|
SANTA CRUZ DE TENERIFE, 15 Ago. (EUROPA PRESS) - El obispo de Tenerife,
Bernardo Álvarez, dijo hoy en la homilía celebrada en Candelaria, en honor de
la Patrona del Archipiélago, que el próximo mes de mayo de 2009, la imagen
visitará el municipio de La Laguna confiando en que para esa fecha estén
terminadas las obras de la sede del obispado, tras la restauración del
edificio.
Álvarez, en palabras
dichas a través de Cope Tenerife y recogidas por Europa Press, lamentó que las
obras de la Catedral de Nuestra Señora de Los Remedios no estén acabadas, pero
"sí que estarán empezadas".
La visita al municipio de
La Laguna es fruto de la iniciativa del obispo emérito, Felipe García, quien
instauró que la imagen viajase cada siete años a uno de los municipios del área
metropolitana en una romería en la que la Virgen irá acompañada por sus fieles.
El prelado expuso que
"todavía hay que concretar fechas y precisar el calendario, pero es seguro
que vaya en pleno mes de mayo". Además de reveló que la semana que
permanezca en el municipio, lo hará en la iglesia de La Concepción por estar
cerrada la catedral, pendiente de obras.
Bernardo Álvarez confía en
que los trabajos del antiguo palacio de Salazar, que se incendió en 2006, estén
concluidos para el próximo año y que "la virgen pueda pasar ante él y dar
su bendición".
Lo anunció el obispo hoy en la
Basílica de la Patrona
La imagen de la Virgen de Candelaria volverá, en Mayo, a La Laguna
Al final de la Eucaristía
solemne que presidía en la
Basílica de la Patrona, el
Obispo Nivariense, Bernardo Álvarez, anunciaba que la imagen de la Virgen de
Candelaria “visitará” la ciudad episcopal de La Laguna, en el
mes de mayo del venidero 2009. El prelado no precisó el día exacto pero sí
afirmó que “nos hubiera gustado recibirla en la Catedral, pero la Virgen
permanecerá en el templo de la
Concepción”, Si todo va bien, dijo, “si estarán concluidas las obras de la Sede del
Obispado”. El anuncio del Obispo fue acogido por los fieles, que llenaban el
templo mariano, con un aplauso.
Fue, precisamente, en otra
fiesta de Candelaria y en la propia Basílica, cuando el entonces obispo, Felipe
Fernández, anunciara su intención, tras realizar una amplia consulta a los
distintos consejos diocesanos, de decretar que la Patrona de Canarias
saliera a partir de 2002 y cada siete años de Candelaria para visitar
alternativamente Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. Previamente, la
imagen de la Virgen había
sido trasladada a la capital tinerfeña, en 1994, y al municipio de La Laguna, tres
años más tarde, con ocasión de la
celebración del quinto centenario de la fundación de ambas ciudades.
Ahora, progresivamente, se irán
conociendo detalles a partir de las reuniones de los distintos órganos
diocesanos con el comienzo de curso, cuando se vayan perfilando los hitos de
este traslado que, como siempre, se pretende que sea una acción pastoral y
misionera.
Bernardo Álvarez, por otra
parte, en su homilía, había destacado que la celebración de la solemnidad de la Asunción de María,
que para nosotros los canarios estaba unida a una de las fiestas de la Candelaria, nos
invitaba a “mirar al cielo”, a no quedarnos encerrados en las cosas de este
mundo, al que, a veces, “le pedimos lo que el mundo no puede dar”. Si nos
encerramos en lo de aquí abajo, señaló el prelado, no alcanzaremos la felicidad
verdadera” y ello nos traería perjuicios. “María – prosiguió- es el anticipo y la confirmación de lo que
Dios quiere hacer con nosotros: salvarnos en cuerpo y alma”. Álvarez dedicó una
parte de su homilía a recordar algunos principios de doctrina social como el
destino universal de los bienes del planeta para ésta y para las próximas
generaciones, así como el necesario cuidado medio ambiental al que faltamos, precisamente, por olvidarnos de
unir “alma y cuerpo”, ya que es preciso hacer las cosas, “hacerlo todo por amor
a Dios y al prójimo”.
En otro momento, el obispo,
citando al Padre Espinosa, recordó como la imagen de la Candelaria “fue
medio para que los guanches vinieran a la fe evangélica y tuvieran conocimiento
de Dios. Ella, aunque con palabras no divulgó el evangelio, con su presencia
dispuso los ánimos a recibirlo con mucha facilidad y a guardarla con toda
fidelidad y entereza”.
Al final de su homilía, el
prelado nivariense, citaba a S. Bernardo para invitar a todos los presentes
a “mirar a la estrella, a llamar a
María”, ya que “si ella nos tiene en su mano, no caeremos, si nos protege no
hay nada que temer y llegaremos felizmente al puerto si ella nos ampara”.
OBISPADO
NIVARIENSE
DEPARTAMENTO
DE COMUNICACIÓN
|