Diócesis Iglesia en España Nacional

31 obispos  y cientos de fieles en el entierro de Menéndez, obispo de Astorga

31 obispos  y cientos de fieles en el entierro del obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez Fernández, quien, en la CEE era el presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones y la comisión especial para la protección de menores y contra la pederastua

Presidió las exequias el arzobispo metropolitano de Oviedo, provincia eclesiástica a la que pertenece la diócesis de Astorga, monseñor Jesús Sanz Montes, de quien Juan Antonio Menéndez fue vicario y obispo auxiliar. Fue también monseñor Sanz Montes quien, el 8 de junio de 2013, lo ordenó obispo

Con una sonora y sentida salva de aplausos y también de lágrima ha sido recibido el féretro, en la tarde del viernes 17 de mayo, en la catedral maragata, el Obispo de Astorga, monseñor Juan Antonio Menéndez, fallecido el pasado miércoles a causa de un infarto, a los 62 años. Ha sido un gesto espontáneo de los centenares de personas que se han acercado hasta la Catedral de la capital maragata para dar su último adiós a quien ha sido su obispo en los tres últimos años y medio. La misa funeral ha sido oficiada por el Arzobispo de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz Montes.

Presidió el funeral Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, quien se mostró muy afectado durante la visita a la capilla ardiente. En un mismo día perdió a dos sacerdotes amigos de la misma promoción: monseñor Menéndez y el padre Herminio González Llaca, párroco de San Lorenzo de Gijón.

Durante la homilía de la eucaristía, concelabrada por 31 obispos y vicarios generales, el Arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes destacó la disponibilidad «grande y generosa» de Menéndez «para acompañar a los pobres de tantas pobrezas desde la Comisión de Migraciones que presidía, y desde la Comisión de ayuda a las víctimas de abusos de menores».

«No rehuyó la cruz que supuso su entrega, por más que esto haya pagado el alto precio de un desgaste y sufrimiento que le ha costado la vida. No pocas veces hablábamos por teléfono y me pedía oraciones, ánimo y cercanía fraterna cuando arreciaban persecuciones bien organizadas con estrategias calculadas», sentenció el Arzobispo haciendo hincapié en que Menéndez «jamás tiró la toalla ni se bajó de la cruz, y hasta el final dio a quien quisiera verlo y escucharlo, el supremo testimonio del amor a Dios».

Print Friendly, PDF & Email

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.