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Con una Misa
presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Lorca Planes, en la que
recordó que “aunque las cosas escaseen y la despensa se vacíe,
nunca pierden la sonrisa”
“A veces sentimos
que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si
le faltara una gota” – afirmaba la Beata Madre Teresa de Calcuta. También
nuestra diócesis de Cartagena “sería menos si le faltara una gota”, esa gota de
caridad que cada día se derrama desde el Hogar de las Misioneras de la Caridad,
quienes nos recuerdan desde allí el espíritu de la Madre Teresa. Siempre al
servicio de los necesitados, estas Hermanas acogen a mujeres, madres y niños,
proporcionándoles un hogar y entregándose por amor a Dios. 
Esta Casa
de las Misioneras de la Caridad abría ayer sus puertas para celebrar la fiesta
de la B. Madre Teresa de Calcuta, con una Eucaristía presidida por el Obispo
Diocesano, Mons. José Manuel Lorca Planes, que tuvo lugar a las siete de la
tarde. Concelebrada por varios sacerdotes, en esta misa participaron numerosos
fieles entre los que no faltaron los voluntarios que colaboran con esta
congregación. Tras la celebración se ofreció un ágape y a continuación
proyectaron una película sobre la Madre Teresa.
Según ha
comunicado una de las madres acogida por las Misioneras de la Caridad, el
servicio de estas Hermanas es de “entrega total a los pobres”. “Afrontan
cualquier problema con una sonrisa- asegura.- Aunque las cosas escaseen y la
despensa se vacíe, nunca pierden la sonrisa”. “No piden, pero dan”- añade. La
Madre Teresa, decía que “no debemos permitir que alguien se aleje de nuestra
presencia sin sentirse mejor y más feliz”; testimonios como el de esta madre
nos hacen ver que las Misioneras de la Caridad imprimen cada día en quienes las
visita la huella del corazón de su fundadora.
Cristina
Abbad.
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