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Jóvenes de todo el mundo idean pequeños
negocios que les permitan costearse el viaje a la Jornada Mundial de la
Juventud de Madrid
Lavar coches, vender dulces españoles o
pulseras son parte de las actividades, en su mayoría artesanas, que sirven a
estos jóvenes para recaudar el dinero necesario para viajar a Madrid en agosto
de 2011 
Madrid, 24 de agosto de 2010.- Viajar hasta Madrid
para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) no es tarea fácil
para la mayoría de los jóvenes. En muchos países el coste del desplazamiento es
elevado y la economía de los jóvenes no alcanza para costearse el viaje. Sin
embargo, la ilusión y el entusiasmo les llevan a desplegar su creatividad para
llevar a cabo actividades que les permitan ganarse un dinero para pagar el
viaje.
Salpicones, tamales y pasteles: pasaporte a
la JMJ
Karen, Paulina y Nataly, de 23, 19 y 17
años, respectivamente, son tres amigas que en menos de un año viajarán hasta
Madrid. Nacieron en Medellín (Colombia), donde trabajan y estudian. “Después de
la JMJ de Sídney, vimos un vídeo en el que el Papa anunciaba que la próxima JMJ
tendría lugar en Madrid”, relata Karen. “Nos llenó de emoción y le pedimos al
Señor que nos concediera estar”.
Para lograrlo, realizan actividades con el
fin de conseguir el dinero necesario para costearse el viaje. “Estamos haciendo
diferentes trabajos, como la venta de pasteles, salpicones, y tamales, entre
otros”. También preparan desayunos en su parroquia algunos domingos.
Otro ejemplo es el de Deissy, de la ciudad
colombiana de Cundinamarca. Relata que junto con su grupo de amigos vende
almuerzos en las convivencias que se organizan cada mes y todos juntos han
hecho ya la llamada “marcha del huevo”, en la que los jóvenes visitan las casas
del barrio “para pedir que nos regalen huevos y después venderlos”.
En Pereira, población colombiana situada en
el afamado Eje Cafetero han puesto toda la maquinaria en funcionamiento para
que acuda a Madrid el mayor número de jóvenes posible. Por eso, financiados por
una empresa han encargado miles de „manillas‟, o pulseras, que
“vendemos en las calles, ferias y centros comerciales”, explica Didier Duque,
responsable del grupo de jóvenes de la catedral Nuestra Señora de la Pobreza.
Por otro lado, Ieda, de Brasilia (Brasil)
explica que en su parroquia “estamos haciendo de todo”. Lo que más éxito tiene
es “la venta de agua mineral en eventos diversos” o “lavar los coches de otros
feligreses de la parroquia”, cuenta entusiasmada.
En Arequipa (Perú),
los jóvenes también están volcados a la hora de realizar actividades para
acudir a Madrid. Jesús (20 años) y varios de sus amigos confeccionan llaveros y
separadores para Biblias, además de libros adornados con imágenes religiosas.
Sin embargo, la idea más novedosa que han tenido es la venta de colgadores para
móviles. Algo de lo que otros muchos jóvenes tomarán nota para “fabricarlos”
también.
‘Typical Spanish’
Algunos jóvenes tienen a Madrid presente
casi las 24 horas del día. Consultan con asiduidad mapas y atlas en los que
situar la sede de la próxima JMJ. Otros lo hacen a través de Internet. Para
alimentar este interés por España y dar a conocer sus tradiciones, un buen
número de estos futuros peregrinos se ha puesto manos a la obra y se dedica a
la venta de dulces típicos españoles. Es el caso de María, que desde El
Salvador cuenta cómo en Navidad “vendemos roscones de Reyes”, algo “muy típico en
España”, explica. “También elaboramos torrijas”, otro dulce tradicional español
que se consume en Semana Santa.
La mayoría de estos jóvenes coincide en
señalar que el viaje comienza en el momento en el que se ponen en marcha estas
tareas. Son sólo algunas ideas, pero hay muchas otras que les abrirán el camino
hacia Madrid. Por eso, la JMJ, para ellos, ya ha comenzado.
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