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SAN SEBASTIÁN, 15 Ago. (EUROPA PRESS) - El obispo de San
Sebastián, Juan María Uriarte, instó hoy a "inmunizarse contra la
desesperanza" ante un otoño que previó "turbulento, quizá
tormentoso" y en unas fiestas "surcadas de una mayor tasa de
preocupaciones y decepciones" como "la amenaza del terrorismo, la
crisis económica, la tensión política, o el temor a ver conculcados Derechos
Humanos fundamentales".
Uriarte se pronunció en
estos términos durante la Homilía que ofició, con motivo de la celebración del
Día de la Asunción de la Virgen, en la Iglesia del Buen Pastor de San
Sebastián, puesto que la Basílica de Santa María del Coro, donde suele tener
lugar normalmente esta Eucaristía, se encuentra en obras para su
rehabilitación.
El obispo de San Sebastián
recordó que la fiesta de la Asunción es una celebración que "mira sobre
todo a nuestro futuro, la fiesta de la esperanza". No obstante, lamentó
que este año "las fiestas están surcadas de una tasa mayor de
preocupaciones y decepciones", como "la amenaza del
terrorismo, la crisis económica, la tensión política, el temor a ver
conculcados Derechos Humanos fundamentales".
A su juicio, todos estos
factores "hacen predecir un otoño turbulento, quizás
tormentoso". De esta manera, reiteró que situaciones como
"la recientes flagrantes atrocidades del Cáucaso" o las mujeres que
mueren cada año "víctimas de parejas celosas, agresivas, machistas y
perturbadas" ponen a prueba "nuestra esperanza".
"PROBLEMAS ARDUOS"
Frente a estos
"problemas arduos y que parecen crónicos porque se prolongan
indefinidamente", Uriarte apeló a la "esperanza", porque la
desesperanza es "una desesperación parcial, la tentación de los honestos,
la patología de los buenos" y "los cínicos no desesperan porque no
esperan nada que sea un bien común, sólo van a lo suyo".
Por todo ello, Uriarte
invitó a sus feligreses a "inmunizarse contra la desesperanza que genera
tristeza, pasividad, pesimismo, desconfianza, y un oscuro sentimiento de
culpabilidad". "Los seres humanos necesitamos esperar porque somos
esperanza", señaló.
En este sentido, recordó
que los creyentes tienen en su Fe un "sedimento activo de esperanza"
y para ello "siempre hay una salida", porque "Dios no abandona
nunca". El obispo advirtió que por ello les llamarán "utópicos,
ingenuos" o les acusarán de "hacer el caldo gordo a oscuros intereses
que repudiamos de todo corazón", pero "seguiremos diciendo que el
determinismo no es humano ni cristiano y seguiremos sin resignarnos a que las
cosas sean indefectiblemente como son y que es necio cambiarlas".
Además, aseveró que esta
postura es compartida también por "mucha gente no cristiana" y, por
ello, propuso "ser con ellos un espacio ecológico de esperanza en una
atmósfera contaminada, ser oxigeno en un ambiente demasiado cargado de
anhídrido carbónico".
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