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I CONGRESO
MUNDIAL DE ASOCIACIONES DE PADRES Y MADRES DE ALUMNOS
Reunidos en Zaragoza (España) el 7 de
junio de 2008 queremos transmitir a la comunidad educativa de nuestros
respectivos países, a los responsables políticos y a toda la sociedad
internacional nuestro compromiso por conseguir la efectividad y el cumplimiento
de los derechos y objetivos contenidos en la siguiente declaración:
1.- Los padres
tienen derecho prioritario y preferente a educar a sus hijos de acuerdo con sus
principios y convicciones morales, filosóficas, religiosas o pedagógicas y, por
tanto, a escoger el tipo de educación y de centro que desean para sus hijos.
Ninguna otra instancia tiene legitimidad para usurpar este derecho ni para
imponer un adoctrinamiento moral o ideológico. 2.- Todas las personas tienen derecho a recibir una
educación de calidad en libertad que les permita mediante su propio esfuerzo
alcanzar su autonomía personal y su realización integral para el acceso a un
trabajo digno que debe repercutir en beneficio propio, de la familia y la
sociedad. 3.- Todas las familias tienen un deber moral de
solidaridad para que los hijos de las más desfavorecidas puedan tener acceso
inmediato a la educación universal primaria. A tal efecto consideramos que deben
asumir el compromiso de cooperar individualmente o mediante sus asociaciones y
exigir a sus respectivos gobiernos la necesaria colaboración internacional para
alcanzar lo antes posible este derecho universal que permita erradicar la
pobreza y el trabajo infantil. 4.- La educación debe buscar la felicidad, la justicia,
el bien, la verdad y la tolerancia y construirse sobre la base de valores
compartidos como la paz, la solidaridad, la responsabilidad social, el
esfuerzo, el compromiso, el diálogo y la trascendencia. Ningún ciudadano
rectamente formado puede permanecer ajeno o indiferente frente a la pobreza o
la ignorancia padecida por otros con quienes tiene un deber de solidaridad
universal. 5.- El pluralismo educativo es un valor fundamental
inherente a la educación y supone la diversidad de opciones que caben en una
sociedad libre y democrática donde todos los individuos pueden ser distintos en
ideología, raza, sexo o religión pero son iguales en dignidad y derechos. Este
pluralismo se garantiza, entre otras formas, a través del derecho de los
centros a asumir un ideario educativo propio. 6.- Es necesaria una activa y continuada colaboración e
implicación de las familias en el proceso educativo de los hijos así como el
respeto y apoyo al profesorado para que la escuela pueda potenciar el esfuerzo
individualizado del alumno para lograr la excelencia educativa. 7.- Los centros de enseñanza y autoridades educativas deberán
actuar bajo los principios de evaluación objetiva, transparencia y rendición de
cuentas que permitan conocer a los ciudadanos la marcha y el nivel de cada escuela
para hacer efectivo el derecho de elección de centro y para subsanar las deficiencias
o la falta de calidad en cuanto estos se produzcan. 8.- Todas las familias con hijos en edad escolar deben
comprometerse a una mayor participación e implicación en el proceso educativo a
través de las asociaciones de padres y madres de alumnos que deberán contar con
medios suficientes facilitados por las administraciones públicas para ejercer
su labor de defensa de los derechos de los padres y su formación con la
adecuada competencia y profesionalidad. 9.- Ningún gobierno democrático puede discriminar a las
familias imponiendo la obligatoriedad de que sus hijos cursen estudios en una escuela
gubernamental, sostenida con fondos públicos o de titularidad privada. Tampoco
puede obligar a que los alumnos asistan a una escuela mixta o a una
diferenciada por sexos, ni imponer una enseñanza
laica o fundada en valores religiosos si no es de conformidad con la voluntad
de los padres. 10.- Consideramos valores fundamentales propios de una
correcta educación, además de la formación intelectual, la formación física o
deportiva de los alumnos, la enseñanza de idiomas y las nuevas tecnologías, que
deben ser objeto de aprendizaje en todos los centros. 11.- En un mundo globalizado los alumnos deben aprender a
convivir respetando la diversidad y pluralidad de culturas, la sostenibilidad
ambiental, y las ideas y creencias de los demás, sin que ello suponga
menosprecio o renuncia de las propias, esforzándose activamente en la
integración de los más débiles o necesitados. 12.- Ratificamos en lo relativo a la educación lo
dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos
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