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El pórtico de la Gloria de la iglesia basílica catedral
del Apóstol Santiago
(Nota de ECCLESIA
DIGITAL: proseguimos la serie de entregas de artículos de nuestro colaborador
José Barros Guede a propósito de su reciente libro sobre el apóstol Santiago,
el Camino de Santiago y la tradición Xacobea. Esta es la décimo sexta entrega) 
El
Pórtico de la Gloria es una obra posterior a terminación de la Iglesia Basílica
Catedral del Apóstol Santiago, sito como vestíbulo en su entrada por la puerta
oeste y principal llamada del Obradoiro. Fue dirigida por el maestro Mateo que
la inicia en 1168 y la termina en 1188, según la siguiente inscripción latina que
aparece en él mismo, siendo Pedro Suárez de Deza, arzobispo de Compostela y
promotor del Año Jubilar Jacobeo.
Dicha
inscripción latina dice: “anno ab incarnatione Domini MCLXXXVIII, era ICCCXXVI,
die KL aprilis, super luminaria principalium partalium Ecclessiae beati Jacobi
sunt colocata per magistrun Matheum, qui a fundamentis ipsorom portaliun gessit
magisterium”.Traducida al castellano dice: “en el año de la encarnación del
Señor de 1888, sobre las luces de las puertas principales de la Iglesia del
beato Santiago son colocadas por el maestro Mateo, que ejerció el magisterio
desde los fundamentos de dichas puertas”.
La
obra completa del Pórtico de la Gloria constaba de dos partes, una interior
existe y que podemos contemplar, y otra exterior que desapareció con las obras
de la fachada barroca, y cuyas imágenes, en parte, podemos ver en la fachada de
las Platerías.
La parte interior del Pórtico de la Gloria
tiene 17 metros de ancho por 4.50 de fondo. Su temática es la Iglesia cristiana
inspirada en el Apocalipsis y en algunos libros apócrifos, tales como el IV de
Esdras. La Iglesia triunfante se halla en el arco central y la militante en los
dos arcos laterales, la de la gentilidad a la derecha y la del judaísmo a la
izquierda.
El
arco central está divido en dos partes por medio de un parteluz con sus bóvedas
sobre cruceros de adornos de rosetones, piñas, racimos, y asentado sobre
imágenes de profetas y apóstoles. Es del primer estilo gótico y enmarca un
bellísimo tímpano con muchas y variadas figuras, siendo la principal Jesucristo
glorificado y sedente, de tres metros de altura, que preside el conjunto
escultórico. A su izquierda están los evangelistas, Juan con el águila, Lucas
con el toro, y a su derecha, Mateo y Marcos con el león.
En un plano inferior están los ángeles
mostrando los instrumentos de la pasión del Señor con sus llagas en sus manos.
En el plano superior de lo alto, se hallan 38 pequeñas figuras humanas que
representan la multitud de santos y personas salvadas. La arquivolta del tímpano
está embellecida por las imágenes de veinticuatro ancianos que tocan sus
instrumentos musicales ante el trono de Dios, según la visión de san Juan en el
libro del Apocalipsis.
La columna central del parteluz expresa el
origen humano de Jesucristo por medio de las figuras de Salomón y David, y el
origen divino por las figuras de la Santísima Trinidad, de la Virgen María,
junto con la del Apóstol Santiago, sentado como maestro, con un báculo y con un
letrero en latín en la mano derecha que dice: “me envió el Señor”. El capitel
principal, entre el tímpano y la imagen de Santiago, manifiesta las tentaciones
de Jesucristo.
En
el arco lateral izquierdo vemos las figuras de Adán y Eva viendo la salvación
por medio de Jesucristo y diecinueve figuras humanas que acceden al Reino de
Dios emergiendo del follaje. Entre este arco y el central hay figuras humanas
desnudas del Antiguo Testamento que llevan un letrero necesitando el vestido de
la gracia cristiana para salvarse. Entre el arco derecho y el central, vemos a
figuras humanas procedentes de la gentilidad sin letrero alguno, unos
atenazados por reptiles y monstruos que representan los vicios, y otros
desnudos y liberados del mal.
Los
pilares de los arcos se asientan sobre figuras de animales fantasmales que recuerdan
a los monstruos bíblicos y a los que se encuentran representados en los
palacios orientales. La figura que sujeta a dos animales puede ser Dios Padre
en el acto de la creación.
En
la parte inferior del Pórtico de la Gloria, mirando al Apóstol Santiago en la
capilla mayor, se halla la estatua de una persona arrodillada y orando. Es
creencia universal que es la figura del maestro Mateo, agradeciendo al Señor
Jesús y al Apóstol Santiago la salvadora y bella inspiración de su obra. Los
peregrinos, visitantes y turistas admirados de tanto arte y belleza tocan
su cabeza y con los dedos de la mano tocan los agujeros
de la columna del parteluz, para que Dios les concede sabiduría y arte. De ahí
que dicha figura se conoce con el nombre del Santo de los Croques.
Rosalía de Castro captando la belleza
del Pórtico de la Gloria compuso esta hermosa poesía: “Santos y apóstoles,
¡védeos!, parecen que os labios moven, que falan quedos uns con outros…
¿Estarán vivos?, ¿serán de pedra aqués semblantes tan verdadeiros, aquelas
túnicas maravillosas, aqueles ollos de vida cheos...?”.
José Barros Guede
A Coruña, 9 de junio del 2010
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