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Carta del Obispo Iglesia en España

Cristo, siervo y cordero, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

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Cristo, siervo y cordero, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

Queridos hermanos y amigos: Tras las celebraciones de la Navidad que concluían el domingo pasado con la fiesta del Bautismo de Señor, emprendemos hoy el llamado Tiempo Ordinario, es decir el que trascurre desde el fin de Navidad-Epifanía hasta el comienzo de la Cuaresma y, en un segundo periodo, desde la conclusión de la Pascua al comienzo del Adviento.

Quizás el nombre que le damos de Tiempo Ordinario no es muy acertado ya que, ordinario, puede entenderse como algo poco importante; sin embargo es un tiempo de gracia en el que, domingo tras domingo, nos encontramos con Cristo que se hace presente en medio de la comunidad cristiana dándonos su palabra y su Cuerpo. De esta forma crecemos y maduramos en nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor.

Un aspecto que de manera especial debemos cuidar cada semana son las lecturas bíblicas que nos presenta la liturgia de cada domingo. En mi última carta pastoral: La diócesis de Tarazona en estado de misión, proponía la preparación de la Misa dominical para que al celebrarla, resonará en la comunidad la palabra de Dios y ella nos impulsará en nuestra vida cristiana.

Este domingo las lecturas son breves y nos presentan a Jesús en el Evangelio (Juan 1,29-34), con las palabras de san Juan Bautista: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. También, la primera lectura (Isaías 49,3.5-6) anunciaba la venida de un siervo que será: Luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

En el lenguaje bíblico hay una relación entre estas dos palabras, cordero y siervo. En arameo se emplea la misma palabra para designarlos (talya). Por lo tanto, el siervo anunciado por el profeta Isaías, el que trae la luz y la salvación, es el mismo que el Bautista señala como el cordero, que romperá y destruirá el pecado que atenaza al hombre.

La palabra cordero utilizada por san Juan Bautista recuerda dos imágenes que encontramos en el profeta Isaías y que emplea como un juego de palabras; por una parte el siervo que en sus escritos es conocido como el siervo de Yahveh y del que dice que como cordero será llevado al matadero (Isaías 53, 7). Es un claro anuncio del sacrificio de Cristo que trae la salvación y que con amor infinito se hace siervo de todos y víctima, cordero, del sacrificio pascual.

En Cristo, cordero y siervo, ponemos también hoy nuestros ojos y con Él queremos encontrarnos para que nunca nos falte la luz que ilumine el camino de nuestra vida, la salvación que fortalezca nuestra fe.

También nosotros debemos participar de esta misión y hacer de nuestra vida una entrega generosa que lleve la salvación a cada hombre y al mundo entero, hasta los confines de la tierra. Por ello, con el Salmo de este día (Sal 39,2.4ab.7-8a.8b-9.10), queremos decir al Señor: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Voluntad de Dios que no es otra cosa que hacer partícipes a todos del amor de Dios, de su misericordia infinita que se inclina hacia el hombre y escucha su grito.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

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