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Santa Sede

25 aniversario de la publicación de la carta apostólica de Juan Pablo II “Mulieris dignitatem”

25 aniversario de la publicación de la carta apostólica de  Juan Pablo II “Mulieris dignitatem”

La Iglesia debe interrogarse sobre el papel de las mujeres

El Papa Francisco recibió en audiencia el sábado 12 de octubre a los participantes en el seminario de estudios “Dios confía el ser humano a la mujer”, promovido por el Pontificio Consejo para los Laicos, con motivo del 25 aniversario de la publicación de la carta apostólica del beato Juan Pablo II “Mulieris dignitatem” (15 agosto 1988). En el seminario han participado expertos y representantes de movimientos eclesiales, procedentes de 25 países y de diversos ámbitos profesionales.

La ‘Mulieres dignitatem’, ha recordado el Papa, “es un documento histórico, el primero del Magisterio pontificio dedicado enteramente al tema de la mujer” y, hablando de la frase elegida como tema del seminario, ha observado que en su opinión, para Juan Pablo II la clave del confiar especialmente el ser humano a la mujer era la maternidad.

“Muchas cosas pueden cambiar y han cambiado en la evolución cultural y social – ha dicho- pero es siempre la mujer la que concibe, lleva en su seno y da a luz a los hijos de los hombres. Y esto no es sencillamente un hecho biológico, sino que comporta una riqueza de implicaciones, sea para la mujer, en su forma de ser, que para sus relaciones, en su forma de considerar la vida humana y la vida en general. Llamando a la mujer a la maternidad, Dios le ha confiado de forma especial al ser humano”.

“Sin embargo, hay dos peligros, siempre presentes, dos extremos opuestos, que mortifican a la mujer y a su vocación. El primero es reducir la maternidad a un papel social, a una tarea, que, aunque noble, de hecho arrincona la mujer y sus potenciales; no la valoriza plenamente en la construcción de la humanidad. Sucede en el ámbito civil y en el eclesial. Y como reacción, hay otro peligro opuesto; el de promover un tipo de emancipación que, para ocupar los espacios sustraídos por lo masculino, abandona lo femenino con los rasgos preciosos que lo caracterizan. Quiero subrayar, en este sentido, la sensibilidad particular de la mujer por ‘las cosas de Dios’, sobre todo cuando se trata de ayudarnos a entender la misericordia, la ternura y el amor que Dios tiene por nosotros”.

“La ‘Mulieres dignitatem’ – ha concluido Francisco- se sitúa en este contexto y ofrece una reflexión profunda, orgánica, con una sólida base antropológica iluminada por la Revelación. De aquí tenemos que partir en la tarea de profundización y promoción de la que he hablado varias veces. También en la Iglesia es importante preguntarse:¿Cual es la presencia de la mujer? ¿Se puede valorizar más?. Es un tema que me importa mucho y por eso he querido encontraros y bendecir vuestros trabajos. Gracias, sigamos juntos con él y que María Santísima, gran mujer, madre de Jesús y de todos los hijos de Dios nos acompañe”.

Ciudad del Vaticano, 12 octubre 2013 (VIS).-

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