Han destrozado una imagen del
Sagrado Corazón, en el jardín de San Antonio de la Florida de Madrid. Lo comunica La
Razón en su versión digital. Se trata de las afueras de la ermita donde el
genio pictórico de Goya dejó unos frescos que son patrimonio de toda la
humanidad. Y lo mismo se puede decir de la imagen del Sagrado Corazón, es un
acto vandálico que sino tiene el calificativo de profanación, si al menos
tenemos que resaltar que los desalmados atentan contra los símbolos de los
católicos.
Este monumento ya fue
destrozado durante la guerra “incivil”, y parece ser que la cultura y la
educación siguen estando al nivel de nuestros abuelos y bisabuelos.
Cuando comienzan
desmanes que atentan contra le religión de buena parte de los españoles, mal
anda el país. Esto es uno más de los atentados contra el catolicismo, en
especial. Las exposiciones blasfemas, las ofensas directas e indirectas en los
medios de comunicación, la bochornosa imagen de algunos de los miembros de la
Iglesia, escarnecidos y humillados con burlas grotescas, son el pan nuestro de
cada día.
No quiere este blog
sacar de contexto un acto determinado y concluir que con esto se ha iniciado
una persecución a la religión como la que en el pasado reciente todavía tenemos
presente todos los españoles. Pero sí, dejar claro, que algo falla en la
educación aunque se haya universalizado y hoy esté erradicado el analfabetismo.
Es obvio que el sentimiento de inquina hacia lo religioso puede venir de
personas muy cultas, pero no suelen ser ellas quienes se encargan de producir
los desmanes de los que hoy se hace eco este blog. Eso se corresponde con un
sectarismo mental propio de iletrados.
La cultura, respeta
cualquier símbolo que forma parte de la historia de la humanidad. La cultura no
volaría las imágenes que los talibanes destrozaron en su tierra, ni volvería a
quemar Iglesias o a profanar sacristías. La cultura sabe respetar una sinagoga
tanto como una ermita o un edificio civil. Porque conoce el valor y la
importancia de cada uno de ellos. Si alguien le da por ir a Oviedo y comenzar a
decapitar cada una de sus esculturas, que en este caso no son religiosas, lo
que realiza es un acto vandálico contra el patrimonio de todos los ovetenses.
Pero si comienzan a
dañar figuras religiosas expuestas al público, el vandalismo tiene un claro
matiz sectario y denota algo más que la idiocia de sus ejecutores, resalta el
carácter dañino del ateo e intransigente, y que va en aumento la arrogancia de
quien es capaz de eliminar al contrario porque no respetar sus profundas
convicciones.
Hoy es un día triste
para todos los creyentes que veneramos al Sagrado Corazón. No adoramos
imágenes, pero es obvio que están expuestas como manifestación de la
religiosidad de este país y de muchos de sus habitantes. En este caso concreto ya
había sido destruida durante la guerra civil y recompuesta. Ahora volvemos a
verla en el suelo.
Recuperamos tesoros
arquitectónicos del pasado y los estudiamos y restauramos. Mientras unos
desalmados, siguen a la búsqueda y captura de los símbolos religiosos públicos
para mutilarlos mostrando la cerrazón mental y la falta de conciencia cívica.
Cuanto más se ataque a los símbolos religiosos, más dificultades para la
convivencia tendremos en el futuro.
Vaya desde aquí una
oración por los ejecutores sin corazón ni respeto. Y mi deseo de que la
educación no consista sólo en enseñarnos a leer y escribir, sino también a
valorar en su justa medida cada símbolo. Ridículo retirar títulos de hijos
predilectos a quienes lo fueron durante años. Bochornoso cambiar calles porque
representan a un político con el que no estamos de acuerdo. Surrealista
destrozar las imágenes del Caudillo de España o retirar la Virgen del Pilar de
los cuarteles. Si no sabemos convivir con el pasado tampoco sabremos construir
el futuro.
Poco a poco el
laicismo manifiesta menos respeto por lo religioso y pone en peligro la
convivencia y la pluralidad de que tanto se ufanan sus líderes en Congresos y
mítines.
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