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2020: Abusos, informe McCarrick (15/15)

El tema de los abusos también ha seguido dando que hablar, en este annus horribilis. Si bien los cardenales Pell y Barbarin quedaron definitivamente exonerados por los tribunales en Australia y Francia de cometer y encubrir, respectivamente, abusos a menores, hubo otros destacados nombres del mundo eclesial que se convirtieron en 2020 en piedra de escándalo por este tema. Es el caso, por ejemplo, del que fuera nuncio apostólico en Francia, Luigi Ventura, condenado en ese país hace unos días a ocho meses de cárcel, o del canadiense Jean Venier, fallecido en 2019, fundador de la Comunidad del Arca. Esta organización dedicada a la atención de personas discapacitadas que cuenta hoy con 154 residencias en 38 países y unos 10.000 miembros, reconoció con gran dolor en febrero los abusos sexuales y de control espiritual de su fundador sobre al menos seis mujeres adultas. Unas semanas antes de que falleciera el 16 de noviembre, la Santa Sede también sancionó, y muy duramente (con prohibición incluso de ser enterrado en la catedral) al nonagenario cardenal polaco Gulbinowicz. La vergonzante lacra ha golpeado este año de lleno a la Iglesia polaca, varios de cuyos obispos están siendo investigando por Roma por el presunto encubrimiento de abusos de sus sacerdotes. En Gran Bretaña, un comité independiente arrojó luz sobre los cometidos tanto en la Iglesia anglicana como en la católica. En la primera, 390 personas que eran clérigos o ejercían puestos de confianza en su seno fueron condenadas por crímenes de esta naturaleza cometidos entre 1940 y 2018. La católica, según el informe, también antepuso la protección de su imagen a la de las víctimas. Entre 1970 y 2015 recibió quejas contra más de 900 personas (sacerdotes, religiosos, voluntarios), de las que 133 acabaron condenadas por los tribunales.

La gran noticia del año sobre este lacerante tema, no obstante, ha sido el esperado «informe McCarrick», que la Santa Sede dio a conocer el 10 de noviembre. Además de confirmar los hechos que motivaron su expulsión del colegio de cardenales y su reducción al estado laical, el caso del arzobispo emérito de Washington revela los fallos, silencios y complicidades de un sistema que permitió su ascenso en la jerarquía eclesial. Debería suponer un antes y después.

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