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Queridos diocesanos: En este domingo, Solemnidad de la Ascensión del Señor, trasladada del pasado jueves, se celebra en toda la Iglesia la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, establecida a raíz de la celebración del Concilio Vaticano II. Su objetivo es ayudarnos a tomar conciencia del valor, de la importancia y de la utilidad de las modernas comunicaciones sociales y, al mismo tiempo advertirnos de sus riesgos para evitarlos. También se solicita en la colecta de este día ayuda económica para fomentar y sostener los medios de comunicación de la Iglesia.
En el presente año el Santo Padre Benedicto XVI nos invita a poner nuestra atención en las nuevas tecnologías, para que las conozcamos mejor, las utilicemos correctamente y, de este modo, nos sirvan para aumentar nuestros conocimientos, comunicarnos debidamente y fomentar valores como el respeto, el diálogo y la amistad. De ahí que el lema de esta Jornada sea: “Nuevas tecnologías, nuevas relaciones”. Promover una cultura de respeto, de diálogo y de amistad.
Una simple observación del comportamiento de los más jóvenes y de los niños nos lleva a la conclusión de que se está dando y ya se ha dado en parte un cambio trascendental en la forma de comunicarse de los jóvenes, en la que los adultos hemos entrado menos y con más dificultad.
No cabe duda de que estos nuevos inventos de comunicación – el ordenador, el teléfono móvil, Internet… - son algo maravilloso y de gran utilidad. Bien usados, constituyen un instrumento eficaz para la intercomunicación a escala mundial, para la comprensión mutua, para el desarrollo de las personas y de los pueblos, para la solidaridad humana. Podemos en tiempo real estar informados de lo que sucede en todo el mundo, podemos entrar directamente en contacto con personas distantes a miles de kilómetros, interrelacionarnos, hacer llegar mensajes, ayudar a aumentar conocimientos, cultura y bienestar, acceder fácilmente a bibliotecas, museos, resultados científicos, remedios para enfermedades, crear y mantener amistades, facilitar el cultivo de la fe y de la experiencia religiosa...
Las modernas técnicas de la comunicación, además de facilitarnos el trabajo y la relación con los demás, responden a la necesidad de formar todos una familia, cumpliendo así el designio de Dios y de acercarnos a los demás en actitud fraterna y de servicio como corresponde a los hermanos y al mandamiento nuevo del amor cristiano. De ahí la necesidad de cuidar la calidad de los contenidos y de las formas de esta comunicación que ha de respetar siempre la dignidad y el valor de las personas, con especial atención a los más débiles, como pueden ser los niños y adolescentes. No todo vale en estos nuevos medios, como tampoco en los anteriores de prensa, radio, televisión, etc.
En el diálogo que facilitan estos nuevos medios ha de primar el amor a la verdad, al bien y a la belleza. La amistad que fácilmente se establece a través de estas nuevas tecnologías no puede convertirse en una relación superficial o frívola, que haga olvidar la necesaria amistad, preocupación y ocupación con las personas que tenemos más cerca, como son la familia, los miembros de nuestra comunidad de fe o de vecindad.
Las grades ventajas y beneficios que ofrece el uso de los modernos medios de comunicación no pueden ser acaparadas egoístamente por los países más ricos y poderosos en detrimento de la igualdad de oportunidades de las personas más pobres y de los países más desfavorecidos. También se está dando una injusta distribución de esta riqueza.
Con el Santo Padre, en su mensaje, exhortamos especialmente a los jóvenes a utilizar estos instrumentos como medio adecuado de evangelización de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, como instrumentos de transmisión de nuestra fe y de nuestro testimonio, como proclamación de la realidad de la existencia del amor de Dios, de la posibilidad de conocer la verdad, de vivir en libertad y de llegar a la plenitud desde la fe y el seguimiento del Señor.
Os saluda y bendice vuestro Obispo
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