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Rincón Litúrgico

6 de mayo: María, mujer de la Eucaristía, por Ángel Moreno de Buenafuente

6 de mayo: María, mujer de la Eucaristía, por Ángel Moreno de Buenafuente

“Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.” (Jn 2, 1)

María, me he introducido en Belén, la Casa del Pan, y he intuido tu trabajo de madre para dar de comer a tu Hijo, y he imaginado tu vida doméstica en Nazaret, en la que no faltaría la tarea de hacer el pan. Con estas resonancias te contemplaba como artesa repleta del Pan vivo, madre del Pan de Vida.

Al seguir tus pasos, que das tras de los de tu Hijo, me encuentro con que te citan muy explícitamente en el pasaje de la boda de Caná de Galilea, en el marco de un banquete, en el que intervienes activamente para que no falte vino. Y en esa acción, que adelanta la hora, según expresión de tu mismo Hijo, encuentro que no sólo eres la Virgen de Belén, sino la “Mujer eucarística”, como te quiso llamar quien ya ha sido proclamado santo, Juan Pablo II.

“María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento porque tiene una relación profunda con él. (…) María es mujer « eucarística » con toda su vida. La Iglesia, tomando a María como modelo, ha de imitarla también en su relación con este santísimo Misterio” (San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia 53).

Cuando adoro la presencia real de Cristo en la Eucaristía, en el sintiempo de Dios, es como si hubiera asistido históricamente a la Santa Cena, y si el nacido de tu seno es el Pan de Vida, con razón eres también la Madre de la Eucaristía, y en ella me encuentro contigo.

El Concilio de Éfeso te declaró Madre de Dios, y el Concilio Vaticano II, convocado por San Juan XXIII, te proclamó Madre de la Iglesia; y si la Iglesia, en verdad es el Cuerpo de Cristo, tú eres también Madre del Cuerpo de Cristo, Madre de la Iglesia, Madre de la Eucaristía, Madre de nueva humanidad, de todos los hombres.

La Iglesia Ortodoxa te venera como Hodigitria, la que señala el Camino, y te representa con la mano extendida hacia el Niño que llevas en los brazos. En verdad tú nos indicas el verdadero Camino, y el sustento para que la andadura no sea fatigosa.
María, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, el Pan Santo. Justamente las escenas de Pascua giran en torno al Cenáculo y a la fracción del pan.



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