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Xunqueira de Ambía,
etapa del camino mozárabe en Galicia
(Nota de ECCLESIA DIGITAL: proseguimos la serie de
entregas de artículos de nuestro colaborador José Barros Guede a propósito de
su reciente libro sobre el apóstol Santiago, el Camino de Santiago y la
tradición Xacobea. Esta es la vigésimo cuarta entrega)  Fachada sur de la iglesia románica de Xunqueira de Ambía, Ourense, del siglo XII, con su claustro ojival renacentista del siglo XVI
El Camino Mozárabe o de la Plata de los peregrinos y
romeros a la tumba del Apóstol Santiago parte de Sevilla, atraviesa
Extremadura, Salamanca, Zamora y entra en Galicia por la Canda, siguiendo por la Gudiña, Campobecerros,
Laza, Villar de Barrio, Xunqueira de Ambía, Ourense, Cea, Oseira, Castro Dozón,
Prado, Silleda, Bandeira, Santa María de Loimil, Pazo de Oca, Pico Sacro hasta
Compostela. Tiene en Galicia tres etapas: la primera Xunqueira de Ambía, la
segunda Ourense y la tercera Oseira.
La villa de Xunqueira de Ambía
gira toda ella sobre el hallazgo de una imagen de santa María, llamada, “Nosa
Señora”, en la Alta Edad Media. En el
siglo X, unos pastores la encuentran entre juncos en el lugar, llamado
“Juncaria”, que hoy ocupa la actual iglesia ex-colegiata románica, quienes
con medios materiales propios de su tiempo levantan una ermita a su devoción y
en su honor.
Diversos documentos antiguos refieren que
Gonzalo y Aldonza, familia de san Rosendo y dueños de estas tierras, donan en testamento todos sus bienes a esta
ermita. En el año 997, fundan un monasterio familiar de hombres y mujeres
célibes en su entorno.
En el año 1150, el rey Alfonso VII, emperador
de Castilla, funda el priorato y señorío eclesiástico de Canónigos Regulares de
san Agustín, quienes levantan la actual iglesia románica de santa María, a la
vera de dicha ermita, siendo inaugurada por el rey Fernando II de León y
consagrada por Pedro Senín, obispo de Ourense, en el año 1164, sin estar
terminada en sus ángulos formeros y en su techumbre, según un epígrafe gravado
en piedra que podemos leer en su fachada principal.
Su estilo es románico, de inspiración
compostelana, pero con personalidad propia. Sorprende por su luz, armonía,
esbeltez y sencillez. Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, por
decreto de 3 de junio de 1931, de la Segunda República
Española.
El emperador Alfonso VII dona, mediante Carta
de escritura firme, a su prior Pedro un territorio acotado, cuyos límites
coinciden con las parroquias actuales de Armaríz, Requeixo, Graña, Abeleda y
Bobadela, y con la obligación de que sea compartido por mitad con el prior de
los Canónigos Regulares de san Agustín del Sar de Santiago de Compostela, que a
la sazón era Pedro Gundésteiz, futuro arzobispo de la Iglesia del Apóstol
Santiago.
Los Canónigos Regulares de san Agustín son una
combinación de vida monástica de rezo o canto del oficio divino y de curas de
parroquias rurales. No son monjes, sino órdenes religiosas. Nacen a raíz de la Reforma Gregoriana,
en el siglo XII, como un “novus ordo”,
extendiéndose rápidamente por toda Europa y Palestina. Se llaman de san
Agustín, porque se rigen por su Regla establecida por el santo en una carta que
escribió a su hermana y a sus compañeras monjas. Dicha Regla religiosa ha tenido mucho éxito entre las órdenes y
congregaciones religiosas por su sencillez evangélica.
El priorato y señorío eclesiástico de
Xunqueira de Ambía estaba compuesto de un prior y de siete canónigos. El prior
era dueño de cincuenta y seis lugares con rentas en sus valles, montes, ríos,
de otros ciento y pico lugares sin renta y señor de sus foreros y habitantes
sobre los que tenía jurisdicción penal y civil, según el libro Tumbo del prior
Martín de Córdoba, de finales del siglo XVI.
Los señores priores podemos
dividirlos en tres etapas. En la primera, eran elegidos por los canónigos,
entre los cuales, debemos referir y destacar a Alonso de Piña, prior y fundador
de la villa de Xunqueira de Ambía, en 1514, promotor del convento franciscano
de Trandeiras, perteneciente al priorato de Xunqueira de Ambía, y era, a la
vez, vicario capitular y provisor de la diócesis de Ourense llevando a cabo
numerosas obras, entre ellas el bello
retablo de la capilla mayor de la catedral de Ourense.
En la segunda etapa eran elegidos
por el rey Felipe II, entre los cuales, referimos a Juan y Antonio Pimentel, de
la poderosa casa de los condes de Benavente, y a Martín de Córdoba, famoso por
su poder político, económico y por sus célebres donaciones testamentarias.
En la tercera etapa eran nombrados
por el obispo de Valladolid, al ser anexionado dicho priorato y señorío a dicha
diócesis por bula pontificia de Paulo V, en 1619, a petición del rey
Felipe III y del obispo Enrique Pimentel. En adelante, la iglesia románica
prioral de santa María es erigida colegiata con siete canónigos y al mismo
tiempo parroquia, ocupando los canónigos la nave central y oficiando en la
capilla mayor, y el párroco oficiando en la capilla lateral derecha.
Dicha iglesia románica pierde la categoría de
colegiata por el Concordato de 1851, entre la Santa Sede y el Reino
de España, pasando a ser parroquia de término por decreto del obispo de Ourense, Luis Lastra y Cuesta, en 1853, siendo
regida por el clero secular ourensano hasta 1929, fecha en la que el obispo
Florencio Cerviño de Ourense se la encomienda a los religiosos mercedarios que
la rigen hasta el año 2004. En este año, el obispo de Ourense, Luis Quinteiro
Fiuza, se la encomienda a los religiosos salesianos que actualmente la rigen.
La mencionada iglesia posee un
bellísimo retablo renacentista del siglo XVI, numerosas y hermosas tallas y
reliquias de santos, un típico órgano hispánico churrigaresco de la segunda
mitad del siglo XVIII e importantes vestiduras litúrgicas, mereciendo destacar
el terno filipino del siglo XVII, donado en su testamento, en 1620, por el
célebre Martín de Córdoba, prior de Xunqueira de Ambía, siendo Comisario
General de la Cruzada
Española y Consejo del Reino de España. Adosada a la iglesia
se halla un bello claustro ojival y renacentista del siglo XVI.
El 15 de agosto, la comunidad
parroquial de Xunqueira de Ambía celebra desde antiguamente sus fiestas en
honor de su patrona, la
Virgen María, en su Asunción a los Cielos, concurriendo a
ellas los feligreses, vecinos, residentes y oriundos de la diáspora. Así mismo,
en la segunda quincena de este mismo mes de agosto tienen un lugar en esta
iglesia románica varios conciertos de órgano, acompañados de otros instrumentos
musicales con gran éxito, a los que asiste numeroso público de diversas partes
de Galicia.
José Barros Guede
A Coruña, 10 de agosto de
2010
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