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DECÁLOGO PARA HACER DE LA PALABRA DE DIOS ORACIÓN
La Palabra de Dios es la fuente primera, básica e insustituible de la
oración. La oración es la respiración del alma, ha afirmado el Papa Benedicto
XVI. La oración no es tiempo perdido, sino tiempo precioso. La oración
-escribió Tagore- es el cerrojo de la tarde y la llave de la mañana. 
"La oración -definió Santa Teresa de Jesús- es tratar de amistad,
aun tratando tantas veces a veces con quien sabemos nos ama". La oración
es coloquio y contemplación de amor: "Me mira y le miro", que dijera
el Santo Cura de Ars.
Cayó hace tiempo en mis manos
el siguiente decálogo anónimo de consejos sobre la oración desde la Palabra de
Dios. Dice así:
1.- ESCUCHA: Calla y escucha:
el cielo emite día y noche.
2.- ESCUCHA BIEN: No ores para
que Dios realice tus planes, sino que para descubras e interpretes los planes
de Dios.
3.- PIDE: Pero no olvides que
la fuerza de tu debilidad es la oración.
4.- PIDE BIEN: Hazlo atento,
humilde, confiado, insiste, unido a Cristo. "Pedid y recibiréis",
dijo el Señor.
5.- REZA DE CORAZÓN: ¿No sabes
qué decirle a Dios? Háblale de vuestros mutuos intereses. Muchas veces. Y
solas. Con confianza, con infinita confianza porque El es tu Padre.
6.- CALLA: No conviertas tu
oración en un monólogo. Harías a Dios autor de tus propios pensamientos.
7.- SÉ TÚ MISMO: No seas ni
engreído ni falsamente humilde. Reza como el publicano no como el fariseo.
8.- ESTÁ: No te agobies por
las distracciones involuntarias. Descuida: Dios, como el sol, broncea con solo
ponerse delante.
9.- LEE: Si alguna vez
piensas, cuando hablas con Dios, El nos responde, lee la Biblia. Es su Palabra.
Palabra de vida eterna, Palabra que hoy y aquí te habla a ti.
10.- VIVE: No hables nunca de
ratos de oración: ten "vida de oración".
Y reza confiado, por ejemplo, en
la hora del alba: “He venido a ti para que me toques con Tu mano antes
de comenzar yo mi día. ¡Descansa un momento tus ojos en mis ojos; déjame que me
lleve a mi trabajo la certeza de tu amistad, Amigo mío! ¡Llena mis pensamientos
de tu música, para que me dure en todo el desierto del ruido! ¡Qué el sol de tu
amor bese las cimas de mis pensamientos y se atarde en el valle de mi vida,
donde esté granando mi cosecha!" (Tagore)
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