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El arzobispo Celli comenta el mensaje de Francisco sobre las comunicaciones sociales

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El arzobispo Celli comenta el mensaje de Francisco sobre las comunicaciones sociales: “Una Iglesia que quiere comunicar”

El arzobispo Claudio Maria Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y la profesora Chiara Giaccardi, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán (Italia) han presentado esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Mensaje del Santo Padre para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales titulado “Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”.

“En el mensaje -ha explicado el arzobispo Celli- emerge claramente la imagen de una Iglesia que quiere comunicar, que quiere dialogar con el hombre y la mujer de hoy, consciente del papel que le ha sido confiado en este contexto. El Papa ha reiterado muchas veces el tema de la cultura del encuentro invitando a la Iglesia y a sus miembros a confrontarse con algunas dimensiones y exigencias propias de esa cultura. Asimismo, en el texto se notan dos grandes tensiones: la primera parte del mensaje se dirige al mundo laico de la comunicación, es decir, el Papa apunta reflexiones válidas también para los que no tienen una opción religiosa en la vida, pero que de igual manera, están llamados a percibir o sienten la profunda valencia humana en el mundo de la comunicación”.

“Sin embargo, el mensaje adquiere colores y frecuencias más profundas cuando se dirige a los discípulos del Señor y es muy sugestiva la referencia a la parábola del buen samaritano para ayudarnos a comprender la comunicación en términos de proximidad…Desde esta perspectiva se plantea para todos nosotros, que intentamos ser discípulos del Señor, un reto: el de descubrir que la red digital ‘puede ser un lugar rico de humanidad, no una red de hilos sin personas’”.

El Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales ha subrayado que el mensaje es “eminentemente franciscano” porque se entrevé una profunda sintonía entre la imagen de la Iglesia que el Papa está trazando y el mundo de la comunicación. “Es innegable que hablar de cultura del encuentro es prestar atención al otro y la Iglesia no puede sustraerse a la necesidad de ‘acompañar, de ir más allá de la mera escucha; una Iglesia que acompaña el camino poniéndose en camino con la gente’. Hay una trilogía que resuena ampliamente en estos textos: cercanía, proximidad, encuentro…Si la cultura del encuentro es atención y proximidad al ser humano en aquello que es lo concreto de su singladura cotidiana, debe ser capaz, con un diálogo respetuoso, de llevar al hombre y a la mujer de hoy al encuentro con Cristo”.

En su intervención la profesora Giaccardi ha observado que partiendo de la dimensión fundamental del encuentro, el Papa ofrece en el documento al menos tres indicaciones claras para interpretar el mundo contemporáneo donde los medios de comunicación, sobre todo los digitales son casi omnipresentes. “En primer lugar -ha dicho- la comunicación es, en definitiva, una conquista humana más que tecnológica. La tecnología puede facilitar u obstaculizar pero no nos determina….Si prevalece lo antropológico sobre lo tecnológico, hay que rechazar cualquier determinismo: la red no nos hace más sociables o más solos. No la utilicemos, pues, como chivo expiatorio de responsabilidades que, en cambio, son nuestras. En segundo lugar, entender la comunicación en términos de proximidad; decir que la comunicación no es, sobre todo, transmisión de contenidos, sino reducción de distancias es una pequeña revolución copernicana… Comprender la comunicación como proximidad y no como transmisión (que puede tener lugar a distancia), repercute profundamente en la educación, en la instrucción, en la catequesis….En tercer lugar, cuando la palabra y la vida están en sintonía profunda, el comunicador es creíble. El testimonio, o sea, la palabra encarnada lleva calor y belleza a todas las rutas, incluidas las digitales”.

Por último, Giaccardi citando la imagen del buen samaritano a la que el Papa recurre en el mensaje como “parábola del comunicador”, ha recordado que el samaritano “no es un técnico ni un especialista” y que “no bastan el saber ni el prestigio social para hacernos capaces de comunicar, ni tanto menos humanos: es una advertencia para la “iglesia de los funcionarios, pero también para los periodistas e intelectuales y su mundo que, desde luego no es inmune a la referencia a sí mismo”.

“Los periodistas pero también los académicos – ha concluido- tienen que decidir de que parte estar: el mundo está herido y se puede mostrar ‘por derecho de crónica’ esas heridas bajo el pretexto de la neutralidad y la objetividad, pasando inmediatamente a otra cosa. También se puede ser como bandoleros que distorsionan la realidad y no se preocupan de las consecuencias de sus acciones y palabras, con tal de sacar provecho. O se puede ser como el samaritano que mira con benevolencia al herido… intenta ayudarlo como puede y llama a los demás una cadena contagiosa sobre la base de su testimonio”.

Ciudad del Vaticano, 23 enero 2014 (VIS).-

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