Opinión

50 años de Camino Neocatecumenal, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

50 años de Camino Neocatecumenal, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

El próximo 5 de mayo se conmemora en Roma el 50 aniversario del Camino Neocatecumenal. El gran encuentro internacional comenzará a las 11 de la mañana y será presidido por el Papa Francisco y guiado por el equipo internacional del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, el P. Mario Pezzi y Ascensión Romero, y se recordará de manera muy especial a Carmen Hernández, co-iniciadora del Camino.

El lugar escogido es Tor Vergata, en homenaje a San Juan Pablo II, área universitaria situada en la periferia de Roma donde se celebró la inolvidable Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en el año 2000. Estarán representadas las 135 naciones en las que está implantado el Camino.

El Papa Francisco hará en el encuentro el envío de 36 nuevas missio ad gentes que, a petición de otros tantos obispos, evangelizarán en zonas secularizadas o con poca presencia de la Iglesia, en ciudades de todo el mundo. Francisco también enviará 20 comunidades de las parroquias de Roma –que han concluido esta iniciación cristiana– a otras de la periferia de la ciudad cuyos párrocos han solicitado su ayuda para llamar a los alejados de la fe. Estos gestos subrayan la importante vinculación que el Camino Neocatecumenal tiene con la Nueva Evangelización.

El encuentro será además un motivo de acción de gracias por el amor y fidelidad de Dios con este carisma durante todos estos años, carisma que ha configurado esta nueva realidad eclesial que los Papas han reconocido como un bien para toda la Iglesia. Todavía hoy resulta sorprendente cómo el Camino Neocatecumenal llegó a Roma y se abrió paso, sin planes preconcebidos ni sesudas estrategias, sino más bien a golpe de gracia, como siempre ocurre cuando Dios quiere y la Virgen María quieren sacar algo adelante.

El encuentro, que concluirá con canto del “Te Deum” como acción de gracias por estos 50 años de continuos milagros y gracias para el bien tanto del Camino como de toda la Iglesia.

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