|
1.- Conócete a ti mismo.
Esto es, has de saber cómo eres, qué quieres, cuáles son tus aptitudes y tus limitaciones. Ten apresada la
clave de ti mismo.
2.- Ten un buen equilibrio entre corazón y cabeza, entre
sentimientos y razones. Afectividad e inteligencia son las dos características
de nuestra persona y lo son en manejo simultáneo y en la debida proporción.
3.- Supera, digiere y purifica las heridas del pasado. Asume
el pasado, no le des vueltas, no te tortures por él y ábrete al futuro desde el
presente. No vivas resentido, atrapado en la tupida red del rencor.
4.- Fórjate un
proyecto de vida razonable, realista, coherente, con tres grandes notas
hospedándose en su seno: amor, trabajo y cultura.
5.- Mantén tu voluntad sólida, recia, firme, compacta,
consistente, educada y fiel al orden, la constancia, la motivación y la
disciplina.
6.- El gobierno más importante es el gobierno de uno mismo.
Sé señor de tu vida, aprende a desdramatizar, dale a las cosas la importancia
que tienen y no pierdas los estribos a pesar de las dificultades.
7.- Fíjate en modelos de identidad positivos, atrayentes,
fuertes, llenos de coherencia interior. No te dejes seducir por modelos vanos y
efímeros, aunque estén de moda y salgan en los Medios de Comunicación.
8.- Aprende a convivir desde la tolerancia y el respeto al otro, y capacítate para ella. Ten
paciencia y lo lograrás.
9.- Encuentra y no pierdas el sentido de la vida: has de
saber adónde te diriges y de qué medios dispones, has de llenarte de razones
para vivir y has de luchas para que se den las menores contradicciones
posibles.
10.- Cuida tu salud física y llena tu
alma de esperanza y de trascendencia.
|