El cansancio acumulado de estos días no impidió que
más de 5.000 jóvenes de las distintas diócesis andaluzas disfrutaran de la
Vigilia de Oración que tuvo lugar en el paseo de la Marisma, junto al Santuario
de la Virgen del Rocío y que, con la Eucaristía de Envío que comenzó a
las 6 de la mañana, ha sido el momento culmen del Encuentro de Jóvenes
que se ha celebrado en El Rocío en comunión con la Jornada Mundial de la
Juventud en Sídney.
El ambiente festivo
inundó la aldea al atardecer, cuando los participantes en el encuentro se
multiplicaron con la llegada de numerosos autobuses de jóvenes procedentes de
todos los rincones de Andalucía, que acamparon en las proximidades del
santuario. La alegría de los jóvenes se contagiaba al grito unánime: “Lo dice
el Papa, lo dicen los obispos, la juventud es lo mejor que tiene Cristo”; mientras
se congregaban frente al escenario preparado para la ocasión.
A la media noche comenzaba la Vigilia de Oración en la que se han ido
sucediendo las voces de los grupos andaluces de música religiosa Ixcís, 180
Grados, Almudena, Pedro Sosa, Tierra Esperanza, Brotes
de Olivo, Eumelia y Jerusalén alternándose con momentos de oración,
reflexión y la coreografía del grupo de danza del encuentro.
Como estaba previsto, a las 2:30 de la madrugada los jóvenes escucharon
atentamente la homilía de SS. Benedicto XVI que, gracias a las pantallas
gigantes instaladas en el recinto, pudieron seguir en directo. Pero fue a las 5
menos cuarto, cuando ya rozaba el alba, el momento crucial cuando se produjo
una explosión de alegría al anunciar el Papa, nuevamente gracias a la
tecnología, la celebración de las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud en
Madrid, tal y como estaba previsto, para el año 2011.
Atrás quedan ahora los momentos intensos vividos a lo largo de estos cuatro
días de convivencia e intensa comunión. Una experiencia que los prelados
andaluces han valorado como altamente positiva y enriquecedora y que, esperan,
haya supuesto un nuevo empuje a la pastoral juvenil de las diócesis
participantes. “No tengáis miedo”, se ha repetido en numerosas ocasiones,
recordando las palabras del, muy querido por los jóvenes, Juan Pablo II, quien
iniciara estas jornadas.
Ahora regresan los peregrinos a sus respectivas diócesis de origen, con el reto
de convertirse, animados por la “fuerza del Espíritu”, en Testigos de Cristo
Vivo, en sus propios ambientes. FUENTE: ODISUR