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La ciudad de Ourense nace, en el
siglo VI en tiempos de los reyes suevos, en torno a las Burgas de agua
caliente. Crece al lado de la Iglesia Basílica Catedral de san Martín, de
origen románico de la segunda mitad del siglo XII y primera del XIII, como
fuente de fe y cultura cristiana. Se desarrolla por el Puente Románico sobre el
río Miño como paso y enlace entre la parte Sur y la parte Norte del territorio
ourensano.  (Fachada Principal de la Iglesia Basílica Catedral Románica de Ourense
El gran promotor de las obras de
la Iglesia Basílica Catedral de san Martín, a imitación de la Iglesia Basílica
Catedral Compostela, fue Pedro Seguín, obispo de Ourense, entre los años 1157 a
1169. Era amigo y confesor del rey Fernando II, y anteriormente había sido
canónigo de la Iglesia Basílica Catedral Compostelana siendo arzobispo Diego
Gelmírez.
El obispo Alfonso I de la diócesis de Ourense
prosigue dichas obras, entre los años 1174 a 1213, y consagra su altar mayor,
en el año 1188. El obispo Lorenzo de esta diócesis, nativo de la comarca de la Límea y célebre canonista en
la universidad de Bolonia, las termina, entre los años 1218 a 1248, y promueve
la construcción del Puente Románico sobre el río Miño.
La construcción románica de la
Iglesia Basílica Catedral Ourensana tiene tres etapas. La primera, obra del
obispo Pedro Seguín, comprende el ábside central, los dos laterales, la capilla
mayor, las capillas menores y los muros rectos de cierre sin terminar. La
segunda etapa, obra del obispo Alfonso I, comprende la nave del transepto con
las dos capillas, una a cada lado, y la terminación de las naves central y
laterales en ojiva con sus cubiertas. La tercera etapa, obra del obispo Lorenzo,
comprende el Pórtico del Paraiso y la Torre de las Campanas.
El Pórtico del Paraíso está
inspirado en el de la Iglesia Basílica Catedral de Santiago de Compostela
dirigido y construido por el maestro Mateo en la segunda mitad del siglo XII.
Es uno de los más bellos conjuntos románicos que existen en España, después del
de Compostela. En 1857, se adosó la escultura pétrea del Apóstol Santiago,
bellísima imagen románica policromada, al parteluz de dicho Pórtico del Paraiso
sobre un elevado zócalo. Anteriormente, se veneraba sobre un pedestal acoplado
al pilar del crucero inmediato al púlpito de la epístola.
Dan a la nave del evangelio las
capillas de la Virgen de las Nieves y la de san Juan. La primera fundada por el
canónigo Febos Rodríguez, en testamento del año 1588. Su estatua orante en
madera policromada se halla sobre un basamento elevado en un lucillo sepulcral
abierto en el muro. La segunda fue asaltada, en 1467, por Rodrigo Alonso
Pimentel, conde de Benavente, luchando contra el conde de Lemos que se había
refugiado en ella.
Entrando por la puerta Norte a la
Iglesia Basílica Catedral, a su izquierda, se encuentra el altar de la Misa de
Alba, fundado, en 1555, por el arcediano Alonso González de la Morera, cuyo
retablo contiene una extraordinaria talla de madera policromada, de Juan de
Juni, que expresa bellamente el drama divino de la muerte de Jesucristo y la
compasión de su madre María, y a continuación se halla la bellísima capilla del
santo Cristo, que antiguamente había
sido sacristía. Fue construida por Juan de Herrera, entre los años 1569 a 1578,
para veneración de dicha imagen, traída por el obispo Vasco Pérez Mariño de su
pueblo natal de Fiestera, donde hay otra igual. A la derecha de la citada
puerta Norte se halla el altar de Pilar y Santiago, fundado por la cofradía del
apóstol Santiago, en 1573
La capilla mayor de la Iglesia
Basílica Catedral Ourensana contiene un genial y bellísimo retablo, obra
promovida por Alonso de Piña, prior de Xunqueira de Ambía, vicario general,
provisor y chantre de la diócesis de Ourense, en ausencia de Orlando de la
Rubiere, arzobispo de Avignon y obispo comendaticio de Ourense, y realizada por
Cornielles de Holanda, entre los años 1516 a 1520.
Consta de cuatro cuerpos cortados por cinco
calles y por veinte compartimentos o escenarios, dedicados a representar
escenas de la vida de Jesús y de su madre, María. Los compartimentos centrales
de mayores proporciones representan: el primero de abajo a santa María con el
cuerpo de su hijo Jesús en sus brazos, el segundo a san Martín de Tours,
patrono de la Iglesia Basílica Catedral y de la Diócesis, y el tercero a la
Asunción de santa María a los cielos entre ángeles, sosteniendo dos de ellos
una corona sobre su cabeza.
En el
deambulatorio de la Iglesia Basílica Catedral, obra de siglo XVII, después de
haber suprimido los ábsides laterales, se hallan las capillas de san Pablo o de
Armada, la de santa Isabel o de Arrojo, la de la Concepción, la de la
Resurrección, la de la Asunción, a la que se halla adosada otra capilla más
pequeña, en la que se encuentra el Cristo de los Desamparados, imagen coronada
románica, tallada en madera, de finales de siglo XII. Sigue el altar de san
Antonio, en frente del cual se halla el altar y retablo de santa Eufemia, y la
sacristía, construida entre 1556 a 1565, a lado de las capillas citadas.
En la nave
de la epístola de la Iglesia Basílica Catedral se abren dos puertas, una da
acceso al museo catedralicio y la otra al archivo y a la sala capitular. Al
fondo de esta nave se encuentra un altar con un retablo que contiene la imagen pétrea
sedente de la Virgen María con el Niño, y en frente, en la nave del evangelio,
está el altar de san Francisco Blanco, mártir franciscano ourensano.
José Barros Guede
A Coruña, 18 de agosto del 2010
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