JMJ SYDNEY 2008- Desde el cenáculo de Sídney (19) por Jesús de las Heras Muela
Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de Ecclesia
sábado, 19 de julio de 2008
DECÁLOGO ECUMÉNICO
EN ST. MARY DE SÍDNEY
Pautas ante la hora decisiva actual del movimiento ecuménico
--“Queridos amigos en Cristo, creo que
estaréis de acuerdo conmigo en considerar que el movimiento ecuménico ha
llegado a un punto crítico. Para avanzar hemos de pedir continuamente a Dios
que renueve nuestras mentes con la gracia del Espíritu Santo, que nos habla por
medio de las Escrituras y nos conduce a la verdad completa”.
Desde estas premisas, Benedicto XVI
señaló algunos caminos concretos para avanzar en el empeño ecuménico, que yo
hago traduzco en este decálogo:
1.- La grandeza de la libertad
religiosa, derecho fundamental que, si se respeta, permite a los ciudadanos
actuar en base a valores arraigados en susconvicciones más profundas, contribuyendo al bienestar de toda la
sociedad.
2.- El ecumenismo goza ahora en
Australia de un buen momento. Una muestra de ella es el “Acuerdo” firmado en
2004 por los miembros del Consejo Nacional de las Iglesias de Australia. Este
es buen camino.
3.- El bautismo común que nos
compartimos es el primer y gran punto de encuentro y de unidad. Es preciso
renovar constantemente nuestra fe a luz de las promesas y de la gracia del
bautismo.
4.- Es necesario un diálogo sincero
sobre el lugar que tiene la Eucaristía, estimulado por un renovado y atento
estudio de la Escritura, de los escritos patrísticos y de los documentos de los
dos milenios de la historia cristiana.
5.- Hay que estar en guardia contra
toda tentación de considerar la doctrina como fuente de división y, por tanto,
como impedimento de lo que parece ser la tarea más urgente e inmediata para
mejorar el mundo en el que vivimos.
6.- Una comprensión común de los
misterios divinos servirá a hacer más elocuentes las obras de caridad. “La
mente retorna a Dios a través del amor”.
7.- El diálogo ecuménico no avanza solo
mediante un cambio de ideas, sino compartiendo los dones que nos enriquecen mutuamente.
8.- Hay que recentrar la eclesiología
desde la doctrina paulina de “templo” y del “cuerpo”. Somos conciudadanos de la
casa de Dios y los cristianos tenemos que actuar junto a fin de que el edificio
permanezca firmes y otras personas se sientan atraídas al entrar en él.
9.- Al promover los valores cristianos,
no debemos olvidar de proclamar su fuente, dando testimonio común de Jesucristo
el Señor.
10.-
Este testimonio común de Jesucristo es ya ecumenismoy prenda de esperanza para la unidad definitiva
que no puede esperar.