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Opinión

Católicos y científicos: Segundo Jiménez, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Segundo Jiménez, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Este madrileño (1923-2004) fue un importante químico que estudió en los Salesianos de Atocha y tuvo unas profundas convicciones católicas, algo interesante a destacar no sólo de cara a los católicos, que acostumbramos a ignorar que la ciencia y la fé han sido compatibles en una enorme cantidad de científicos contemporáneos, sino también para los ateos, agnósticos, laicistas, etc., de buena voluntad que ignoren estos hechos concretos.
Existe una importante información sobre su persona y creencias en Anal. Real Acad. Nac. Farm., 2005, 71: 949-989; y se puede consultar de manera gratuita en la web. Aquí se recojen testimonios de sus compañero y conocidos, también relevantes científicos, como los siguientes: “…sus actividades, siempre impregnadas por el amor a su familia, el ideal cristiano de la solidaridad y respeto para y con sus semejantes… Don Segundo Jiménez accedió a la dirección de la División de Investigación Industrial de Piritas Españolas, que tomó la denominación de Auxini Investigación Aplicada, en la que los trabajos relacionados con la Tecnología del Medio Ambiente fueron prioritarios. Desde aquel cargo, en los diez años que duró esa responsabilidad, supo encauzar el trabajo de su equipo de investigadores para que aplicasen sus conocimientos científicos y sus herramientas tecnológicas al estudio de problemas que empezaban a acuciar a la Humanidad, pero a los que se tienen que dar soluciones por sectores, más concretamente, desde el punto en que se produce la agresión, por la doble vía de eliminar los vertidos actuando sobre el procedimiento de producción o proyectando sistemas de depuración para cada vertido. .. Nuestro añorado académico conjugaba el humanismo con su cristianismo, en la medida en que ambos basan su doctrina o actividad vital en una concepción integradora de los valores humanos, aunque en el último se da la suprema importancia a la Verdad y a la Caridad que coinciden en Cristo…En fin, sería traicionarlo no dar cuenta en este acto de dos facetas trascendentales de la personalidad de Segundo Jiménez Gómez: su amor a España y la dimensión cristiana de su vida.. su pertenencia a la Comunidad Cristiana de Matrimonios de los Jesuitas. De hecho, ahora que los intelectuales suelen hacer alarde de su ateísmo o agnosticismo, el profesor Segundo Jiménez, como tantos otros científicos de valía, no dudaba en afirmar que era creyente, católico fervoroso. Lo vi con vida, por última vez, en la reunión de la referida Comunidad, el viernes 5, un día antes de su ingreso urgente en el Sanatorio de Nuestra Señora del Rosario donde cristianamente falleció poco después, el 19 de noviembre del 2004”.

En cuanto a su carrera, se comenta “…Después de su licenciatura y doctorado en Ciencias Químicas, con las máximas calificaciones en la UCM, y publicar diez trabajos de investigación sobre análisis químico en colaboración con los profesores Burriel Martí y Ángel Vián, complementa sus estudios en 1963 graduándose en el prestigioso ICADE —a donde acudía a cursos nocturnos para no desatender su actividad laboral— que le dio la impronta económica que necesitaba, Segundo Jiménez, como antes José María Albareda, y sus discípulos: Antonio Carpena, Ernesto Vieitez, Francisco González, etc., químicos como él o farmacéuticos, decidió poner sus conocimientos científicos, básicos, al servicio de las técnicas agrarias y medioambientales. Para ello contó con la buena acogida del referido profesor Albareda, quien le orientó para obtener una beca por oposición del Instituto de Edafología en 1952, nombrándole poco después, Colaborador Honorario. Seguidamente, estimulado por los profesores Don Ángel Vián Ortuño y, sobre todo, por Don Juan Santamaría, Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, como reconocimiento a su saber, fue invitado a incorporarse a la docencia agraria. Así pues, fue Catedrático de Química Orgánica, primero (1952-56), después Profesor Adjunto de Ampliación de Física y Química y Profesor Encargado de Curso de Química en la Escuela Técnica de Peritos Agrícolas y de Ingeniería Técnica Agrícola y de Química e Introducción a la Físico-Química de la E. T. Superior de Ingenieros Agrónomos, incorporación que culmina con la obtención de la cátedra de Química y la dirección del Departamento de Química y Análisis agrícola, de esta última, hasta su jubilación en 1988, vertiendo en todos estos cargos docentes su entusiasmo por la ciencia y la investigación. De hecho fue el primer catedrático universitario, no agrónomo, en dichas escuelas técnicas”.



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