JMJ SYDNEY 2008-Desde el cenáculo de Sídney (21) por Jesús de las Heras Muela
Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de ECCLESIA
sábado, 19 de julio de 2008
DECÁLOGO DE LA
VOCACIÓN EN LA CATEDRAL
Para edificando la casa de Dios para las próximas generaciones
El Papa a los
seminaristas y novicios
Estamos en una Jornada Mundial de la
Juventud y entre el clero también hay jóvenes… No solo sacerdotes, religiosos y
religiosas jóvenes, sino también en sentido amplio los seminaristas y los
novicios y novicios. Según los últimos datos oficiales, en Australia el número de
seminaristas menoreses de 83 y el de
seminaristas mayores es de 244.
Asimismo
hay 33 circunscripciones eclesiásticas, 1.390 parroquias, otros 109 centros
pastorales de distinta naturaleza, 65 obispos, 1.883 sacerdotes diocesanos,
1.242 sacerdotes religiosos, 85 diáconos permanentes, 1.002 religiosos no
sacerdotes, 6.948 religiosas, 40 miembros de Institutos Seculares, 50
misioneros laicos y 8.192 catequistas.
A
tenor de los párrafos dedicados a los seminaristas y a los jóvenes religiosos,
elaboro ahora un nuevo decálogo. Antes recuerdo que Benedicto XVI ha elaborado
su homilía del sábado 19 de julio en la catedral de Santa María de Sídney desde
un cuádruple contexto: la liturgia de la Palabra, la dedicación de un nuevo
altar para este templo, la contemplación artística del edificio y de sus significados
y simbolismo y la XXIII JMJ. He aquí ya
el decálogo
1.-
La vocación es consagración a Dios y a su pueblo: “Con gran generosidad estáis
encaminados sobre una particular vía de consagración, radicada en vuestro
bautismo y como consecuencia de la respuesta a la llamada personal del Señor.
En modos diversos, os comprometéis a aceptar la invitación del Señor a dejarlo
todo y a dedicar vuestra propia vida en la búsqueda de la santidad y al servicio
de su pueblo”.
2.-
La vocación es una apuesta por la luz y la verdad de la Palabra de Dios: “En
el Evangelio de hoy, el Señor nos llama a <creer en la luz>. Estas
palabras tienen un significado especial para vosotros, queridos jóvenes
seminaristas y religiosos. Son una llamada a creer en la verdad de la Palabra
de Dios y a esperar firmemente en sus promesas. Nos invitan a ver con los ojos
de la fe la infalible obra de su gracia en torno a nosotros, también en estos
tiempos tenebrosos en los que todos nuestros esfuerzos parecen resultar vanos”.
3.- La vocación necesita formación:
“Cada uno de vosotros ha comenzado la más grande y la más gloriosa de las
batallas, la de ser consagrados en la verdad, la de crecer en la virtud, la de
alcanzar la armonía entre pensamientos e ideales, de una parte, y, de otra,
entre palabra y acción. Entrad con sinceridad y de manera profunda en la
disciplina y en el espíritu de vuestros programas de formación”.
4.- La vocación se nutre de la
oración y de la Palabra de Dios: “Caminad cada día en la luz de Cristo
mediante la fidelidad a la plegara personal y litúrgica, nutridos de la
meditación de la palabra inspirada por Dios. Los Padres de la Iglesia gustan
ver la Escritura como un paraíso espiritual, un jardín donde debemos caminar
libremente con Dios, admirando la belleza de su plan de salvación… La oración y
la meditación de la Palabra sonla
lámpara que ilumina, purifica y guía vuestros pasos hacia la vía que el Señor
ha señalado para vosotros”.
5.- La vocación encuentra en la Eucaristía su eje
y su fuerza:
“Haced de la celebración diaria de la Eucaristía el centro de vuestra vida. En
cada misa, cuando el Cuerpo y la Sangre del Señor son elevados al final de la
plegaria eucarística, elevad vuestro corazón y vuestra vida en Cristo, con El y
por El, en la unidad con el Espíritu Santo, como amoroso sacrificio a Dios
nuestro Padre”.
6.- La vocación requiere de la
castidad, la pobreza y la obediencia: “Así, queridos jóvenes seminaristas y
religiosos, os convertiréis vosotros mismos en altares vivientes, sobre los
cuales el amor sacrificial de Cristo se hace presente como inspiración y como
fuente de nutrimento espiritual para cuantos os encuentren. Abrazando la
llamada del Señor a seguirlo en castidad, pobreza y obediencia, os ponéis en el
viaje de un discipulado radical que se convertirá en signo de contradicción”.
7.- La vocación es siempre
obediencia: “Modelad
diariamente vuestra vida sobre la amoroso auto oblación del Señor mismo en
obediencia a la voluntad de Padre. De este modo descubriréis la libertad y el
gozo y atraeréis a otros a este Amor”.
8.- La vocación llama a la castidad,
que es dedicar la vida al amor: “No olvidéis jamás que la castidad por el
Reino significa abrazar una vida dedicada completamente al amor, un amor que os
hace a vosotros capaces de dedicaros sin reservas al servicio de Dios para
estar plenamente presentes en los hermanos y hermanas, especialmente para los
más necesitados”.
9.- La vocación pone lo mejor del
llamado en el altar de Dios y pata el servicio del prójimo: “Los tesoros
más grandes que compartís con otros jóvenes –el idealismo, la generosidad, el
tiempo y las energías- son los verdaderos sacrificios que ponéis en el altar
del Señor”.
10.- La vocación esta puesta bajo el
amparo de María: “Pidamos a María, auxilio de los cristianos, sostener a la
Iglesia en Australia en la fidelidad y en la gracia mediante las cuales el
Señor crucificado continúa atrayéndose a sí toda la creación y todo corazón
humano”.