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Cristina Abbad.
“He sentido algo especial cuando llevaba la Cruz.
Hacía mucho tiempo que no me sentía así… Era como si me sintiese muy querida;
si no fuera porque tenía que pasar el relevo no habría querido dejarla.”-
comenta una joven que ayer pudo llevar a hombros la Cruz de los Jóvenes, junto
a otros murcianos que participaron en este gran acontecimiento.
Y es que, ayer por la tarde recibía Murcia la Cruz
peregrina y el Icono de la Virgen que desde el lunes recorren la diócesis de
Cartagena, inundando de gracias cada lugar por el que pasan y dejando una
huella de amor en el corazón, como es el caso de esta estudiante. Desde
Abanilla y con una asociación motera por escolta, estos dos símbolos de la fe
cristiana hacían su entrada en la Plaza de Santo Domingo sobre las ocho y media
de la tarde, donde la esperaban expectantes los murcianos con gran devoción.
Desde ahí, avanzaron en procesión hasta la Plaza Cardenal Belluga, donde tuvo
lugar una Celebración de la Palabra, presidida por el Obispo de la Diócesis de
Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes y en la que estuvo presente el
alcalde de Murcia, D. Miguel Ángel Cámara, acompañado de una representación del
Ayuntamiento. Con “una iglesia improvisada con un techo muy alto, que es el
Cielo” –como bien definió ayer el Sr. Obispo el escenario de este acto-, cuatro
sacerdotes proclamaron cuatro lecturas del Evangelio, cambiando de posición, de
acuerdo con los cuatro puntos cardinales.
El alcalde de Murcia expresó antes de comenzar la
celebración su alegría y esperanza en los jóvenes allí presentes: “A los pies
de la Catedral estáis los jóvenes que manifestáis viva la esperanza de la
vida”- afirmó. Así, indicó que “tenemos que recuperar el sentido de la vida,
dar luz en la oscuridad”. De igual modo, Cámara hizo alusión a la fervorosa devoción
mariana de los murcianos, al contemplar el Icono de Nuestra Señora. Con todo,
transmitió su deseo de que “la Cruz se convierta en referente de esperanza para
la sociedad”.
Por su parte, Mons. Lorca Planes recordó que sobre los
maderos de esta Cruz, se han depositado oraciones de los cinco continentes, y
con ellas los sufrimientos y agradecimientos de tantos corazones. El pastor de
Cartagena señaló que “todos los cristianos hemos aprendido a la sombra a la
sombra de la cruz la importancia de la unidad y de la comunión”. “La cruz nos
interpela a salir al encuentro de los que sufren”- apuntó. Alegó que “por el
signo de la cruz se hace más presente la caridad de nuestras vidas” y añadió
que “de la cruz surgen el altruismo, la generosidad y la solidaridad. D. José
Manuel Lorca transmitió su confianza en que “esta Cruz siembre la fe, para ser
militantes de la paz, de la luz y del amor de Dios” y “sepamos conjugar el
verbo perdonar”.
Concluida la celebración, se dirigieron en procesión al
convento de las dominicas de Santa Ana, donde se celebró una Hora Santa y
permanecieron durante la noche adorando a Nuestro Señor, siempre en compañía de
Nuestra Madre, la Virgen María. El itinerario ha continuado esta mañana en la
prisión, en la UCAM y en la Casa de Ejercicios de las Esclavas de Cristo Rey. A
las tres de la tarde hará su entrada en El Palmar, para luego regresar a Murcia
para el Vía Crucis que saldrá de San Andrés a las ocho y media de la tarde. La
última estación será la Iglesia Catedral, donde a continuación, el Sr. Obispo
presidirá una Vigilia de Adoración a la Cruz.
Cristina Abbad Luengo
Delegada de Medios de Comunicación
Obispado de Cartagena
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