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30 julio Día Mundial contra la trata de personas: lacra social del siglo XXI

30 julio Día Mundial contra la trata de personas: lacra social del siglo XXI

En esta fecha se renueva mundialmente el compromiso en la ardua lucha contra el tráfico de seres humanos, con el objetivo de impedir que los traficantes exploten a las personas como si fueran «productos», a la vez que se refuerza el empeño social de ayudar a las víctimas a reconstruir sus vidas.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano, Vatican News, 30 de julio de 2019

En pleno siglo XXI sigue extendiéndose a nivel global una lacra social abominable que afecta a millones de personas en todo el mundo aunque no existen cifras estadísticas oficiales: la trata de seres humanos.

Una forma de esclavitud moderna

Una forma de esclavitud moderna que se inicia con el reclutamiento de las víctimas, en general en zonas con altos índices de pobreza, el traslado hacia zonas alejadas al lugar de residencia y la explotación propiamente dicha.

En este proceso, las falsas promesas, las amenazas y la violencia en cualquiera de sus manifestaciones son componentes centrales. La mayoría son retenidas con fines de explotación sexual, aunque también hay explotación laboral, mendicidad forzosa y trabajo infantil, sin olvidar el negocio de las adopciones ilegales y el tráfico de órganos.

Aproximadamente el 72 % de las víctimas registradas de la trata son mujeres y niñas, mientras el porcentaje de niños esclavizados por este delito se ha duplicado con creces entre 2004 y 2016, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Modus operandi de los traficantes

En general, los reclutadores presentan ofertas de trabajo prometedoras que siempre van a estar alejadas del lugar de residencia de la víctima.

Esta estrategia les permite tener el control sobre la posibilidad de solicitar ayuda y al mismo tiempo limitar el retorno junto a sus familias ante la insuficiencia de recursos. Además se encargan de anular aspectos de la propia personalidad devastándolos a partir de condiciones sistemáticas de violencia, amenaza y humillación que llegan a despojar a sus «presas» de cualquier posibilidad de rebeldía ante el terror de ser reprendidas.

Migrantes en el punto de mira

Los conflictos en diversos países agravan todavía más el problema, ya que los grupos armados sobreexplotan a los civiles y los traficantes aprovechan esta situación captando forzosamente a personas desplazadas huidas de dichas zonas. Asimismo los migrantes están en el punto de mira ya que representan un grupo poblacional vulnerable que cae con facilidad en estos flujos de mafias.

Una maquinaria perversa porque hay cómplices

Tal como explican las organizaciones que luchan contra la trata, que esta forma de esclavitud exista hoy en día, obedece a la existencia de personas poderosas que se enriquecen a partir de la violación de los derechos humanos.

También existe por la corrupción, el abuso y la impunidad que el poder brinda a individuos que eligen mirar para otro lado convirtiéndose en cómplices necesarios, «para que esta perversa maquinaria que se apropia de los sueños e ilusiones de miles de personas, continúe funcionando».

Fenómeno de la trata en España: país de destino

«La trata de seres humanos es un problema poco conocido en España, tanto por la falta de cifras fiables como por la escasa coordinación policial nacional e internacional y la permisividad social hacia determinadas conductas relacionadas con el comercio sexual». Esas son algunas de las conclusiones de un informe financiado por la Unión Europea y elaborado por un equipo de investigación en el que participa personal experto de la Universidad Carlos III de Madrid.

Así lo explica Itziar Gómez Fernández, una de las investigadoras de este proyecto quien añade que en este «negocio» las personas son tratadas como mercancías.

Trata: un problema «invisible»

Además, Itziar hace hincapié en que España es uno de los principales destinos de la trata de mujeres: jóvenes de entre 18 y 25 años, sobre todo de Nigeria, Rumanía, China, Brasil y Bolivia, llegan a tierras españolas en su mayoría con fines de explotación de sexual.

Los datos no son precisos pero la Organización Internacional del Trabajo cifra en 21 millones las personas víctimas del trabajo forzoso, que incluye a las víctimas de explotación laboral y sexual.

Por último, la investigadora lanza un llamamiento a los medios de comunicación pidiendo que denuncien este drama social y sus terribles consecuencias para la humanidad.

 

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