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1 de cada 4 hogares atendidos por Cáritas diocesana de Barcelona no dispone de ningún ingreso

«La manera de gestionar esta crisis y las decisiones que se tomen pueden marcar una diferencia sustancial para muchas personas que hoy se encuentran desprotegidas. No podemos aplicar las mismas recetas que en 2008». Así de contundente se ha mostrado el director de Cáritas diocesana de Barcelona, Salvador Busquets, durante la rueda de prensa que la entidad ha llevado a cabo de manera telemática para presentar la memoria de 2019 y explicar la respuesta de Cáritas Barcelona a la grave crisis social y económica producida a raíz del COVID-19. En presencia del cardenal arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas diocesana de Barcelona, Juan José Omella, Salvador Busquets ha alertado de que el COVID-19 ha supuesto un frenazo de la economía sin precedentes, acompañada de una fuerte caída del empleo. Busquets ha indicado que la crisis provocada por la COVID-19 no es igual para todos, y que las personas más vulnerables están sufriendo más las consecuencias, aumentando las desigualdades.

Somos Iglesia

Mons. Juan José Omella, Cardenal Arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas diocesana de Barcelona ha destacado que la Iglesia, desde siempre trabaja para ayudar a quienes lo necesitan, y que, en esta situación de emergencia, ha estado más activa que nunca. «Cáritas ha de llegar a todos, desde el amor a la persona. Voluntarios y personal contratado deben trabajar juntos, movidos por la fe en Dios», ha indicado el arzobispo.

Asimismo, Omella ha hecho un agradecimiento a los 7.387 socios y donantes, a los 2.705 voluntarios, y los profesionales que trabajan para que Cáritas pueda llevar a cabo su tarea. Finalmente, ha recordado que este domingo 14 de junio habrá la colecta extraordinaria de Parroquias en favor de Cáritas Diocesana de Barcelona. «Ayudémosles, ayudadles, y que puedan continuar a solo 2 metros de los que más lo necesitan», ha asegurado.

Ayudas multiplicadas x3

En este contexto, el director de la entidad social de la Iglesia católica ha explicado que los servicios de primera respuesta a la COVID-19 de Cáritas Barcelona han atendido 10.710 personas entre abril y mayo de 2020, casi el doble que el mismo período del año pasado. Asimismo, se ha puesto en valor la labor de las Cáritas parroquiales y arciprestales, que han atendido 39.855 personas durante el mismo periodo.

«Más del 50% de estos hogares se acercan por primera vez a Cáritas, o vuelven después de no necesitar el acompañamiento de la entidad desde hace años. Son familias que nunca nos habían pedido ayuda, y que tras agotar los pocos ahorros que tenían y recurrir a familiares o amigos, se han visto en la necesidad de llamar a nuestra puerta», ha explicado Salvador Busquets.

Cáritas Diocesana de Barcelona ha tenido que adaptar su acción social en pocas semanas, centrándose en aquellos programas de primera respuesta al COVID-19. Durante los dos meses de confinamiento, la entidad ha multiplicado x3 las ayudas económicas por alimentos (311.657€) y x2 las destinadas a garantizar la vivienda, sobre todo pagando el realquiler de habitaciones (446.741€).

Cáritas Diocesana de Barcelona durante el COVID-19

«La COVID-19 solo ha agravado la débil situación en que ya nos encontrábamos” ha asegurado la  responsable de análisis social e incidencia de Cáritas diocesana de Barcelona, Miriam Feu que ha querido incidir en la acción de Cáritas diocesana de Barcelona durante los meses de abril y mayo. Feu ha explicado que la irrupción de la crisis sanitaria del COVID-19 ha implicado un cambio en la acción de Cáritas Diocesana de Barcelona, orientándose a dar respuesta a la situación de emergencia social. En estos dos meses, se han reforzado los puntos de distribución de alimentos en especie y se han abierto nuevos para responder al aumento exponencial de la demanda (actualmente hay 87 en activo).

Asimismo, se han reforzado los 7 comedores sociales donde se entregan pícnics. Feu ha detallado que la mayoría de estos puntos de distribución de alimentos funcionan gracias a la colaboración de los voluntarios, imprescindibles para dar respuesta a una situación sin precedentes. Desde el inicio del estado de alarma, 340 voluntarios nuevos menores de 65 años se han sumado a la labor social de Cáritas Barcelona.

Para finalizar su intervención, Miriam Feu ha expuesto algunos de los datos del estudio «Primer impacto de la crisis del COVID-19 en las familias atendidas por Cáritas diocesana de Barcelona». Esta encuesta realizada entre el 18 y el 25 de mayo con la participación de 475 hogares atendidos por Cáritas diocesana de Barcelona muestra que 1 de cada 4 hogares atendidos no tiene ingresos, mientras que antes del COVID-19 no llegaban a 1 de cada 10 hogares atendidos. Asimismo, un 41% de las personas han reducido el gasto en alimentación y un 24% de los hogares ha dejado de comprar medicamentos. Las personas con algún tipo de contrato han visto reducidos sus ingresos un 42% y los que trabajan en la economía informal un 73%. Finalmente, 2 de cada 5 hogares han admitido que no pueden hacer frente a los gastos de vivienda.

Medidas para afrontar la crisis del COVID-19

El director de Cáritas Diocesana de Barcelona ha remarcado que hay que fortalecer las políticas públicas, dando valor al papel de las administraciones como garantes de los derechos humanos básicos fundamentales para todas las personas. Para ello, Cáritas Diocesana de Barcelona ha hecho las siguientes demandas a la administración pública, entre otras:

Garantía de ingresos mínimos: Hay que trabajar en el encaje del Ingreso Mínimo Vital y la Renta Garantizada de Ciudadanía, aprovechando esta nueva prestación estatal para que la RGC se destine a ampliar la cobertura hacia colectivos que actualmente no tienen acceso, como las personas en situación administrativa irregular, personas sin hogar o jóvenes que se quedan sin la tutela de la administración a partir de los 18 años.

Garantizar el derecho a la vivienda: Es necesario un parque de vivienda pública de alquiler y un presupuesto adecuado en ayudas al alquiler (aumentar el presupuesto de la GENCAT los 100 millones a 160) Además, es necesario que todos los municipios permitan el empadronamiento sin domicilio fijo, tanto a personas sin hogar como personas que viven en habitaciones de realquiler.

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