Portada » Rincón Litúrgico » Lectio divina 27 Domingo Tiempo Ordinario B (7-10-2012), por Ángel Moreno de Buenafuente
Rincón Litúrgico

Lectio divina 27 Domingo Tiempo Ordinario B (7-10-2012), por Ángel Moreno de Buenafuente

vidrieras

Liturgia de la Palabra: Gén 2, 18-24; Sal 127; Hbr 2, 9-11; Mc 10, 2-16

“No está bien que el hombre esté solo”. “Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa”. “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

Meditación

Dios es el único, el solo Dios, a quien el hermano Rafael invocaba como a su Absoluto: “Solo Dios. Solo Dios”. El ser humano no debe empeñarse en  tratar de valerse por sí solo. Debe acudir a la relación trascendente, y a la comunitaria y fraterna. El ser personal es esencialmente relacional, necesita de otro para saberse a sí mismo.

 

La soledad es recomendable para profundizar en el trato con quien nos habita dentro y para propio conocimiento. Es el tramo que se debe recorrer para atravesar las barreras de la dispersión evasiva, del miedo al vacío, del vértigo ante el abismo de la hondura del propio ser, y poder llegar a experimentar el mayor hallazgo, el Tú esencial.

 

No es buena la soledad idolátrica, egoísta, intimista. Sin embargo, es constante y actual la llamada a la intimidad, a la riqueza de sentimientos, al calor humano, al hondón de la bodega, donde tiene lugar la relación más amorosa. “En ningún lugar, amada, llegará a haber mundo, sino dentro” (Rainer Mª Rilke).

 

Los textos de la Sagrada Escritura que hoy se proclaman en la liturgia, se concentran en el don precioso de la relación matrimonial como vocación primera del ser humano. “Hombre y mujer los creó”. “A imagen suya los creó”. “No es bueno que el hombre esté solo”.

 

Sorprende hasta qué extremo valorala Biblia la relación esponsal. Al contemplar la revelación que Dios hace de sí mismo, constatamos cómo en muchos momentos el Señor se manifiesta como esposo que ama locamente a su esposa -su pueblo-, y la corteja, la enamora, la agasaja, para que permanezca fiel. “La llevaré al desierto, y le hablaré al corazón. Allí me dirá marido mío”.

 

La vida espiritual, en los grados más altos, se manifiesta en experiencias místicas, y a la hora de explicarlas, se recurre a la imagen del matrimonio. “Empieza a hablar mi amado, y me dice: «Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente” (Cat 2, 10). “¡Oh amor!, que en muchas partes querría decir esta palabra, porque sólo él es el que se puede atrever a decir conla Esposa: Yo a mi Amado. El nos da licencia para que pensemos que Él tiene necesidad de nosotros este verdadero Amador, Esposo y Bien mío” (Santa Teresa de Jesús).

 

La vocación al matrimonio cristiano es el don precioso de testimoniar el amor divino. La familia, que permanece en el vínculo sagrado del amor recibido, es recinto habitable, hospitalario, donde desborda el gozo y se acrecientan los amigos. ¡Cómo ayuda el hogar donde por encima de todo se cuida el amor mutuo, abierto y solidario! En esos casos se percibe el canto del salmo: “El Señor bendecirá al hombre fiel con esta abundancia de bienes”.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Lectio divina 27 Domingo Tiempo Ordinario B (7-10-2012), por Ángel Moreno de Buenafuente , 10.0 out of 10 based on 3 ratings
Print Friendly
Share

Editor

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR

Suscríbete gratis a nuestro boletín

Conforme a la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal 15/1999 de España