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Opinión

Católicos y científicos: Mujeres en vanguardia, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Mujeres en vanguardia, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Al igual que pasara con el desarrollo científico del primer tercio del siglo XX, la promoción de la mujer mediante su incorporación a la formación universitaria no fue un fenómeno social ante el cual la Iglesia Católica volviese la espalda, como puede uno equivocadamente concluir si visita la magnífica exposición recién inaugurada en la Residencia de Estudiantes de Madrid, y titulada “Mujeres en vanguardia”, que conmemora los cien años de la fundación de la Residencia de Señoritas.

Precisamente el año pasado se conmemoraron los cien años de la que fue la primera residencia de señoritas fundada en España, que no fue otra que la Residencia Teresiana, hoy todavía en activo –algo que no ocurre con la Residencia de Señoritas- como Colegio Mayor Padre Poveda, en honor a quien la fundara: san Pedro Poveda. De su importancia habla el hecho de que el mismísimo Castillejo, a la sazón secretario de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) habló con Poveda para unificar las dos residencias, algo a lo que san Pedro se negó por no estar dispuesto a pagar el peaje de la laicidad impuesta, gracias a lo cual es hoy testimonio irrefutable de que la Iglesia Católica estuvo al frente de la promoción social de la mujer española, eso sí, junto a otras instituciones, pero sin renunciar a su fe, compatible con la promoción de la mujer. Pero ahí no acaba la cosa.

La primera directora de la Residencia de Señoritas fue la católica María de Maeztu, ayudada por las también católicas Rafaela Ortega y Gasset y Eulalia Lapresta. O sea, la Iglesia Católica –a través de la persona de las mencionadas mujeres- apoyando la promoción de la mujer desde un planteamiento laico, aunque eso sí, imprimiendo una tutela material pero sobre todo espiritual a las residentes, con “sermón” semanal incluído, sobre temas de moral femenina: se pretendía “… ofrecer a las alumnas la garantía de un hogar espiritual rodeado de benéficos influjos…”. María Goyri, esposa de Menéndez Pidal, otra famosísima residente, era de misa diaria.

En la exposición no se menciona que quien verdaderamente fundó la Residencia de Señoritas fue Alfonso XIII, durante la monarquía parlamentaria, para evitar la confusión de que la gente se crea que la fundación se llevó a cabo durante la II República, algo que ocurre con frecuencia con la JAE. Pero al hacer mención a Fernando de Castro como fundador de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer en 1870 como pionero en el tema, no se dice que fue un cura católico, Doctor en Teología, filósofo cristiano, que llegó a ser catedrático de la Facultad de Filosofía, catedrático de Historia de la Universidad Central de Madrid y su rector desde 1868 hasta 1870, vicerector del seminario de León, Capellán de honor de la Reina, Académico de la Historia, Senador, Caballero de la Real Orden de Carlos III, etc., o sea, que recibió religión en la escuela, y mucha, aunque después se secularizase, pero eso sí, sin perder nunca su fe en la existencia de Dios, etc.

Pero además, conviene mencionar que mujeres relacionadas con la residencia Teresiana, y además religiosas teresianas, llegaron muy lejos académicamente, mujeres como Angeles Galino o Carmen Lacuesta, primera mujer que se doctoró en derecho y otras muchas, hechos concretos que refutan de manera incontestable que la promoción de la mujer fuese coto exclusivo de determinadas instituciones e ideologías, y mucho menos del laicismo de la época. Gracias a todas ellas, la promoción académica de la mujer siguió por suerte tras la Guerra Civil, algo que en la exposición ni se menciona, dando la idea de que todo acabó con el desastre de la guerra, cosa no cierta: la misma Residencia de Señoritas continuó funcionado como Colegio Mayor Teresa de Cepeda, en el que residieron muchas mujeres, que serían entre otras cosas científicas del CSIC. Se continuaba así la tradición católica de los colegios mayores, que nunca desapareció, y se le ponía el nombre de santa Teresa, que tantos colegios universitarios fundara en p.ej.- Alcalá de Henares, para aumentar el nivel académico de su reforma carmelitana.

Hubo muchas mujeres católicas que dijeron mucho a la sociedad de la época, y muchas de ellas pasaron por la Residencia Teresiana además de por la de Señoritas.



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