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CIUDAD DEL VATICANO, 31 MAR 2008 .-Benedicto XVI recibió hoy en el Vaticano a los participantes en el XXVI
Capítulo General de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y les recordó que
este capítulo tiene lugar "en un período de grandes cambios sociales
económicos y políticos", pero también "de comunicaciones más intensas
entre los pueblos" y de "un confronto vivaz sobre los valores
espirituales que dan sentido a la existencia".
En este contexto, el Papa destacó en particular que "los
llamamientos que nos dirigen los jóvenes, sobre todo sus preguntas sobre los
problemas de fondo, se refieren al
intenso deseo de vida plena, de amor auténtico y de libertad constructiva que
nutren. Son situaciones que interpelan a fondo a la Iglesia y a su capacidad de
anunciar el Evangelio de Cristo con toda su carga de esperanza".
Comentando después el tema de este capítulo "Da mihi animas, cetera
tolle", cuyos trabajos están a punto de concluir, el Santo Padre dijo que
era adecuado para "reavivar la pasión apostólica en cada salesiano y en
toda la congregación. Así se perfilará mejor la figura del salesiano para que
sea cada vez más consciente de su identidad de persona consagrada por la gloria
de Dios" y de "su empuje pastoral para la salvación de las
almas".
"Don Bosco -agregó el Papa- quiso que la continuidad de su carisma
en la Iglesia lo garantizase la elección de la vida consagrada. También hoy el
movimiento salesiano puede crecer en fidelidad carismática solamente si en su
interior hay un núcleo fuerte y vital de personas consagradas".
"Toda la congregación debe aspirar a ser continuamente memoria viva
del modo de ser y actuar de Jesús como Verbo encarnado frente al Padre y a los
hermanos. (...) ¡Que sea Jesús el centro de vuestra vida! (...) De aquí nace el
amor ardiente por el Señor Jesús, la aspiración a parecerse a Él, asumiendo sus
sentimientos y su forma de vida, el abandono confiado en el Padre, la
dedicación a la misión evangelizadora, que deben caracterizar a todo
salesiano".
Benedicto XVI habló a continuación del "proceso de secularización
que avanza en la cultura moderna" y que "no ahorra, desgraciadamente,
ni siquiera a las comunidades de vida consagrada" Por eso, "es
necesario vigilar sobre las formas y estilos de vida que pueden debilitar el
testimonio evangélico, hacer ineficaz la acción pastoral y frágil la respuesta
vocacional".
También pidió a los participantes en el capítulo que ayudasen a sus
compañeros a "custodiar y reavivar la fidelidad a la llamada".
"Que la Palabra de Dios y la Liturgia -dijo- sean los manantiales de la
espiritualidad salesiana. En particular, la "lectio divina",
practicada diariamente por todo salesiano y la Eucaristía, celebrada cada día
en la comunidad, sean alimento y fuerza".
El Papa exhorto a los salesianos a "formar laicos con corazón
apostólico, invitando a todos a caminar en la santidad de vida que hace madurar
discípulos valientes y auténticos apóstoles".
Refiriéndose a la carta enviada a los fieles de la diócesis de Roma
sobre la "gran emergencia educativa", el Santo Padre subrayó que
"el aspecto más grave es el sentido de desaliento de muchos educadores, en
particular, de los padres y profesores, frente a las dificultades que presenta
actualmente su tarea".
En este contexto, Benedicto XVI afirmó que "en la raíz de la crisis
de la educación se encuentra una crisis de confianza en la vida, que en el
fondo no es sino desconfianza en aquel Dios que nos ha llamado a la vida".
"En la educación de los jóvenes -continuó- es extremamente
importante que la familia sea un sujeto activo". Tras poner de relieve que
"muchas veces es incapaz de ofrecer su aportación específica o está
ausente", el Papa señaló que "la predilección y el compromiso por los
jóvenes, que caracteriza al carisma de don Bosco, se deben traducir en un mismo
compromiso por la formación de las familias. (...) Cuidar a las familias no es
restar fuerzas al trabajo de los jóvenes, sino hacerlo más duradero y más
eficaz". Por eso, les alentó a "profundizar en las formas de este
compromiso", que "beneficiará a la educación y evangelización de los
jóvenes".
El Papa terminó haciendo hincapié en la necesidad de una "sólida
formación" para todos los miembros de la congregación, "sin
conformarse con la mediocridad, superando las dificultades de la fragilidad
vocacional, favoreciendo un sólido acompañamiento espiritual y garantizando en
la formación permanente la calidad educativa y pastoral".
AC/.../SALESIANOS VIS
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