Iglesia en España Última hora

2020: Educación y eutanasia (8/15)

Yla LOMLOE se convirtió el la octava Ley de Educación de la historia de la democracia. La denomiada Ley Celaá ha copado buena parte de los titulares informativos de este 2020, pandemia aparte. Una norma que ha salido adelante pese al rechazo social contundente que denunciaba la imposición de un único modelo de educación, que a través del texto legal elimina la libertad de las familias para elegir el tipo de educación que desean para sus hijos y que ataca de manera frontal al modelo concertado. Esta oposición ciudadana se tradujo en la creación de la Plataforma Más Plurales, que aglutina a gran diversidad de entidades y colectivos ciudadanos de docentes, familias, alumnos y titulares de centros y que movilizaron a la sociedad hasta en seis ocasiones, dos de ellas, en noviembre y en diciembre, con la convocatoria de una caravana de vehículos que colapsó las arterias de cincuenta ciudades españolas.

Los ciudadanos en general han denunciado a lo largo de los meses la tramitación de la norma, que se «gestó en pleno estado de alarma, sin posibilidad de alegaciones, sin consenso ni diálogo y sin tener en cuenta a la mayoría del sector educativo». En reiteradas ocasiones, desde la Conferencia Episcopal Española los obispos lamentaron «todos los obstáculos y trabas hacia las instituciones católicas concertadas». No es el momento, expresó el secretario general de los obispos, Luis Argüello, «de enfrentar entidades e instituciones educativas, sino de trabajar conjuntamente, en el espacio público, para ofrecer una educación adecuada a todos los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país» para llegar así a un verdadero «Pacto Educativo Global», tal y como el Papa Francisco apeló en el mes de octubre, en un evento organizado por la Congregación para la Educación Católica. Además, desde la CEE, los obispos subrayaron que la propuesta realizada respecto a la asignatura de Religión «no ha recibido respuesta por parte del Ministerio». Aún más, la nueva Ley «suprime el valor académico de la evaluación de la asignatura de Religión, y deja a los alumnos que no cursen esta asignatura sin una formación con contenido escolar». Las delegaciones de enseñanza de las diócesis españolas también pusieron en marcha iniciativas de apoyo a la asignatura que congregaron miles de impactos en redes sociales bajo el hashtag #ReliEsMás.

España regula la Eutanasia

El 17 de diciembre será la fecha recordada para siempre como el día en que España aprobó la denominada Ley de la Eutanasia y se unió a Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia como sexto país en regular esta práctica. Los obispos españoles salieron al paso de la Ley denunciando «la manera sospechosamente acelerada» de su tramitación «en tiempo de pandemia y estado de alarma» y «sin escucha ni diálogo público». Para los prelados esta proposición de ley orgánica que convierte el «derecho a morir» en una prestación más del Sistema Nacional de Salud «instaura una ruptura moral» y un «cambio en los fines del Estado», al pasar de «defender la vida a ser responsable de una muerte infligida». Según señalaron, esa ruptura también afecta a la profesión médica, «llamada en lo posible a curar o al menos aliviar» y «nunca a provocar intencionalmente la muerte».

En la nota, titulada «La vida es un don, la eutanasia un fracaso», los obispos reclamaron al Gobierno a «promover los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y el acompañamiento integral, por tanto también espiritual, a los enfermos y a sus familias». Una respuesta que se basó en la carta Samaritanus bonus que publicó en septiembre la Congregación para la Doctrina de la Fe, relativa al cuidado de las personas en fases críticas y terminales. Frente a la eutanasia, la Iglesia propone la promoción de los cuidado paliativos, para ayudar a vivir las enfermedades graves sin dolor, y el acompañamiento integral, también espiritual, a los enfermos y a sus familias. Por eso, también la CEE organizó un encuentro interreligioso donde las diversas confesiones religiosas con presencia en España invitaron a unirse en oración en favor del valor sagrado de la vida.

Los obispos aseguran que en este 2020, la pandemia ha aumentado «la conciencia de que acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano. La muerte provocada no puede ser un atajo que nos permita ahorrar recursos humanos y económicos en los cuidados paliativos y el acompañamiento integral», advierten y recuerdan que «la verdadera compasión» es «invertir en los cuidados y cercanía que todos necesitamos en la etapa final de esta vida».

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME