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SYDNEY, AUSTRALIA.- Un cuadro con una
representación de la Virgen María estilo aborigen fue el primer regalo recibido
por Benedicto XVI al llegar a Australia, donde
presidirá la Jornada Mundial de la Juventud. 
Durante la escala
técnica de poco más de una hora que cumplió el domingo el avión papal de camino
a Sydney en Darwin, en el norte australiano, el pontífice fue saludado por el
obispo de esa localidad, Eugene Hurley.
El prelado le entregó
a nombre de los fieles de Australia y sobre todo de los 'territorians', es
decir las poblaciones autóctonas del continente, el obsequio artístico.
Los aborígenes, su
cultura y sus derechos históricamente pisoteados serán una constante en varias
fases de la visita apostólica iniciada formalmente el sábado, pero cuyas
actividades públicas están programadas a partir del próximo jueves.
Según la historia,
Australia nació sobre la consideración que los pobladores originarios no tenían
derechos sobre las tierras por ellos habitadas e incluso se utilizaba en mérito
el término 'terra nullius', es decir terreno 'libremente ocupable'.
Durante muchos años
Australia sólo permitió que los blancos colonizaran el país: en su mayoría
gente de Reino Unido, Italia y Grecia. En 1972 fue cambiada esta política y
desde entonces los inmigrantes han llegado de todas las partes del mundo.
La población
indígena era de 410 mil habitantes (2.2 por ciento del total) en 2001,
detectándose un importante crecimiento poblacional desde el censo 1976, el cual
registraba 115 mil 953 personas en ese grupo.
Los aborígenes
tienen altos índices de encarcelamiento y desempleo, niveles educativos más
bajos y una esperanza de vida 17 años menor que la de otros australianos; lo
cual hacer de la desigualdad étnica un problema político actual.
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