Mons. Martínez Camino en el X Congreso Católicos y Vida Pública
Escrito por Ecclesia Digital
viernes, 21 de noviembre de 2008
Martínez
Camino asegura que la presencia pública de lo religioso evita
el totalitarismo de que “la sociedad
acapare la vida”
·En el marco del X Congreso Católicos y
Vida Pública ‘Cristo, la Esperanza fiable’, organizado por la ACdP y la Fundación Universitaria
San Pablo-CEU, el secretario general de la Conferencia Episcopal,
Antonio Martínez
Camino, ha defendido la presencia de los elementos religioso
como factores “renovadores de la vida pública”
La presencia de elementos religiosos en el ámbito público
no sólo no debe ser evitada, sino que es plenamente necesaria ya que supone en
sí misma “una renovación de la vida
pública”. Así lo ha indicado el secretario general de la Conferencia Episcopal
Española, Antonio Martínez Camino, durante su
intervención en el X Congreso Católicos y Vida Pública, que
organizan la
Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria
San Pablo-CEU durante los días
21, 22 y 23 de noviembre.
La acción de lo religioso en la esfera pública
constituye, como ha subrayado Martínez Camino, una inmunización frente a la
tentación totalitaria de que el hombre no sea considerado más que como un
simple engranaje de la maquinaria social. “La
oración exorciza el peligro de que la sociedad quiera acaparar la vida del modo
que lo hace una colmena con las abejas. La sociedad –ha añadido- no es el horizonte de la vida humana, sino
el medio en que ésta se realiza según su semejanza a Dios”. Por tanto, ha insistido el obispo, elementos como la
oración, los templos o los crucifijos, regeneran la vida pública porque “indican
a los hombres cuál es su sentido”.
En un análisis de la situación actual de la cultura
occidental, Martínez Camino ha asegurado detectar, “tras las pantallas y las luces, un sufrimiento crónico de falta de
esperanza”. El origen de este mal radica, a su juicio, “en esta cultura dominante que pretende
sustituir al Dios de la Esperanza por el ídolo del progreso”. Sobre este
particular, el obispo ha advertido de la gran perversión que encierra hacer del
progreso una ideología, cosa que sucede cuando hay tal “enloquecimiento” que “se
llega a hacer del progreso un sustituto de la salvación”.
Sin embargo, Martínez Camino, no sólo aprecia
desvirtuaciones en la deriva de la cultura occidental, también se ha mostrado
autocrítico con cierta tendencia del Cristianismo moderno a ser “contaminado por la ideología del progreso y el antropocentrismo
inmanentista en que se sostiene”. A través de esta vía, la fe ha pasado a ser considerada por muchos “como una fuerza más en la construcción del mundo”, mientras que
otros “la retraen al mundo de lo
individual”.
En parecidos términos se ha expresado el Nuncio de Su
Santidad en España, Manuel Monteiro de
Castro, que ha lamentado que la Esperanza haya sido reemplazada por el
concepto de “fe en el progreso. Cuando el
progreso técnico –ha añadido- no se
corresponde con el progreso ético, no es verdadero progreso”.
El nuncio ha intervenido en la inauguración del X Congreso Católicos y Vida Pública junto al director
del mismo, José Francisco Serrano, y el presidente de la ACdP y de la Fundación Universitaria
San Pablo-CEU, Alfredo Dagnino, que se ha felicitado
de los diez
años de andadura de una iniciativa, como es el Congreso, que tiene por objeto
“recomponer, articular y organizar un
catolicismo que no acepta la merma de la libertad religiosa ni
está dispuesto a permanecer impávido ante corrientes que se decantan por no
respetar la dignidad humana”.