|
El día 8 de septiembre se celebra
el nacimiento de la Virgen
con la imposición del dulcísimo nombre de la Bienaventurada
Virgen María (12-IX). Todos los textos de la liturgia de las
Horas y de la Eucaristía
son propios a esta mujer sencilla y humilde, pero a la vez la más grande que jamás
vieron los siglos, que acaba de nacer. “Hoy se cumple una clara estrella tan
divina y celestial, que con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella”. 
Hoy nace una mujer que lleva por
nombre María y son miles y miles de nombres con advocaciones marianas en el
mundo entero que han marcado la cultura y el arte, la literatura y la historia
de los pueblos y ciudades.
Felicidades María la de todos los
nombres. Tú eres la gloria de nuestros pueblos, tú el honor de nuestra estirpe.
Te llamamos madre la palabra más bella de la tierra. Felicidades Virgen María en esta fiesta solemne por ser la Madre de Dios y madre
nuestra concebida sin pecado original. Tú eres la obra más perfecta de la
creación, alma llena de todas las virtudes. Todo un Dios, puesto hacer a su
madre, realizó esta maravilla de bondad y hermosura de grandeza y sencillez. Tú
eres la Inmaculada,
la llena de gracia, la bendita entre todas las mujeres, la impecable, la Asunta al cielo, la reina
del mundo y de nuestros corazones.
Felicidades Virgen María por ser
la madre de la Iglesia,
la porción más noble del universo, Iglesia Santa, maestra de verdad,
dispensadora de la Palabra
y la Eucaristía.
Haznos conscientes y responsables de nuestro catolicismo. Que
no tengamos complejos de cristiano. Que sintamos el orgullo de pertenecer a la Iglesia Santa.
Felicidades Virgen María porque
nos enseñas a creer en Cristo. “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha
dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1,45). La fe cristiana supone creer en el Señor
y creer al Señor, adhiriéndonos enteramente a Él en confianza y amor. El
desarrollo de la fe tiene su espacio imprescindible cerca del Señor y nos lleva
también a gozar de la intimidad con Él. Esa es la fe que traslada montañas. Esa
es la fe que nos puede mover a una verdadera conversión y mantenernos en
constante renovación y crecimiento
cristiano. Esa es, en definitiva, la fe que nos abre a la esperanza y que puede
ayudarnos a encontrar el sentido a toda la realidad, a la naturaleza y a la
gracia, al gozo y al dolor, a la vida y a la muerte.
En nuestra peregrinación constante
hacia Jesucristo por el camino de la oración y la contemplación tú eres nuestra
maestra. Nos enseñas que la contemplación no es la alternativa de la acción,
sino el fundamento imprescindible de todo comportamiento que pretenda ser
cristianamente consistente y fructífero, tú también nos enseñas que la oración
es la mejor compañera de nuestra vida centrada en Cristo y empeñada en la
plenitud personal y en la salvación del mundo. Tú nos invitas a ser limpios de
corazón, a amar con amor hermoso, a trabajar por una “nueva civilización del
amor y de la verdad”. Ilusionante tarea la de hermosear la vida de los
hermanos, trabajando por la justicia, la paz, el buen gusto, el sentido de la
pulcritud, la elegancia espiritual: por el “amor hermoso”.
Felicidades Virgen María por ese corazón tan grande que acoges a
cuantos te miran con devoción y confianza. En este día de tu fiesta concédenos
llevar acabo la nueva evangelización, con nuevos bríos, con nuevo lenguaje y
con nuevos métodos. Que nuestras parroquias mantengan y cultiven el espíritu
misionero y sean verdaderas escuelas de fe, de oración y de amor a Dios. Ten muy encuenta a los que sufren necesidades
materiales y espirituales, a los emigrantes a los enfermos y a los ancianos que
sufren el dolor de sus limitaciones que reciban por tu intercesión la fuerza y
la esperanza que necesitan. Todo el mundo te quiere hasta los que dicen haber
perdido la fe lo último que abandonan es invocarte en su imagen querida hasta
la muerte.
Felicidades Virgen María porque
supiste ser la más maternal de la vírgenes y las más virginal de las madres.
Fuiste una mujer libre y liberada, la mujer más libre y liberada de la
historia, porque tú fuiste la única no atada al pecado, la única que nunca fue
mediocre, la única verdaderamente llena de gracia y de vida. Fuiste siempre
alegre en un tiempo de tristes y valiente en un tiempo de cobardes.
Felicidades Madre Santa María la
de todos los nombres: de la
Fuencisla, Guadalupe, El Pilar, Almudena; Covadonga,
Montserrat. Todos te recuerdan invocan y veneran a ti Virgen María ¡Felicidades!
+ Ángel Rubio Castro - Obispo de
Segovia
|