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Es la síntesis del
trabajo en grupos por círculos menores en lengua española
El relator o secretario del grupo es el español Julián
Carrón, presidente de Comunión y Liberación y el presidente el arzobispo
brasileño Raymundo Damasceno de Asís, presidente del CELAM
El grupo español A empezó expresando las expectativas de
los participantes respecto a este sínodo dedicado a la Palabra de Dios en la
vida de la Iglesia. Todos esperan que constituya un impulso a la misión
evangelizadora de la Iglesia de modo que la Palabra de Dios llegue a todos, en
las distintas situaciones que cada Iglesia debe afrontar, de modo que los
hombres puedan tener un encuentro con Jesucristo vivo.
Nuestras proposiciones son las siguientes.
Se constata entre los católicos poca familiaridad con el
Antiguo Testamento e incluso cierta incomodidad y resistencia frente a algunos
pasajes de difícil comprensión, siendo las cuestiones más polémicas la
violencia divina y humana, la amoralidad de algunas figuras bíblicas y una
teología insuficiente con respecto al más allá. se propone ofrecer a los fieles
una adecuada formación bíblica que no sólo ayude a la comprensión de los textos
del Antiguo Testamento en su contexto histórico y literario sino que, por
encima de todo, favorezca su lectura cristiana como principal clave
hermenéutica, pues es el Nuevo Testamento que dichos textos alcanzan y muestran
su plenitud de sentido (cf. DV 16).Se propone dar el paso de una "pastoral
bíblica" a una animación bíblica de toda la acción pastoral, es decir,
colocar la Palabra de Dios como "roca" que sostiene, como fuente
vivificante y como aliento inspirador de toda la vida y la misión de la Iglesia
(cf. DV 21.24).
Se ha subrayado que entre las diversas formas de anuncio y
transmisión de la Palabra de Dios, se debe dar especial importancia al kerygma.
La tarea de anunciar a Cristo compete a todo bautizado.
Además de la homilía, predicación propia de la celebración litúrgica, es
necesario recordar el valor de la predicación de todo cristiano a la luz del
Bautismo y de la Confrrmación.
Respecto de las celebraciones de la Palabra se constata
que muchas comunidades eclesiales, en particular aquellas que están en las
periferias urbanas y en la zona rural y que no tienen la celebración
eucarística dominical, encuentran en la celebración de la Palabra el alimento
para la propia fe y para el testimonio cristiano.
En la formación de los aspirantes al sacerdocio, la
Palabra de Dios es indispensable para formar el corazón de un buen pastor,
futuro ministro de la Palabra.
En cuanto a la vida consagrada, se ha propuesto agradecer
a las instituciones académicas de Sagrada Escritura, particularmente de Roma y
de Jerusalén, por su gran aportación a la formación de exegetas y biblistas, y
pedir a los institutos de vida consagrada que sigan contribuyendo al estudio de
la Sagrada Escritura a través de dichas instituciones, y de otras que llevan a
cabo la difusión del conocimiento bíblico. También nos parece indispensable
valorar y atender especialmente la vida contemplativa. (cf. Benedicto XVI,
Angelus 18 de noviembre de 2007). En la vida contemplativa se acoge la Palabra,
se ora con ella y se la celebra.
Sentimos una honda preocupación por el influjo de las
sectas y nuevos grupos religiosos sobre los fieles católicos, que a veces les
lleva incluso al abandono de la Iglesia. Este fenómeno afecta nuestro modo de
vivir la fe dentro de la Iglesia y hay que percibirlo como una llamada al
testimonio, para que la novedad de vida que Cristo nos ha traído pueda
resplandecer en el rostro de nuestras comunidades. Sería de gran ayuda contar
con un estudio más amplio sobre las sectas y las nuevas manifestaciones de este
fenómeno, para poder afrontarlo adecuadamente.
Islam. En las relaciones con el Islam y en el diálogo con
sus representantes, se ha de tener en cuenta su concepción del orden
socio-político y jurídico -no siempre debidamente diferenciados del orden
religioso-, y su concepción del matrimonio y de la familia en la que el papel y
los derechos de la mujer no son tratados como se prevé en la doctrina de los
derechos fundamentales del hombre y de la institución familiar tal como lo
precisa la Declaración Universal de los derechos humanos.
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