LA IGLESIA QUIERE RELANZAR LA BIBLIA por Mons. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos
Escrito por Ecclesia Digital
sábado, 30 de agosto de 2008
Dentro de un mes tendrá lugar en Roma un gran acontecimiento de la Iglesia Católica:
la celebración de la XII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Durante
los días 5 al 26 de octubre, una nutrida y cualificada representación del
Episcopado mundial estudiará en el Vaticano el tema tan importante de «La Palabra de Dios en la vida
y en la misión de laIglesia». El asunto no
puede ser más importante, porque la
Palabra de Dios es, junto con la Eucaristía, uno de los
dos grandes pilares sobre los que se apoya la Iglesia.
Los obispos llegarán a Roma cargando su reflexión personal sobre dos
documentos de trabajo que han recibido de la Secretaría del Sínodo y
las aportaciones que han hecho numerosas instituciones y fieles de la Iglesia. El primero
lleva por título Lineamenta y es una especie de índice de cuestiones muy
generales sobre la Palabra
de Dios. El segundo, titulado Instrumentum laboris, es el documento anterior
reelaborado y enriquecido; y servirá para que los representantes de todos los
obispos del mundo dialoguen y trabajen, en orden a presentar al Papa una serie
de propuestas que le ayuden a elaborar un documento doctrinal de carácter
pastoral para revitalizar el uso, conocimiento y vivencia de la Palabra de Dios en la Iglesia.
Este segundo documento presenta la siguiente estructura: está dividido
en tres partes, precedidas de una introducción y seguidas de una conclusión.
La primera lleva por título «El Misterio de un Dios que nos habla»; la
segunda, «La Palabra
de Dios en la vida de la
Iglesia»; y la tercera, «La Palabra de Dios en la
misión de la Iglesia».
En la primera parte hay un capítulo de máxima importancia, el tercero,
que expone la actitud que corresponde al creyente de cara a la Palabra de Dios: «la
escucha». A Dios que habla, hay que responderle con la debida obediencia de la
fe y el abandono de nosotros mismos. Gracias a esta actitud, la Palabra de Dios transforma
la vida de quienes la escuchan y procuran ponerla en práctica. El ejemplo más
excelente es María, la Madre
de Jesucristo y Madre nuestra, que es la «Virgen de la escucha» de la Palabra que Dios le
dirige. Hay también otros eximios ejemplos, como Abrahán, Moisés, los Profetas,
los santos Apóstoles Pedro y Pablo, los demás Apóstoles y los Evangelistas.
En la segunda parte, hay también un capítulo, el segundo, que tiene
especial interés, en cuanto que señala que si hay varios modos de acceder a la Palabra de Dios, el lugar
por antonomasia es el de las celebraciones litúrgicas y, dentro de ellas, la Eucaristía. Es en
ella donde Dios mismo habla a su Iglesia cada domingo, el día del Señor
Resucitado. De ahí que sea de la máxima importancia –dice el documento-
«preparar a conciencia las lecturas, la homilía y la oración de los fieles».
Merece, también, resaltar la importancia que el
documento concede a lo que técnicamente se llama «Lectio divina», que algunos
conocen como «Lectura creyente de la
Biblia». En última instancia, se trata de una lectura, tanto
a nivel individual como comunitario, de la Biblia, según estos pasos: lectura, reflexión
sobre el significado del texto, mensaje que el texto leído me transmite a mí,
oración sobre ello y proyección a la vida.
También la tercera parte contiene un capítulo especial, que es el
dedicado al delicado pero importante problema de relación que la Palabra de Dios tiene con
las confesiones cristianas, con las demás religiones e incluso con quienes se
declaran lejanos a la Iglesia
e incluso no creyentes.
Por esto me parece que la XII Asamblea General de Obispos es un
acontecimiento de especial calado, al que todos los creyentes en Jesucristo
hemos de apoyar, ya desde ahora, con nuestra oración y con elofrecimiento de nuestras pequeñas cruces de
cada día.