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El monasterio cisterciense de
Oseira de santa María es un lugar singular y un centro de espiritualidad y
hospitalidad en el camino mozárabe a la tumba del Apóstol Santiago. Se halla sito en la elipse y cuenca del río
del mismo nombre, formadas por las sierras de Martiñá y de Penabico, en el
ayuntamiento de Cea, en las cuales antiguamente habitaban osos, de ahí su
nombre de Oseira.  Monasterio cisterciense de Oseira, llamado el Escorial de Galicia
Fue fundado, en el año 1137, por
el rey Alfonso VII a petición del conde Fernando Pérez de Traba, según la Carta de donación dada a
favor del abad García, que junto con otos tres monjes, llamados, Diego, Juan y
Pedro, hacían vida eremítica en este lugar. Estos monjes adoptan la regla de
san Benito ordenando sus vidas bajo el principio benedictino de “ora et
labora”, es decir, oración contemplativa y trabajo manual, en la soledad de
estos agrestes parajes. Levantan un pequeño cenobio, roturan y trabajan sus
tierras para poder comer.
En estas circunstancias, Femiano, peregrino
alemán del Camino Mozárabe o de Plata, lo visita y se hace monje, en 1142.
Después de cierto tiempo de vida monacal regresa a su tierra dejando profundas
huellas de santidad en el monasterio de Oseira. Muere en 1150 en Galesse,
Italia, siendo canonizado santo, en este mismo año, por el papa Adriano IV. Es
muy recordado y venerado por los monjes cistercienses de este monasterio como
santo y peregrino a la tumba del Apóstol Santiago.
El monasterio de Oseira ha tenido
en su historia 126 abades y hasta 120 monjes en sus mejores épocas. Sus más
célebres abades han sido: Garcia (1141-1166), Lorenzo (1205-1223), posteriormente abad de Claraval, Fernando Pérez (1223-1232),
antiguo deán de Santiago de Compostela y
canciller mayor del reino Castellano-Leonés, Fernando Yáñez (1232-1240),
repoblador de monjes de la abadía portuguesa de Alcobasa, Suero de Oca (1485-1512), arzobispo de Tarso,
abad de san Estaban de Rivas de Sil y deán de la catedral de Ourense, y
Ambrosio López (1596-1599), promotor de la nave del este del claustro de los
pináculos, del coro bajo y de otras obras importantes.
Los abades eran elegidos por los
monjes según la regla de san Benito. Sin embargo, entre los 1513 hasta 1545,
época de decadencia monástica, eran abades comendatarios erigidos por
autoridades ajenas a la comunidad monástica, fenómeno típico de este tiempo. La
Congregación de Castilla, nacida en Toledo, en la primera parte del siglo XVI,
puso fin a este tipo de abades, agrupando los monasterios de Galicia, Asturias,
León y Castilla la Vieja y la Nueva, bajo la jurisdicción de un abad general,
con domicilio en el monasterio cisterciense de Valladolid.
El monasterio de Oseira se incorpora a esta
nueva organización cisterciense, en 1545. Dependían del monasterio de Oseira, los cenobios de Esteban de Chouzán,
san Lorenzo de Miño, santa María de Junias de Piñoes, en Portugal, fundado en
1147, al que le proporcionaba monjes, que juraban fidelidad al abad de Oseira,
y siete prioratos con sus granjas rentas y foros
En 1552, el monasterio sufre un gran incendio,
lo que da lugar a que su abad, fray Marcos del Barrio, inicie la gran
restauración, llevada acabo entre los siglos XVI al XVIII. El volumen de
edificabilidad del monasterio de Oseira es de 500 m. de circuito. Tiene 12
partes triangulares y 8 octógonas, formando un conjunto singular y admirable conocido
como el Escorial de Galicia.
Por la Ley desamortizadora, del 29 de julio de
1837, el monasterio cisterciense de Oseira, en buen estado, es extinguido,
y su abad y sus 80 monjes son
exclaustrados. Sus bienes raíces, dependencias y rentas de los foros de la casa
madre, de sus prioratos y granjas son vendidos a particulares a partir de 1840.
Abandonado, sufre la destrucción de sus inmuebles y dependencias, el saqueo, el
robo y la rapiña de muchos de sus bienes.
En la segunda década del siglo XX,
el obispo de Ourense, D. Florencio Cerviño, ofrece el monasterio de Oseira al
monasterio cisterciense de la Estrecha Observancia o Trapense de nuestra Señora
de la Nieves, en Francia, que acepta. El 15 de octubre de 1929, dichos monjes
franceses junto con otros españoles lo ocupan bajo la autoridad de un prior,
dependiente del abad de mencionado monasterio francés. Estaba totalmente en
ruinas y en una situación penosa. Con gran sacrificio y abnegación estos monjes
van haciendo frente a su estado ruino y costoso, en unos tiempos económicamente
duros y difíciles.
En 1966, el monasterio de Oseira pasa a
depender del monasterio trapense de San Isidro de Dueñas, Palencia. Sus monjes
inician su reconstrucción, cuya alma fue el benemérito el fray Juan María,
mereciendo el premio Europa Nostra, en 1990, y el de Otero Pedrayo, en 1997. En
1977, se le concede el título de abadía, siendo su abad, fray Plácido, su
primer abad, después de la desamortización. Actualmente, es abad del monasterio
de Oseira fray Juan Javier Martín Hernández, deseándole lo sea por muchos años.
El interior de la iglesia del monasterio de
Oseira, de estilo románico de transición, es muy amplio, 51 m. de longitud, 13
m. de altura y 18 m. de elevación, semejante al de Poblet, Fiero y Alcobasa, cuyas obras se iniciaron en 1185 y terminaron 1205. Tiene tres
naves de magnífica sillería en cruz latina, con siete arcos sostenidos por
pilares de orden toscazo y con bóveda de cañón apuntado, siendo la nave central
más alta y las laterales más bajas. Posee una magnifica sacristía y una
preciosa sala capitular.
El monasterio tiene tres claustros,
llamados de los caballeros, de las procesiones y de los pináculos. El primero
se encuentra entrando por la puesta principal. Fue construido entre los años
1713 a 1759. Es el mediano de los tres. Tiene 28 m. de largo, 5 m. de alto y 32
arcos sobre pilares y pedestales de bella arquitectura.
El segundo claustro, el más pequeño,
consta de dos pisos de tamaño rectangular. El primer piso es de bóveda con
grandes pirámides en los remates de los pilastrones cuadrados. El segundo piso
es del mismo estilo con balcones, que termina con una gran cornisa exterior, en
la cual vemos interesantes caricaturas, en piedra, de muchas personas de
diversas edades, categorías y naciones,
que llaman la atención y mantienen la curiosidad. Este claustro es de la
segunda mitad del siglo XVII, construido sobre otros dos anteriores, uno
medieval y otro del siglo XVI, de los que se han aprovechado las mencionadas
caricaturas o medallones.
El tercer claustro es el mayor de
los tres. Se accede desde el segundo claustro, por una puerta y un paso con uno
arco de medio punto sobre el que se asienta otro conopial rematado en florón,
propio del siglo XVI. Consta de dos pisos de forma cuadrada, cada uno de los
cuales es de 165 m. Fue construido entre el último tercio del siglo XVI y el primero
del siglo XVII. El primer piso está rematado en bóveda sostenida por grandes
columnas, que finalizan en pirámides truncadas de orden toscano.
José Barros Guede
A Coruña, 25 de agosto de 2010
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