¡LA DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS CUMPLE 60 AÑOS!
Escrito por José Cristo Rey García Paredes
jueves, 04 de diciembre de 2008
José
Cristo Rey García Paredes
Tomado
de la publicación “Vida Religiosa”. Diciembre 2008. Número 10/ Vol. 105
El 10
de diciembre de 1948, hace exactamente 60 años, la Asamblea General de las
Naciones Unidas adoptó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos
en su resolución 217 A (III). La Asamblea pidió a todos los países miembros que
hicieran público este texto y que lo expusieran y comentaran y leyeran
especialmente en los centros educativos sin ningún tipo de reservas.
PUNTOS DE PARTIDA
Se inicia la Declaración Universal con
siete considerandos o principios, como puntos de partida:
1) el
reconocimiento de la dignidad y de los derechos iguales e inalienables de todos
los miembros de la familia humana, como base para la libertad, justicia y paz
en el mundo; en cambio, el desconocimiento y menosprecio de esos derechos ha
sido la causa de actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la
humanidad; (reconocimiento - desconocimiento).
2) la proclamación de que la aspiración más
elevada del hombre es que advenga un mundo en el cual los seres humanos,
liberados del temor y la miseria, disfiuten de libertad de expresión y de
creencias; (aspiración más elevada).
3) la protección de los derechos humanos
por un régimen de Derecho, para que el ser humano no se vea obligado a recurso
último de la rebelión contra la tiranía y la opresión; (protección).
4) la promoción de unas relaciones
amistosas entre las naciones cada vez más desarrolladas; (alianzas).
5) reafirmación de la fe en los derechos
fundamentales del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, en la
igualdad de derechos de hombres y mujeres y, por eso, compromiso para promover
el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio
de libertad; (derechos fundamentales de todos).
6) compromiso en asegurar el respeto
universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del ser humano;
(compromiso).
7) convicción de que una concepción común
de estos derechos y libertades es sumamente importante para realizar el
compromiso. (conseguir una concepción común de los derechos y libertades).
Estos considerandos -con los cuales se abre
la Declaración Universal de los Derechos Humanos muestra el altísimo nivel de
compromiso ético al que llegaron todas las naciones y países que aceptaron y
firmaron esta declaración.
CONTEXTO
Esta Declaración tuvo lugar el año 1949.
El hecho de que, después de dos terribles y
monstruosas guerras mundiales, representantes de tantas naciones firmaran una
declaración como ésta, eso quiere decir que el espíritu del bien actuaba en la
humanidad y ellos le fueron dóciles.
La
primera guerra mundial, que comenzó siendo un conflicto militar local el28 de
julio de 1914, fue implicando cada vez a más naciones, hasta 32. El conflicto
concluyó el 28 de junio de 1919 pero había dejado detrás la muerte de más de 12
millones de personas y varios millones de heridos, principalmente jóvenes, 6
millones de heridos e inválidos y la caída de cuatro imperios (ruso, otomano,
austro-húngaro y alemán).
La
segunda guerra mundial se inició el año 1939 y concluyó el 1945. Los judíos
exterminados por el régimen nazi fueron más de 6 millones; el número de muertos
de la segunda guerra mundial fue de 60 millones. El mundo quedó dividido en dos
bloques: el capitalista y el socialista. Se inició la guerra fría. Pero, a
pesar de todo, se creó la ONU para resolver los conflictos pacíficamente e
intentar la unidad de los pueblos de todo el mundo.
DECLARACiÓN DE DERECHOS Y LIBERTADES
La declaración está formada por 30
artículos breves que proclaman las libertades fundamentales del ser humano,
según el consenso al que las naciones de la ONU habían llegado. Se declara que
toda persona:
• nace libre; todos somos iguales en
dignidad y nacemos dotados de razón y conciencia; por lo tanto, hemos de vivir
como "hermanos" (art. 1);
• tiene derechos y libertad sin distinción
de raza, color, sexo, idioma, religión, origen social o posición económica o
condición política o jurídica o internacional (art. 2);
,
• tiene derecho a la vida, a la libertad, a
la seguridad (art. 3); paresa, queda absolutamente prohibida cualquier forma de
esclavitud o servidumbre (art. 4) Y cualquier sometimiento a torturas o penas o
tratos crueles, inhumanos o degradantes (art. 5);
• tiene derecho a ser reconocida como
sujeto de derechos y deberes en cualquier parte del mundo (art. 6); por eso,
todos somos iguales ante la ley y todos tenemos derecho a ser protegidos contra
toda discriminación (art. 7); todos tenemos derecho a recurrir ante los
tribunales competentes para defender nuestros derechos fundamentales (art. 8),
a ser oídos y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, que
determine nuestros derechos y deberes (art. 10): por eso, nadie podrá ser
detenido, hecho preso, o desterrado arbitrariamente (art. 9) y, ante una
acusación toda persona goza de presunción de inocencia, mientras no se muestre
lo contrario y tiene derecho a ser defendida; y ha de ser juzgado según la ley
vigente cuando cometió el delito (art. 11);
• tiene derecho a la intimidad y al honor y
la ley ha de protegerlo (art. 12);
• tiene derecho de libre circulación y
residencia (art.13);
• cuando es perseguida, tiene derecho de
asilo en cualquier país (art. 14);
• tiene derecho a una nacionalidad y no
será privada arbitrariamente de ella o del derecho a cambiar de nacionalidad
(art. 15):
•
tiene derecho a casarse, a partir de la edad núbil, en libertad; la familia que
forme tiene derecho a ser' protegida (art. 16);
• tiene derecho a la propiedad, individual
y colectivamente; nadie será privado arbitrariamente de su propiedad (art. 17):
• tiene derecho a la libertad de
pensamiento, de conciencia y de religión; y, por eso, puede en libertad cambiar
de religión o de creencia y expresarla tanto privada como públicamente -por la
enseñanza, la práctica, el culto y la observancia (art. 18);
• tiene derecho a la libertad de opinión y
expresión sin limitación de fronteras y por cualquier medio de expresión (art.
19);
• tiene libertad de reunión y asociación
(art. 20);
• tiene derecho a participar en el gobierno
de su país a través de medios democráticos (art. 21);
• tiene derecho a la seguridad social ya
obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales,
indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad (art.
22);
• tiene derecho al trabajo ya elegirlo
libremente y a ser protegida contra el desempleo; toda persona tiene derecho a
igual salario por trabajo igual, sin discriminación alguna y a una remuneración
equitativa y satisfactoria que le asegura, como a su familia, una existencia
digna, que será completada, en caso necesario, por la protección social;
también tiene derecho a sindicarse para defender sus intereses (art. 23);
. tiene derecho al descanso, al disfrute
del tiempo libre, ya una limitación razonable de la duración del trabajo y a
vacaciones periódicas (art. 24);
• ningún estado, grupo o persona tienen derecho
a emprender y desarrollar actividades o realizar actos que tiendan a la
supresión de cualquiera de estos derechos y libertades proclamados (art. 30).
. tiene derecho a
un nivel de vida adecuado (en salud y bienestar, alimentación, vestido, vivienda,
asistencia médica y servicios sociales; tiene derecho a seguros en caso de
desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus
medios de subsistencia; tienen especiales derechos a cuidados y asistencia la
maternidad y la infancia -nacidos dentro o fuera de la institución matrimonial-
(art. 25);
.
tiene derecho a la educación, que ha de ser gratuita y obligatoria en la
instrucción elemental y fundamental-al menos-; la instrucción técnica y
profesional ha de ser generalizada; el acceso a estudios superiores ha de ser
igual para todos; la educación tendrá como objeto el pleno desarrollo de la
persona y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y libertades
fundamentales, la tolerancia y la paz; los padres tienen derecho preferente a
escoger el tipo de educación para-sus hijos (art. 26);
• derecho a tomar parte libremente en la vida
cultural y científica de la comunidad y disfrutar de sus beneficios; toda
persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que
le correspondan por sus producciones científicas (art. 27);
• tiene derecho a que se establezca un
orden social e internacional en el que se hagan plenamente efectivos los derechos
y libertades proclamados (art. 28);
. tiene deberes respecto
a la comunidad; yen el ejercicio de sus derechos y disfrute de sus libertades
está sujeta solamente a las limitaciones establecidas por la ley para reconocer
los derechos de los demás (art. 29);
. ningún estado, grupo o persona tienen
derecho a emprender y desarrollar actividades o realizar actos que tiendan a la
supresión de cualquiera de estos derechos y libertades proclamados (art. 30).
¿QUÉ DECIR ANTE ESTA DECLARACIÓN?
¿Cómo es posible que la humanidad, tras la experiencia horrible y espantosa
de dos guerras mundiales y el clima tan enrarecido que generaron, pudiera en
poco espacio de tiempo ponerse de acuerdo en una declaración como ésta? No
debemos excluir un derramiento del Espíritu sobre los corazones humanos que
hace reconocer lo que anteriormente había sido despreciado y que ilumina las
conciencias, que anteriormente estaban ciegas y obstinadas en el mal.
La
Declaración Universal de los Derechos Humanos, aunque no menciona el nombre de
Dios, está bajo el criterio del juicio final: "todo lo que reconocisteis a
cualquier de estos, mis pequeños hermanos, a mí me lo reconocisteis". Esta
Declaración reconoce no tanto al Creador, cuanto a su Creación. y reconoce lo
que en tantísimas ocasiones no ha sido reconocido, ni sigue siendo reconocido:
la dignidad de cualquier ser humano, la igualdad entre mujeres y varones, entre
las razas, las condiciones en que viva el ser humano. Se le reconoce a cada ser
humano una serie de libertades, que tantas y tantas veces han sido y siguen
siendo negadas. ¿Cómo no escuchar bajo esa declaración de libertades la voz de
Pablo que nos dice que la libertad es nuestra vocación? Y ¿qué decir del
derecho a tener una nacionalidad, a circular libremente por el planeta, a
afirmar la propia identidad?
La Declaración
Universal atiende especialmente al derecho de ser defendidos ante las
acusaciones, de presunción de inocencia, cuando las administraciones de
justicia se han mostrado y se siguen mostrando tantas veces arbitrarias y
colaboradoras de intereses particularistas y opresores.
Especialmente
llamativo dentro de nuestro mundo global en el que las mujeres no han logrado
la plena liberación es la llamada al matrimonio de libre consenso y a la
protección social de la familia, así como la afirmación del derecho a la vida
de toda persona. También se afirma el derecho de los padres a elegir la
educación de sus hijos y el derecho de todo ser humano a ser educado.
Han pasado 60 años
y esta Declaración se ha ido convirtiendo en carne de nuestra carne, en sangre
de nuestra sangre. Gracias a ella nuestras sociedades se han ido humanizando y
el rostro de la humanidad a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI -por
lo menos en bastantes latitudes- ha cambiado profundamente y ... ¡a mejor!
No debemos, desde la Iglesia, hacer interpretaciones ramplonas y
minimalistas de este acontecimiento. No tenemos que dejamos llevar por esa
secreta envidia que no nos permite alegrarnos de las grandes adquisiciones de
la humanidad cuando se pone en concordia y llega a declaraciones unánimes. No
hemos de vanagloriarnos tanto de nuestra doctrina social, como si sólo nosotros
fuéramos los maestros y doctores de la Humanidad. El Espíritu actúa donde
quiere, como quiere y por el tiempo que quiere. Ya el Maestro nos lo dijo con
tanta magnanimidad: "Quien no está contra nosotros, está a favor
nuestro".
LA
IGLESIA DE LOS DERECHOS HUMANOS
Nuestra madre Iglesia ha intentado siempre
aparecer ante la sociedad como defensora de los derechos humanos. Esa
identificación con los derechos de cada persona está grabada en el núcleo de
nuestra fe. El espíritu de las bienaventuranzas nos lleva a identificarnos con
todo ser humano y luchar por la paz, la justicia, la dignidad. La teología de
la creación nos induce a reconocer en cada ser humano su dignidad personal, que
nosotros definimos como "imagen de Dios". Por eso, creemos que los
derechos humanos son los derechos de Dios en el ser humano. La teología de la
redención en Jesús nos induce a luchar contra el mal, representado en los siete
pecados capitales, que siembra la discriminación, la anulación del otro, la
inmisericorde condena e impide el perdón y la reconciliación. La teología del
Espíritu de Dios nos muestra cómo nadie puede monopolizar el conocimiento del
ser humano y que es el Espíritu Santo el que nos lleva a todos a la verdad
completa. Por eso, queremos ser una Iglesia humilde que se deja aleccionar y
evangelizar.
La Iglesia reconoce
también que ella es a veces espacio difícil para el respeto a los derechos
humanos. Ha habido quienes, para mantener su autoridad-dominio, su carácter
impositivo, su cerrazón ante el diálogo y su ceguera ante la imagen de Dios en
"los otros", han creado instituciones en las cuales no se respetan
las libertades propias de todo hijo o hija de Dios: libertad de expresión, de
conciencia, derecho a la intimidad, a la justa defensa, a no ser discriminado
por el sexo, la raza o la procedencia, derecho al honor. ..
Lo peor es que a
veces se exigen renuncias a los derechos con el sofisma de que quien libremente
renuncia a sus derechos, muestra así un grado superior de libertad y se
defiende la idea de que Dios puede exigir a alguien renunciar a sus legítimos
derechos. Incluso se ha querido presentar al mismo Jesús como aquel que por
amor a Dios renunció a sus derechos. Esa visión torcida de lo
antropológico y cristo lógico ha hecho
mucho mal y tal vez lo siga haciendo, en una Iglesia que quiere ser defensora
inequívoca de los derechos humanos. Así se ha alabado a quienes acusados
injustamente se callaron, a quienes destituidos sin causa no defendieron su
causa. Se espera que sea el tiempo el que les haga justicia. Se olvida que
Jesús nos dijo que "a quien te hiera en la mejilla derecha, ponle también
la izquierda". Jesús nunca pidió resignación. Nos pidió reaccionar, pero
"con otras armas", con la no violencia activa. La Iglesia de los
derechos humanos no se calla. Manifiesta una exquisitiva sensibilidad ante su
conculcación dentro de ella misma. Está dispuesta a perder institucionalmente
para crecer en libertades, en igualdad, en auténtica fraternidad.
Que sea esta
celebración un momento para la toma de conciencia de las libertades que nos han
de caracterizar para poder proclamar con credibilidad el Evangelio y para
mejorar nuestra coexistencia cristiana.