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Volver al Camino de Santiago, volver a la vida

Decía Nelson Mandela que «no hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta de cuánto has cambiado tú», y es que este tiempo de pandemia en el que seguimos sumergidos está cambiando la forma de ver el mundo que mucha gente tenía. El pasado año, los peregrinos al Camino de Santiago descendieron un 84,49%, algo motivado por el incipiente crecimiento de casos por la covid-19 que tuvimos en nuestro país y en todo el mundo. Este principio de año ha sido también complicado debido al cierre perimetral de las provincias y las comunidades autónomas, por lo que, en palabras de los propios vecinos, «se han vivido imágenes desoladoras y si se veía un peregrino cada cuatro días, ya era mucho». A día de hoy, gracias a la llegada del buen tiempo, el alto ritmo de vacunación y la relajación de las restricciones, el Camino de Santiago vuelve a recuperar poco a poco el ambiente con el que siempre se le ha conocido y se ha caracterizado.

Durante este tiempo, todos hemos cambiado de una forma u otra, pero el Camino de Santiago sigue manteniendo su esencia y son miles los peregrinos que sueñan con llegar hasta la catedral de Santiago de Compostela para encontrarse con las reliquias del Apóstol.

«Santiago no es el final del Camino, sino el principio», dijo el rey Felipe VI, que  participó con la reina Letizia en el acto de conmemoración del Año Jacobeo 2021-2022 y como dos peregrinos más, recorrieron en Roncesvalles parte del Camino, que tal y como expresó el monarca: «sigue vivo, mantiene intactos su proyección y su razón de ser» y puso de manifiesto su función para la «vertebración del territorio». Don Felipe destacó además que el Camino «nos enriquecerá y ayudará a superar esta crisis en el presente».

«No se recordaba algo así»

Precisamente, para abordar la situación de crisis que se ha vivido y se vive actualmente también en el Camino, hemos hablado con Francisco Castro Miramontes, franciscano que vive en O Cebreiro y muy conocedor de la actividad. «Salimos de una situación difícil, porque hubo varios meses donde no hubo ni un solo alma pasando por el camino de Santiago, lo cual era algo también histórico porque no se recordaba algo así en muchas décadas. Lo cierto es que ahora desde que se levantó el cierre perimetral de las comunidades autónomas, allá por el mes de mayo, comenzó a haber algo de movimiento, muy poquito con respecto a un año normal y prácticamente todos eran españoles, incluso hubo una época en la que cuando había cierre perimetral solo hacían el camino personas gallegas. Ahora, sin embargo, ya estamos viendo un cierto florecimiento a nivel de número de peregrinos, sobre todo en este mes de julio y ya empieza a venir gente también de distintos lugares, no solo de Europa, sino de todo el mundo. Se está dando una cierta recuperación en el tema de ver a gente en el camino».

Castro explica que «en O Cebreiro, que es una aldeíta de poquitas casas, buena parte de la gente y del entorno trabaja y sirve en el Camino, por tanto también a nivel de pan que entra en las casas se notó la escasez de afluencia y que no vinieran turistas y peregrinos. Desde la vertiente de la Iglesia, para nosotros también ha sido toda una experiencia de soledad sonora el hecho de que estuvimos meses con la puerta abierta estando solo los franciscanos que estamos en el santuario, pero al mismo tiempo manteniendo encendida la llama. A mí me gusta mucho salir al Camino y de hecho salía cuando no había nadie, pisando con los pies esa tierra sagrada hasta que volviesen los peregrinos y ahora vamos viendo poco a poco que van volviendo».

«El Camino siempre va a seguir siendo lo mismo, en cuanto a que es una experiencia que engancha mucho, es adictiva, es purgativa, es sanadora y eso hace que mucha gente que lo hace por primera vez por una motivación turística o cultural, vuelva a repetir porque le engancha de una manera muy especial», nos ha explicado. Por eso, en ese sentido, «estoy convencido de que el Camino no va a cambiar mucho salvo por las vigentes normas sanitarias, ya que se nota que hay menos plazas en los albergues por la reducción de aforo y las cautelas evidentes también».

La parte positiva es que el Camino de Santiago se hace en un espacio abierto, «porque durante buena parte de la jornada el peregrino está caminando y en ese sentido puede haber una espacio de mayor plenificación interior en cuanto a posibilidad de salir un poco de este encarcelamiento que tuvimos que vivir en los últimos tiempos. Ahora la responsabilidad es de todos, de los que estamos y de los que vienen para que podamos ir saliendo de esta y todo vuelva a la normalidad plena. Ojalá sea un tiempo de esperanza que nos ayude a recuperar el valor de lo esencial, que es algo que aquí transmito mucho a los peregrinos. Ir al Camino es como volver a las raíces, recuperar el valor de lo esencial, y lo esencial en la vida es profundamente espiritual. El amor, la bondad, la amistad, la esperanza, la fe, la solidaridad, la compasión, todo eso es algo que está dentro de nosotros pero que el Camino de Santiago, como si fuera un interruptor, nos enciende para hacernos ver que hay cosas buenas».

Este franciscano nos explica la sensación que han llegado a tener los vecinos que no veían pasar a los peregrinos como de costumbre. «En los propios pueblos se ha llegado a sentir nostalgia de los peregrinos y los propios peregrinos han sentido mucha morriña del Camino. Hay mucha gente que iba a venir el año pasado y no pudo, y gente que viene este año o lo está relegando, ya que el Año Santo Compostelano se ha ampliado hasta 2022. Es ineludible, el Camino de Santiago no sería Camino de Santiago si no hubiera peregrinos. Son muy importantes los hospitaleros y hospitaleras, gente que de manera altruista sigue manteniendo viva la llama de la atención gratuita en el Camino de Santiago y que han echado en falta en este tiempo esa actividad y concurrencia en sus calles».

Por eso, no ha querido dejar pasar la oportunidad de animar a los peregrinos. «Quiero desear un feliz Año Santo Compostelano, para que sea realmente para nosotros una especie de salida de una oscuridad para encontrar la luz y que Santiago Apóstol peregrino nos guíe y acompañe en el camino de la vida».

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