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8 de cada 10 alumnos estudian Religión en Palencia

Un total de 12.993 alumnos cursa la asignatura de Religión y Moral Católica en la provincia de Palencia, según los datos que envían los centros para la Memoria Anual de la Conferencia Episcopal Española. Un total de 5.850 alumnos lo hace en colegios concertados y 7.143 en lo hacen en centros públicos. Lo que representa el 96% y 72% del total de matriculados en dichos centros, respectivamente. Estos datos, fruto de la libre elección de los padres, revelan la buena aceptación de la enseñanza de esta materia en nuestra provincia. Se puede afirmar que la asignatura de Religión en Palencia es valorada y respetada en los centros públicos ya que año tras año se somete al test de ser ofrecida por los centros y elegida con plena libertad dentro del sistema educativo. Datos, en definitiva, que confirman un buen hacer por parte del profesorado y de la necesidad de las familias de proporcionar una educación integral de nuestras futuras generaciones.

En la Comunidad de Castilla y León Castilla y León, cerca de 195.000 alumnos cursan la asignatura de Religión y Moral Católica, dato que supone, según los datos estadísticos de las diócesis, el 72,1% del total de los alumnos que eligen la asignatura para su formación curricular. Estos datos, facilitados cada curso escolar por las Delegaciones de Enseñanza de las diócesis de Castilla y León, demuestran la extraordinaria salud de esta asignatura. Y aunque se vea sometida con cada cambio de gobierno al debate político, permanece en la práctica escolar muy activa porque las familias siguen demandándola año tras año de manera mayoritaria.

Profesionales docentes

Los profesionales docentes que imparten, en Palencia, la asignatura de religión, son un total 175. En la escuela pública 47; en la concertada 128. Por etapas, 136 desarrollan su labor en Educación Infantil y Primaria, y 39 en Secundaria y Bachillerato. En toda Castilla y León, la red pública suma un total de 640 profesores y profesoras que, aunque no dispongan en su totalidad de un horario a jornada completa, se dedican a impartir como personal laboral docente la asignatura de Religión y Moral Católica. Ellos y ellas han accedido o renovado su plaza tras reunir las condiciones establecidas en la legislación educativa, en el marco de los acuerdos Iglesia-Estado.

Obligatoriedad de los centros públicos de ofertar la matriculación en la asignatura de Religión

Todos los centros de la provincia de Palencia -60 públicos y 14 concertados (no existe ninguno totalmente privado)- están obligados a ofrecer la posibilidad de inscribirse en la asignatura de Religión, siendo la confesional católica la que resulta mayoritariamente elegida. Existe la posibilidad de optar por otras confesiones religiosas que tengan acuerdos con el Estado (Iglesias evangélicas y Comunidades musulmanas). En este sentido, una peculiaridad de Palencia es que ninguna de estas confesiones imparte la asignatura, a diferencia de las demás provincias. Es por tanto de libre elección para las familias, pero de obligada oferta para los centros, que deben hacer visible la posibilidad de optar por esta asignatura en los modelos de matriculación.

La asignatura de Religión puede cursarse en los niveles de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. La carga lectiva semanal es de una hora en Infantil; una hora y media de 1º a 3º de Primaria; una hora de 4º a 6º de Primaria. En Secundaria, una hora en 1º, 3º y 4º y dos horas en 2º de este mismo nivel de ESO. En Bachillerato se ofrece solo en 1º con una carga lectiva de dos horas semanales. En algunas otras comunidades autónomas la oferta también se hace en 2º de Bachillerato, pero no es el caso de Castilla y León. Los alumnos que no cursan Religión tienen como alternativa la asignatura llamada “Valores sociales y cívicos” en Primaria y “Valores éticos” en Secundaria. En Bachillerato se oferta como materia optativa, junta a otras tres asignaturas.

#ReliEsMás

Recientemente, las delegaciones diocesanas de enseñanza de Castilla y León, en coordinación con otras muchas de ámbito nacional, han promovido un movimiento en redes denominado #ReliEsMas que ha alcanzado una destacada visibilidad al conseguir, varias veces, ser Trending Topic en Twitter.

Los más de 100.000 impactos alcanzados en las dos últimas convocatorias digitales han expresado el deseo de que esta asignatura sea contemplada en la próxima Ley en línea con los modelos educativos europeos, disfrutando de una carga lectiva suficiente, con alternativa curricular para los que no la elijan y con su correspondiente valor académico.

Todas estas reivindicaciones no son de entrada atendidas en la propuesta legislativa de la ministra Isabel Celaá, por eso desde este colectivo se considera que, de prosperar la futura ley, se distorsionarían los legítimos intereses de una parte importante de la sociedad civil puesto que se impone sin el consenso de la comunidad educativa y se tramita sin diálogo y con una prisa nada aconsejable en una ley de tanta trascendencia.

De la misma manera, denuncia este movimiento en red que la ley nacería amortizada porque se diseñó en un contexto pre-COVID que ya nada tiene que ver con el nuevo paradigma escolar que nos espera.

Ante la campaña de matriculación para el curso 2020-2021

La delegación diocesana de enseñanza anima a las familias a matricular a sus hijos e hijas en clase de religión. Esta actividad académica es diferente a la catequesis: permite conocer nuestra cultura, se abre al diálogo con el pensamiento, capacita en el planteamiento sobre el sentido de la vida y dota al alumnado de herramientas para vivir con mayor profundidad y sentido crítico. Cuando se apuesta por una educación integral que unifique mente, cuerpo y espíritu, la formación religiosa es un elemento importante.

Todo ello sin olvidar el Derecho constitucional que asiste a las familias a decidir el tipo de educación, acorde a sus convicciones religiosas y/o morales, que reciben sus hijos e hijas; asimismo no conviene olvidar los distintos pronunciamientos en este sentido presentes en los documentos de la Organización de las Naciones Unidas y los de la Unión Europea. También en las políticas educativas, respetando las peculiaridades de cada país, hemos de evidenciar criterios comunes.

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