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20 de agosto: San Bernardo de Claraval, por Jesús de las Heras

20 de agosto: San Bernardo de Claraval, por Jesús de las Heras Muela

Semblanza breve del gran santo, el monje  y abad cisterciense francés del siglo XII, Bernardo de Claraval, sacerdote, teólogo y doctor de la Iglesia, cuya fiesta litúrgica es el 20 de agosto.

El día 20 de agosto es la memoria obligatoria de uno de los grandes santos del cristianismo y de los grandes personajes de toda la historia de la humanidad: el francés del corazón del Medievo San Bernardo de Claraval.

San Bernardo vivió entre el año 1090 y el 1153. Educado en el seno de una familia aristocrática, religiosa y numerosa, Bernardo recibió una y completa educación, a la que él respondió con extraordinarias dotes humanas e intelectuales. Interpelado desde su primera juventud sobre los caminos de la voluntad de Dios y la vocación, en 1112, junto a otros treinta jóvenes, se sumó a la naciente reforma de la Orden Cisterciense, en la Borgoña francesa.

 

Pronto fue destinado Bernardo a altas responsabilidades dentro del Císter, fundando la abadía de Claraval, que llegó a contar con setecientos monjes, y otros 350 monasterios más de la misma Orden.

A causa de las divisiones que aquejaban por entonces a la Iglesia, se vio obligado a viajar por toda Europa con el objeto de restablecer la paz y la unidad, y, aun con todo, le dio a tiempo a escribir más de 330 sermones y, al menos, 14 tratados teológicos y ascéticos de la mejor y más hermosa doctrina, lo que mereció, tras su muerte, ser proclamado doctor de la Iglesia.

Extraordinario maestro de vida interior y de oración, incansable apóstol de la paz y de la concordia, inflamado por el celo de la casa de Dios, testigo y predicador excepcional del amor de Dios, Bernardo de Claraval fue ?como se reza en el oficio de su memoria litúrgica del 20 de agosto- una lámpara ardiente y luminosa en medio del la Iglesia y del mundo de su tiempo. Y hoy, nueve siglos después, lo sigue siendo.

“Abundan hoy día en la Iglesia de Dios -escribía- los canales y escasean las conchas. No te vacíes. Aprende a no derramarte sino de tu plenitud, y no quieres ser más fecundo que Dios mismo. Se, pues, concha, no canal. Busca, sumérgete e imita a la fuente”.

Y es que, en efecto, San Bernardo -el santo del día 20 de agosto- estaba convencido de que sin la vida interior, bien profunda y arraigada en el alma del apóstol, sus actividades exteriores resultan ineficaces y hasta pueden ser perjudiciales. Hay que ser, pues, primero como la concha que retiene el agua viva y se llena de ella por todos sus poros para después así esponjarla y ser canal de este manantial del amor y de la salvación de Dios.

Y como muestra de ello, valga un recordatorio: San Bernardo es el autor de una de las más bellas y certeras oraciones que jamás se hayan escrito sobre la Virgen María, el “Acordados, oh piadosísima Virgen María”, cuyo rezo propongo como oración para el día de la fiesta del santo y para todos nuestros días. Seguro que comprobamos, como dice la oración, que jamás se oído que María Santísima haya desatendido las oraciones que los fieles le han dirigido. Hagamos la prueba. Recemos el “Acordaos”, dejemos alumbrar y guiar por la lámpara de San Bernardo.

 

Jesús de las Heras Muela



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