Hoy el periódico
independiente de la
mañana nos ilustra con un nuevo artículo de opinión del catedrático de cabecera
de este grupo mediático, Gregorio Peces-Barba. El artículo se llama La
ideología del enemigo total yGregorio
se dedica a dar estopa a todo el que no piensa como él o que actúa de una
manera diferente.
Le
atiza a la presidenta de la Comunidad de Madrid y sale en defensa de Rajoy
(Mariano, yo me preocuparía) y descalifica a un escritor de éxito que no
sabemos quien es pero que a Gregorio le molesta.
Pero
lo que de verdad le gusta a Gregorio es sacudirle a la Iglesia católica.
Textualmente, asegura Peces que la ideología del enemigo sustancial afectó con
el leninismo y el stalinismo al marxismo y es también una enfermedad crónica en
la cultura de las religiones, cuando se institucionalizan y se organizan
jerárquicamente. A renglón seguido, insiste Gregorio en que los papas y los
obispos siempre están desconfiando de la Ilustración, de la laicidad y de la
libertad religiosa.
A
ver, Gregorio. Al margen de que la Iglesia católica ha reconocido las cosas
buenas de la Ilustración, promueve la laicidad positiva y defiende sin ambages
la libertad religiosa, debes revisar las contradicciones de tu propio discurso.
Porque según dices, la ideología del enemigo sustancial afecta también a
personas que no han asumido el pensamiento liberal, democrático, social y
republicano que conforman el talante de respeto y de nobleza de espíritu y de
amistad cívica de los que no creen que ningún hombre aporte una verdad total y
redentora.
¿No
crees, Gregorio, que descalificas de plano a todo el que no comparte el
conjunto de tu pensamiento y con ello le sitúas entre tus enemigos totales? Hay
que ser más tolerante, Gregorio, y escuchar con nobleza de espíritu a los que
no piensan como tú, sin descalificarles de antemano.