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2020: Homenaje a las víctimas (4/15)

No hay cifras oficiales, pero el número de personas fallecidas en tiempo de pandemia, y por la pandemia, se eleva a decenas de miles. Y esta cifra aún no ha cesado. La gran mayoría de estas personas fallecieron solas, sin oportunidad de despedida. Por ello, una vez finalizadas las fases de la desescalada, se fueron sucediendo numerosos funerales y homenajes en las diócesis para recordar y honrar a todos los fallecidos en tiempo de confinamiento.

La madrileña catedral de la Almudena acogió el 6 de julio la Eucaristía por estos difuntos, convocada por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, una ceremonia presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro; acompañado por el presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, y el nuncio apostólico, Bernardito Auza, en la que también participaron una treintena de obispos. Osoro destacaba en su homilía que «en esta pandemia hemos visto cómo muchas personas creyentes y no creyentes, sacaban lo mejor de sí mismos y daban una lección de solidaridad hasta dar la vida por la ajena conscientes precisamente de que somos hermanos». La Eucaristía contó con la presencia de los Reyes de España, y sus hijas, y de representantes de todas las instituciones del Estado. Ocuparon un lugar especial en la seo madrileña los familiares de las víctimas, así como representantes de los agentes sociales que durante la pandemia trabajaron en favor de los demás. En la misma línea de homenaje y agradecimiento, la CEE, a través de la Comisión para la Vida Consagrada, pidió unirse en oración el 21 de noviembre por los consagrados víctimas de la pandemia.

Cabe destacar también la presencia del rey en la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago el 25 de julio. Era la segunda vez (desde 2014) que Felipe VI hacía esta invocación al Santo, al que pidió unidad y concordia para todos los españoles. El rey recordó que «el mayor logro al que nos enfrentamos es ser capaces de aminorar el impacto de la crisis, sin merma de la solidaridad entre personas y territorios». El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, recordó que «todos estamos en la misma barca, frágiles y desorientados. No tiremos por la borda como un fardo anticuado nuestra tradición».

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