Rincón Litúrgico

20 de Mayo, María, Mujer valiente, por Ángel Moreno de Buenafuente

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20 de Mayo, María, Mujer valiente, por Ángel Moreno de Buenafuente

Se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa” (Lc 1, 39)

María, solo por la fuerza del Espíritu Santo cabe imaginar que una joven como tú, a la que se le anuncia que va a ser madre, se ponga en camino, con riesgo de malograr el embarazo.

Y al contemplar tu decisión, recuerdo que en los evangelios hay dos expresiones muy diferentes, una invita a levantarse, la otra es un movimiento voluntario de hacerlo, Así, cuando tu Hijo pasó junto al paralítico de la piscina de Betesda, le dijo: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”. De manera semejante, al paso por Jericó, al oír la súplica del ciego, mandó llamarlo, y los que iban en el grupo le dijeron: “Levántate, que te llama”.

En otros textos, Jesús da la mano para ayudar a levantarse; así a la niña muerta y a la suegra de Pedro, y las dos se incorporaron. Es bueno, sin duda, la obediencia a la invitación, es lo que corresponde como ejercicio de voluntad.

Sin embargo, en el relato del lavatorio de los pies, observo en el Evangelio, que describe cada acción del Maestro, un gesto diferente: El Señor “se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó” (Jn 13, 4). Mi sorpresa surge al ver que es el mismo movimiento que el tuyo.

José, tu esposo, cuando recibió el anuncio del peligro que corríais tú y el niño, “se levantó” (Lc 2, 14), y lo mismo hizo, como obediencia, en el momento del retorno: “El se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel.” (Lc 2, 21)

María, en tu decisión descubro la fuerza del Espíritu. De lo contrario, que saliera de ti un movimiento tan libre, voluntario y emancipado, no concuerda ni con tu situación personal, ni con tu estado, ni con tu pertenencia a José. Debiste sentir la misma fuerza que después llevó a tu Hijo a entregar enteramente la vida.

Es para mí un estímulo tu prontitud, tu decisión y tu forma de responder a la necesidad de los demás. No miraste el riesgo, le penosidad, ni el descrédito. Gracias, Madre, porque intuyo que sigues levantándote continuamente y por amor, cuando me ves necesitado.

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Ángel Moreno Sancho

Angel Moreno Sancho es Sacerdote de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, donde desarrolla su ministerio pastoral como capellán del monasterio cisterciense de Buenafuente del Sistal, y párroco de diversos pueblos de su entorno. Es también Vicario Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada de su Diócesis y Delegado episcopal para el Año Santo Compostelano.

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