Internacional

40 años de compromiso de la Iglesia católica por la Amazonía y sus pueblos

OMPRESS-BRASIL (9-7-12) Cerca de 1.200 personas estuvieron presentes durante la noche del viernes 6 de julio en la Iglesia del Santísimo Sacramento, en Santarém, municipio brasileño del estado de Pará, en la clausura del 10º Encuentro de los Obispos de la Amazonía, que conmemoraba los 40 años del Documento de Santarém. Los obispos reafirmaron en dicha celebración el espíritu de aquel documento firmado en 1972 que ratifica el compromiso de la Iglesia con los pueblos de la Amazonía y en defensa de la ecología.

“La Amazonía continúa siendo una llamada a la Iglesia, un lugar permanente de misión”, dijo Mons. Cláudio Hummes, cardenal presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía que presidió la celebración.

Según él, la región, por sus características propias, requiere una actitud profética de la Iglesia, sobre todo considerando que estas tierras siempre fueron consideradas como una fuente de riqueza.

El profetismo, dijo el cardenal, exige actitudes que están relacionadas con la promoción humana. “La promoción humana forma parte de la evangelización y para que eso acontezca es necesario combatir toda forma de opresión sobre el pueblo”. Al finalizar, el cardenal declaró que el encuentro le había fortalecido el ardor misionero y destacó el vigor de la Iglesia en esta región.

El evento contó con la participación del secretario general de la Conferencia Episcopal de Brasil, Mons. Leonardo Steiner, 35 obispos y decenas de religiosos y líderes, entre ellos algunos que están bajo protección policial debido a su postura en defensa de los pueblos denuncias contra la explotación sexual de niños, adolescentes y mujeres, tráfico de drogas y de personas, trabajo esclavo- y por denunciar la explotación ilegal de los recursos de la Amazonía.

En 1972, los obispos lanzaron la Carta de Santarém en que definieron el pensamiento unánime en torno a la acción de la Iglesia en la Amazonía. En aquella época la región era considerada como una “tierra abandonada”. Con esa visión, el gobierno federal implantó un programa de colonización con el lema “hombres sin tierra para tierra sin hombres”. Se abrieron grandes carreteras, como la Transamazónica, y en el entorno de estas grandes carreteras fueron creadas aldeas que, posteriormente, con el avance de la población, se hicieron ciudades.

El documento firmado por los obispos 40 años atrás, profetizaba lo que pasaría en el futuro próximo. Ahora, el documento de 2012 reconoce que, aunque se registren avances en el campo social y político, la explotación también acompaña ese progreso.

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