En ocasiones algunos eclesiásticos que iban a ser creados cardenales murieron antes de la celebración del consistorio y, por tanto, su nombramiento quedó sin efecto, a pesar de la intención del Papa.
Carlo Agostini, patriarca de Venecia, iba a ser creado cardenal por Pío XII en el consistorio del 12 de enero de 1953, pero murió el 28 de diciembre de 1952.
Iuliu Hossu, obispo de Cluj-Gherla (Rumanía), fue creado cardenal por Pablo VI en el consistorio del 28 de abril de 1969 pero el Papa se reservó su nombre in pectore. Murió el 28 de mayo de 1970, antes de que Pablo VI hiciera público su nombre el 5 de marzo de 1973.
El teólogo suizo Hans Urs von Baltasar iba a ser creado cardenal por Juan Pablo II en el consistorio del 28 de junio de 1988 pero murió dos días antes, el día 26 de junio.
El arzobispo croata Josip Uhac, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, murió el 18 de enero de 1998, horas antes de que Juan Pablo II anunciara la lista de cardenales que tenía intención de crear en el consistorio del 21 de febrero del mismo año.
Ignacy Ludwik Jez, obispo emérito de Koszalyn (Polonia) iba a ser creado cardenal por el Benedicto XVI en el consistorio del 24 de noviembre de 2007, pero murió el 16 de octubre del mismo año, antes de que el Papa anunciara la lista de cardenales que tenía intención crear.