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Se
celebra en toda la Iglesia desde 1967 en el día de la Ascensión
del Señor, este año domingo 4 de mayo.
"Para
que se vigorice con creciente eficacia el multiforme apostolado de la Iglesia
en materia de medios de comunicación social, debe celebrarse cada año en todas
las diócesis del orbe, a juicio del
obispo, un día en que se enseñe a los fieles las obligaciones que tienen en esta materia, se les invite a orar por esta
causa y a entregar una limosna para este fin, la cual será empleada
íntegramente para promover, sostener y fomentar, según las necesidades del orbe
católico, las instituciones e iniciativas promovidas por la Iglesia en esta
materia". 
Este
texto del Concilio Vaticano II es la "carta" de naturaleza y de
constitución de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Es el número
18 del Decreto conciliar "Inter Mirifica", el primero de los
documentos del Vaticano II, junto a la Constitución sobre Liturgia
"Sacrosanctum Concilium", en ser aprobado, que lleva fecha de 4 de
diciembre de 1963. Es la única jornada eclesial creada por un Concilio
Ecuménico. Empezó propiamente su andadura unos años después, en 1967, una vez
concluida la magna asamblea eclesial del Vaticano II, el acontecimiento
eclesial más importante del siglo XX.
La génesis de esta Jornada eclesial
El
Arzobispo de Sens, monseñor Stourm, recogiendo su propia opinión y el
parecer de otros muchos prelados, se dirigió al aula conciliar el 23 de
noviembre de 1962 en la XXV Congregación General del Concilio. El Arzobispo
francés afirmó "sería muy deseable que se estableciera en todo el mundo el
<Domingo de Medios de Difusión> para crear conciencia entre los
cristianos de su importancia y necesidad de estudio".
Un
año después, el Concilio aprobaba un decreto sobre los medios de comunicación
social, "Inter Mirifica", en uno de cuyos puntos se establecía esta
Jornada Mundial, como queda dicho. 1.960 Padres Conciliares votaron el texto a
favor, 164 en contra y 7 nulos.
Los
Padres Conciliares pidieron asimismo la creación de una Pontificia Comisión
para los Medios de Comunicación, nacida del antiguo Secretariado para la Prensa
y los Espectáculos. El Decreto "Inter Mirifica" recoge esta petición
en su número 19. En el número 21, "Inter Mirifica", establece la
creación de organismos adecuados al respecto en las diócesis y en las naciones,
confiándose la dirección de estos organismos "a una Comisión especial del
Episcopado o a un obispo delegado".
Tres años después, el primer Presidente de la
Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales, monseñor Martín J.
O´Connor, en marzo de 1967 escribía una carta en estos términos:
"En asunto de tanta
transcendencia, solicitó (la Pontificia Comisión) el parecer de los Presidentes
de las Comisiones Episcopales de Medios de Comunicación Social sobre el modo de
llevar a efecto lo establecido en el número 18 del decreto <Inter
Mirifica>... Todos juzgamos que la
celebración de la jornada anual era un medio adecuado para suscitar en la
Iglesia y en el mundo un nuevo y saludable comportamiento social en la
utilización de estos medios. Casi todas las naciones establecieron su parecer
favorable a que la celebración de la Jornada tuviera lugar en todo el mundo en el
mismo día, y una buena parte
indicó como más adecuado el domingo que sigue a la fiesta de la Ascensión. En
consecuencia, esta Comisión Pontificia sometió tal indicación al juicio del
Santo Padre, el cual ha querido aprobar la institución de esta Jornada anual a
partir del domingo después de la Ascensión de 1967".
Quedaba
así formalmente confirmada e instituida la Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales. Se establecía asimismo su fecha y se marcaban sus
objetivos y características. Como recogía Ana María Enebral en estudio
encargado en 1974 por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de
la Conferencia Episcopal Española, las características principales de esta
Jornada son su procedencia oficial -conciliar y pontificia-, su ámbito
universal y su naturaleza pastoral y de diálogo y relación con la sociedad. Ana
María Enebral subraya el hecho de que ésta sea propiamente la única Jornada
eclesial promovida por el Concilio Vaticano II.
Por
su parte, José Francisco Serrano Oceja, en el trabajo titulado "Los Obispos españoles
y las Comunicaciones Sociales”, apunta entre los objetivos generales de esta
Jornada, la formación de las conciencias, la exhortación a la oración y la
colaboración generosa de los cristianos, incluso en materia económica. Los
objetivos particulares de la misma son los que el Papa proponga en los Mensajes
para las distintas Jornadas de cada año y su asunción y prolongación y
concreción por parte de los Episcopados mundiales.
Precedentes en España
Es
también José Francisco Serrano Oceja quien, en la misma obra ya citada, bucea
en los precedentes existentes en la Iglesia Católica en España a esta Jornada
Mundial. El primero de ellos aparece en 1904, en la Asamblea de la Buena Prensa
celebrada en Sevilla, y que instaura un día dedicado a la Buena Prensa. El Papa
Benedicto XV, que gobernó la Iglesia entre 1914 y 1922, autorizó la celebración
del día de la Prensa Católica, en carta de su Secretario de Estado, Cardenal Gasparri.
Antes, la Asociación de la Buena Prensa de España había redactado un
"Manifiesto a los católicos españoles" sobre el particular.
Años
después, en 1933, la Conferencia de Metropolitanos de España reorganizó la
celebración del Día de la Prensa Católica, encargándosela a la Junta Nacional
de la Prensa Católica. Integraban esta Junta Nacional de Prensa Católica Ángel
Herrera Oria, José de Medina, Ildefonso Montero, Justo Jiménez, José Mª Taboada
y Alfredo López.
En
1954, en el marco de este Día de la Prensa Católica, la Junta Nacional de
Prensa Católica incluía entre sus objetivos la creación de una Agencia Católica
de Noticias. Poco después nacerá "Prensa Asociada", que desapareció
en 1984. En 1991, la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social creó
el Servicio Integral de Comunicación (SIC), que desde 1992 ofrece su servicio
de noticias eclesiales.
La confirmación posterior de la Jornada
En
el magisterio eclesial sobre Medios de Comunicación Social, junto al Decreto
Conciliar "Inter Mirifica", destacan otros dos documentos vaticanos:
La instrucción pastoral "Communio et progresio" de 1971, de la
todavía Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales, y en 1992,
"Aetatis Novae", del ya Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales. En febrero de 2005, semanas antes de fallecer, el Papa Juan Pablo II,
el gran Papa comunicador, firma la carta apostólica “El rápido desarrollo”.
En
1988, con la entrada en vigor de la Constitución Apostólica "Pastor
Bonus", de reorganización de la Curia Vaticana, la Pontificia Comisión
para las Comunicaciones Sociales pasó a convertirse en Pontificio Consejo.
El
citado Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales es autor asimismo de
otros dos destacados documentos, si bien son ya más específicos: "Ética en
la publicidad", de 1997, y "Ética en las Comunicaciones
Sociales", de 2000. Con anterioridad, en 1989, había publicado
"Pornografía y violencia en los medios de comunicación: una respuesta
pastoral". En 1986, este Pontificio Consejo había emanado un directorio
para que se insertara en los estudios eclesiásticos y las facultades teológicas
una disciplina sobre medios de comunicación social, en respuesta asimismo al
número 16 de "Inter Mirifica".
Por
lo que respecta, de nuevo, a la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales,
la "Communio et progresio" se refiere en estos términos a la Jornada
Mundial de las Comunicaciones Sociales:
"El Concilio Vaticano II ha
sugerido a este propósito una ocasión muy propicia: la Jornada Mundial para las
Comunicaciones Sociales. Todos los que creen en Dios son invitados a celebrar
con interés esta Jornada de oración y estudio, de forma que en ella se examinen
los problemas más difíciles y las perspectivas de la comunicación social, se
reúnan profesionales y representantes de los distintos medios de comunicación,
se encuentren nuevos caminos y recursos para suscitar obras y programas que así
ayuden al progreso de la humanidad. El Pueblo de Dios, tanto los Pastores como
los fieles, únanse animosamente a los intentos y esfuerzos de todos los hombres
de buena voluntad para que los instrumentos de comunicación social sirvan
eficazmente a la justicia, la paz, la libertad y el progreso humano... Los
organismos nacionales y diocesanos, estrechamente relacionados entre sí,
recabarán la ayuda de los profesionales de la comunicación y de sus
asociaciones, y les facilitarán los documentos, orientaciones y ayudas que
necesiten. En cada nación celebrarán la Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales y organizarán la colecta que el Decreto del Concilio aconseja se haga
en esta Jornada".
Con
fecha 22 de febrero de 1992, festividad de la Cátedra del apóstol San Pedro, el
mismo Pontificio Consejo firmaba la Instrucción Pastoral "Aetatis
Novae" sobre las Comunicaciones Sociales en el vigésimo aniversario de
"Communio et progresio". En su 31, apartado "d", y en
relación a la necesidad de establecer un plan pastoral de comunicaciones, el
documento pontificio dice textualmente que dicho plan pastoral deberá tender a:
"Celebrar la Jornada Mundial de
las Comunicaciones Sociales como un medio de promover la toma de conciencia de
la importancia de las comunicaciones sociales, y de apoyo a las iniciativas
emprendidas por la Iglesia en materia de comunicaciones".
Los "ejes" o "nervios" de la
Jornada
En
los textos recién citados y en los del Concilio y la carta del primer
Presidente de la Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales tenemos
ya descritos los "ejes", la "columna vertebral" de esta
Jornada eclesial. Desde el interés y la interpelación ante el reto pastoral que
suponen los modernos medios de comunicación, dichos "ejes" o
"nervios" de esta Jornada son los siguientes:
-- La toma de conciencia de la transcendencia
actual de los Medios.
--
La oración.
--
El estudio y la reflexión.
-- La colecta y la colaboración económica en pro
de los proyectos eclesiales en Medios.
--
El ámbito o dimensión específicamente celebrativa de la Jornada.
-- El encuentro con los profesionales
de los Medios y asociaciones y el debate acerca de su papel y de su
contribución a la justicia, la paz, la libertad y el progreso humano.
-- La búsqueda de la colaboración
mutua entre la iglesia y los MCS.
-- La programación pastoral y la
coordinación.
-- La promoción y el apoyo a proyectos
eclesiales en este campo.
-- El aprendizaje en la correcta
utilización de los Medios.
-- Su celebración y organización tanto
en el ámbito universal, como en el nacional y en el diocesano.
Para el buen desarrollo y organización
de la Jornada y la animación pastoral de las Comunicaciones Sociales, y tal y
como el Concilio Vaticano II apuntaba y prescribía ya, deben desempeñar una
tarea fundamental las Comisiones de Medios de Comunicación Social de los
Episcopados y las Delegaciones o Secretariados de Medios de las diócesis. El
Decreto "Inter Mirifica" dedica sus capítulos 20 y 21 a estas
cuestiones. Al final del mismo y en referencia a organismos episcopales de
ámbito nacional que deben crearse, el Concilio dice que han de participar
también en los mismos "seglares preparados en la doctrina católica y en la
técnica propia de cada medio".
La fecha de
la Jornada
Como veíamos antes, el Concilio
Vaticano II no fijaba una fecha concreta para esta Jornada e incluso ésta queda
al juicio del Obispo diocesano. Posteriormente, en la citada carta de 1967 del
Presidente de la Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales, se
establece que la celebración de la Jornada sea el domingo siguiente a la
solemnidad de la Ascensión del Señor, recomendándose esta misma y única fecha
para toda la Iglesia.
Con el paso de los años, algunas
Conferencias Episcopales hubieron de solicitar a la Santa Sede el cambio en la
fecha de celebración de la Jornada. El hecho de que en distintos países, entre
ellos España o Italia, la festividad de la Ascensión fuese trasladada en la década
de los años setenta al domingo siguiente a su emplazamiento originario, fue una
de las causas de dicha solicitud, atendida por la Santa Sede.
En el caso de España, junto al motivo
recién comentado, había otros para solicitar el cambio de fecha: la proliferación
de jornadas eclesiales en las solemnidades litúrgicas de la Pascua y la
tradición de celebrar primeras comuniones en el día de la Ascensión. Todo ello
dificultaba el buen desarrollo e impacto social y eclesial de la Jornada.
La Comisión Episcopal de Medios de
Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española, previa aprobación de
parte de su Asamblea Plenaria, trasladaba en 1989 a la Santa Sede su deseo de
que la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se celebrase en la Iglesia
Católica en España no el día de la Ascensión sino el último domingo de abril.
Cuando el último domingo coincidiese con el cuarto domingo de Pascua, Jornada
Mundial de oración por las vocaciones consagradas, la Jornada de las
Comunicaciones Sociales se adelantaría al anterior domingo de abril.
Desde entonces y hasta hace media
docena de años, nuestra Iglesia Católica en España celebra en esta fecha la
Jornada Mundial de las Comunicaciones. Este año es el día 29 de abril. Quizás,
sin embargo, los efectos benéficos y positivos que se presumían con el cambio
de fecha seguían sin haberse producido, al menos, de manera netamente
satisfactoria. Por ello, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales ha
vuelto a celebrarse en España el día de la Ascensión
Tres
instrumentos privilegiados
Junto a todos estos objetivos y
anhelos y para responder a ellos, la Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales ha encontrado como instrumentos privilegiados el anual mensaje del
Papa, el lema también anual de la Jornada y el mensaje, al menos en
España, de la correspondiente Comisión Episcopal.
La Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales ha contado con mensaje papal y con lema desde su
instaurasen definitiva, en 1967. Es el mismo Papa, a través del Pontificio Consejo
de las Comunicaciones Sociales, quien establece dicho lema, que, en algunas
ocasiones, alude e inserta otros motivos de la actualidad o de la celebración
social o eclesial. Todos los años el lema se hace público en el mes de octubre.
El mensaje del Papa se entrega el 24 de enero, festividad de San Francisco de
Sales, patrono de los periodistas.
En España, la Comisión Episcopal de
Medios de Comunicación Social ha hecho lo propio ininterrumpidamente desde
1968, siendo Presidente de la misma el entonces Arzobispo de Zaragoza, monseñor
Pedro Cantero Cuadrado. A él le han sucedido, a partir de 1972, al
frente de esta Comisión Episcopal, organizadora de las Jornadas Mundiales de
las Comunicaciones Sociales, monseñor José Mª Cirarda Lachiondo
(1972-1978), monseñor Antonio Montero Moreno (1978-1987 y 1993-1999),
monseñor Joan Martí Alanis (1987-1993), monseñor José Sánchez
González (1999-2005) y desde el 9 de marzo de 2005, monseñor Juan del
Río Martín.
Del magisterio de los Obispos
españoles en las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales versa el
interesante libro ya citado de José Francisco Serrano Oceja, editado el otoño
de 2000 por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social.
Los lemas de
la Jornada
Ofrecer los lemas de las distintas
Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales tiene no sólo un interés a
título de inventario o elenco, sino que posibilita con la simple lectura de sus
enunciados, los contenidos, expectativas, afanes y anhelos de las mismas. Los
lemas de esta Jornada nos la definen y nos la caracterizan de modo espléndido y
completo. Se complementan, en algunos casos, como apuntamos antes, con la
inclusión de algunas otras inquietudes o celebraciones ocasionales de la
Iglesia y de la sociedad. Los lemas de estas hasta ahora treinta y cuatro
Jornadas son estos:
1967: "Prensa, Radio, TV y Cine
para el progreso de los pueblos".
1968: "Los Medios de
Comunicación, vehículo de la Fe".
1969: "Los Medios de Comunicación
y la Familia".
1970: "Las Comunicaciones
Sociales y la Juventud".
1971: "Comunicación Social y
Unidad entre los hombres".
1972: "Los Medios de Comunicación
Social al servicio de la Verdad".
1973:
"Los Medios de Comunicación Social al servicio de la afirmación y
promoción de los valores espirituales".
1974: "Las Comunicaciones
Sociales y la Evangelización del mundo".
1975: "Las Comunicaciones
Sociales y la Reconciliación".
1976: "Los Medios de Comunicación
Social ante los derechos y deberes fundamentales
del hombre".
1977:
"Publicidad en la Comunicación Social: Ventajas, riesgos,
responsabilidad".
1978:
"Derechos y deberes del hombres como receptor de los Medios de Comunicación Social".
1979:
"Las Comunicaciones Sociales por la tutela y promoción de la infancia en
la familia y en la sociedad".
1980:
"Papel de las Comunicaciones Sociales e incumbencias de la familia".
1981:
"Los Medios de Comunicación Social al servicio de la libertad responsable
de los hombres".
1982:
"Los Medios de Comunicación Social y los problemas de la tercera
edad".
1983: "Las Comunicaciones
Sociales al servicio de la paz".
1984:
"Las Comunicaciones Sociales, instrumentos de encuentro entre fe y
cultura".
1985:
"Los Medios de Comunicación Social y la promoción cristiana de la
juventud".
1986:
"Comunicaciones Sociales y formación cristiana de la opinión
pública".
1987:
"Las Comunicaciones Sociales al servicio de la justicia y de la paz".
1988:
"Comunicaciones Sociales y promoción de la solidaridad y la fraternidad
entre los hombres y los
pueblos".
1989: "La religión en los Medios
de Comunicación Social".
1990: "El mensaje cristiano en la
actual cultura informática".
1991:
"Los Medios de Comunicación Social por la unidad y el progreso de la
familia humana".
1992:
"La proclamación del mensaje de Cristo en los Medios de Comunicación
Social".
1993:
"Vídeos y casetes en la formación de la cultura y de la conciencia".
1994: "Televisión y familia:
criterios para saber mirar".
1995: "El cine, transmisor de
cultura y de valores".
1996:
"Los Medios de Comunicación Social: nuevo ámbito de promoción de la dignidad de la mujer".
1997: "Comunicar a Jesús: el
Camino, la Verdad y la Vida".
1998: "Animados por el Espíritu,
comuniquemos la esperanza".
1999:
"Los Medios de Comunicación, presencia amiga para quien busca a
Dios".
2000:
"Anunciar a Jesucristo en los Medios de Comunicación en el alba del tercer
milenio".
2001:
"Anunciar desde la azoteas el evangelio en la era de la comunicación
global".
2002: "Internet, un nuevo foro
para la proclamación del Evangelio".
2003:
"Los Medios de Comunicación al servicio de la auténtica paz a la luz de
la <Pacem in terris>".
2004: "Los Medios en familia: un
riesgo y una riqueza".
2005:
"Los Medios de Comunicación al servicio del entendimiento entre los
pueblos".
2006:
"Los Medios, una red de comunicación, comunión y cooperación".
2007: “Los
niños y los medios de comunicación social: un reto para la educación”.
2008: “Los
medios entre el protagonismo y el servicio: buscar la verdad para compartirla”.
Instrumentos
y acciones pastorales
En España, la Comisión Episcopal de
Medios de Comunicación (CEMCS) es la organizadora de esta Jornada, que llega a
las diócesis a través de las respectivas Delegaciones o Secretariados. La CEMCS
prepara todos los años para la Jornada cartel, catequesis propias, materiales
didácticos, carpeta pastoral, subsidios litúrgicos... Las Misas de RTVE de ese
día se transmiten desde algún lugar vinculado con los Medios de Comunicación de
la Iglesia y estas Eucaristías, especialmente la de TVE, suelen ser presididas
por alguno de los Obispos de la CEMCS.
En las diócesis, en torno a esta
Jornada, puede haber ruedas de prensa previas, encuentros del Obispo y de su
equipo de Comunicaciones Sociales con los profesionales de los medios, charlas y conferencias sobre
el tema... La colecta de esta Jornada entra dentro de las denominadas
"colectas imperadas". No obstante, no ha calado lo suficiente entre
los responsables de las parroquias y comunidades ni entre los fieles.
Los santos
patronos y los intercesores
Desde tiempos del Papa Pío XI
(1922-1939), el Obispo franco-suizo de los siglos XVI y XVII, San Francisco
de Sales, escritor y teólogo, es el patrono de los periodistas. Su memoria
litúrgica se celebra el 24 de enero. Su festividad está muy arraigada en la
profesión periodística, tanto a través de los distintos medios de comunicación
como mediante las Asociaciones, Colegios o Colectivos de Prensa.
El Papa Pío XII (1939-1958)
nombró a Santa Clara de Asís patrona de la televisión. La festividad de
Santa Clara es el 11 de agosto. La difusión de este patronazgo, su popularidad
y su celebración entre los profesionales de la televisión es apenas existente.
En la actualidad, se está buscando
patrono a Internet, que bien podría ser San Isidoro de Sevilla. El patrono del cine es San Juan Bosco y el arcángel San
Gabriel, el de la radio, si bien tampoco estos dos patronos formales
suscitan tanta celebración entre la profesión como San Francisco de Sales,
entre los periodistas.
A estos patronos de las
Comunicaciones Sociales podríamos añadir los especiales protectores. Entre
ellos, debería ocupar un puesto relevante San Maximiliano Mª Kolbe, fraile
francisco conventual polaco, martirizado en Auschwitz en 1941. Fue un gran
promotor de la prensa católica, que utilizó de manera muy habitual y fecunda
para difusión de sus obras apostólicas. Periodista católico era el fraile
holandés carmelita calzado Tito Brasman, mártir también en campos de
concentración nazis. Es Beato.
A ellos hay que añadir con todos los
honores al también Beato Santiago Alberione, el más caracterizado
apóstol de las Comunicaciones Sociales del siglo XX. En su alba, en la vigilia
del 31 de diciembre de 1900 al 1 de enero de 1901, siendo joven seminarista,
sintió la inspiración de lo alto para fundar la Familia Paulina, cuyo carisma
es la evangelización a través de los medios de comunicación. Suya es la frase,
hecha vida en su caso, "evangelizar a los hombres de hoy como los medios
de hoy".
Igualmente debería figurar en este
elenco de honor de especiales intercesores de los Medios de Comunicación Social
el Apóstol San Pablo, todo un modelo de comunicador ardiente, fecundo e
incesante. ¡Ojalá que pronto podemos incluir en este elenco al periodista
seglar español Manuel Lozano, “Lolo”! Ya es venerable, la Iglesia ha
reconocido sus virtudes heroicas y se estudia el milagro obrado por su
intercesión que puede llevarle muy pronto a los altares.
El Papa Juan Pablo II es considerado por muchos como uno de los más grandes
comunicadores de las últimas décadas. En su Carta Encíclica de 1991
"Redemptoris missio" dedica destacados párrafos a la evangelización a
través de los mass media. Su antecesor, Juan Pablo I, el Papa efímero de
la sonrisa y de la sencillez evangélicas, nos legó, antes de su elección
pontificia en 1978, el espléndido libro "Ilustrísimos Señores",
recopilación de cartas y escritos suyos en la prensa veneciana. Su estilo
literario es sencillo, ágil, fresco, directo, vivo, "periodístico".
El Papa Luciani sucedió en el solio de Pedro a Pablo VI. El padre del Papa
Montini fue periodista. Pablo VI siempre se sintió muy interesado e
interpelado por los Medios de Comunicación. Él pronunció la frase profética
"la iglesia se sentiría culpable si no emplease los medios modernos de
comunicación social". También Benedicto XVI es muy consciente de la
importancia de la sociedad de la Comunicación y de la necesidad de su
evangelización y de evangelizar desde ella.
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