritual.

Dios guardó el tesoro de la creación en el secreto, y cuando lo miraba, se alegraba, sentía el gozo de ver una generación nueva, una nueva humanidad, tierra habitable, colmada de gracia y de hermosura, alegría dela TrinidadSanta.

 

En María, Dios construyó su nueva Arca dela Alianza; en María, Dios se detuvo para levantar la nueva tienda del encuentro; el tres veces santo, edificó en María el templo sagrado en el que habitaría la gloria de Dios. María, desde el primer momento de su existencia, recibió la vocación para ser el arca santa del pan del cielo, la casa de Dios entre los hombres, el recinto entrañable del Hijo amado de Dios.

 

El misterio dela InmaculadaConcepción, fiesta de la belleza divina, nos revela una relación esencial: es de Dios lo más hermoso y lo más humilde; lo más transfigurador y lo mas discreto; lo más amoroso y lo más silencioso.

 

La celebración dela InmaculadaConcepciónnos invita a agradecer a Dios su acción misericordiosa en María, y también a elevar anticipadamente nuestro Magnificat, porque de la misma forma que nadie se enteró de la acción privilegiada en María, también, en cada uno de nosotros, Dios ha actuado, y quizá ni nosotros mismos somos conscientes del amor derrochado sobre nuestro corazón.

 

La celebración dela Inmaculadanos enseña el modo de obrar de Dios, discreto, humilde, sencillo, a la vez que transformador.

 

Sila Iglesiatardó en descubrir las maravillas realizadas por Dios en María, que cada uno de nosotros no se demore en cantar las maravillas del Señor en la creación a lo largo de toda la historia, de manera especial en el momento de la concepción inmaculada de la escogida para ser madre del Emmanuel, en la concepción virginal del Verbo hecho carne, en el momento de la resurrección de Cristo, y también las que realiza dentro de nosotros, tantas veces sin que percibamos su paso, su aliento, su paciencia, su espera, su gracia, su bondad.

 

Ángel Moreno

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Ángel Moreno Sancho

Angel Moreno Sancho es Sacerdote de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, donde desarrolla su ministerio pastoral como capellán del monasterio cisterciense de Buenafuente del Sistal, y párroco de diversos pueblos de su entorno. Es también Vicario Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada de su Diócesis y Delegado episcopal para el Año Santo Compostelano.

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